ERC, CUP y ANC insisten en no relacionar la corrupción de CDC con independentismo

Oriol Junqueras y Artur Más, aprentando sus manos, en una imagen de archivo. / Efe

BARCELONA.- «¿Acaso el caso Bárcenas pone en duda la unidad de España?». Con esta pregunta Natàlia Esteve, vicepresidenta de la Assemblea Nacional de Catalunya (ANC), critica la asimilación que se lleva a cabo desde determinados medios de comunicación españoles entre independentismo y corrupción. Y es que los casos de corrupción acorralan a la antigua Convergència Democràtica de Catalunya (CDC). Los periodos de gobierno convergente, bien liderados por Jordi Pujol, bien por Artur Mas, han estado marcados por fuertes tramas de corrupción que ahora llegan a los tribunales y protagonizan las noticias. El caso del 3%, el caso Palau, el caso Pretoria… Todos ellos hunden sus raíces en las prácticas desarrolladas durante los años de gobierno de la derecha nacionalista catalana. 

¿Es el independentismo catalán cuna de casos de corrupción? Desde las principales organizaciones políticas y sociales independentistas catalanas, más allá del sucesor de CDC, el PDeCat, niegan la mayor y ven en algunos medios de comunicación del resto de España una voluntad de relacionar corrupción e independentismo para debilitar la causa secesionista. Dirigentes de ERC, CUP y ANC explican su postura con respecto a este tema a cuartopoder.esJordi Roig, integrante de la Ejecutiva Nacional de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), lo explica así: «A veces se dice que se enarbola la bandera independentista para tapar la corrupción de algunos partidos, pero eso no es así. El independentismo es un movimiento que va de abajo hacia arriba y, en medio, se encuentran determinados casos de corrupción». Unos casos de corrupción que, según asegura Roig, duelen a ERC. «Nos duele cuando salen casos del PDeCat, estamos para servir al bien común, no para que nos sirva a nosotros lo común», comenta el dirigente de ERC, que insiste en separar la corrupción del pacto que mantiene su partido con la antigua CDC por el cual cogobierna la Generalitat mediante la coalición JxSi. «Todos estos casos son anteriores a JxSi, no es el motivo de nuestra unión, el motivo está clarísimo, no es para delinquir, es para conseguir el referéndum», añade.

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En la misma línea se expresa Benet Salellas, diputado de la CUP en el Parlament catalán: «Siempre dejamos claro que no aceptamos que se vincule una cosa con otra, es algo maniqueo, porque la corrupción viene de antes del movimiento independentista y porque el movimiento independentista tiene mucho de regenerador de las instituciones, quiere romper con el régimen del 78 que está en crisis institucional». «Nosotros, desde la CUP, siempre hemos luchado contra la corrupción. En el caso Palau, muchas personas vinculadas de la CUP participamos en el micromecenazgo para financiar la acusación popular. Somos totalmente antagónicos a la corrupción y a la época convergente», añade Salellas, que asegura: «Como CUP luchamos contra el régimen del 78 y contra la burguesía catalana. Intentar simplificar eso es injusto». Para Salellas, la corrupción proviene desde la época de Pujol y con Mas en la presidencia del Govern se mantuvo. «Concretamente Pujol significa un régimen que en Cataluña ya no existe. Podemos intuir que el PDeCat está intentando mantener la hegemonía política, pero creo que no la tiene. Artur Mas es el heredero político de Pujol y ahora mismo es uno de los principales hitos políticos en todos los casos de corrupción, por eso pusimos como condición que no fuera el presidente de la Generalitat».

Para la vicepresidenta de la ANC, esa asimilación entre corrupción con un proceso político es algo que sólo se da en Cataluña, auspiciado por el nacionalismo español. «Es un fenómeno que se da aquí, pero no en otros territorios, el de la identificación de que la corrupción afecta al independentismo. Se trata de identificar los comportamientos de corrupción con los ciudadanos y esto no es razonablemente aceptable. Sólo desde el punto de vista del nacionalismo español se explica esto», relata Esteve, añadiendo: «Aquí la mayoría de los ciudadanos quiere votar y ha habido una tendencia del nacionalismo español de unir el movimiento independentista con los casos de corrupción, porque es muy difícil defender que los ciudadanos no puedan decidir sobre el futuro de Cataluña, con la mayoría social tan grande que apoya el referéndum». «Desde el momento en el que Mas hizo un paso al lado, el independentismo y el proceso continúa», dice, explicando que el proceso independentista va más allá de los partidos y dirigentes que lo lideran.

«El independentismo busca generar un nuevo ordenamiento jurídico, queremos hacer las cosas diferente a cómo se hacen hasta ahora, para eso queremos las herramientas de un estado propio, y uno de los problemas del Estado español es la corrupción», asegura la vicepresidenta de la ANC. «Nos parece muy bien que se investigue la corrupción, pero que se haga de forma igual para todos, no sólo se puede juzgar a independentistas ni afinar escritos de la Fiscalía. Lo que no puede ser es que a los independentistas se le exijan cosas que al resto de ciudadanos no se les pide», prosigue, señalando también a algunos medios de comunicación españoles en la relación entre independentismo y corrupción: «Hay una intencionalidad, no se puede justificar desde un punto de vista lógico, sólo desde el interés de responsabilizar a los ciudadanos catalanes de cosas que no se responsabiliza al resto».

Roig, de ERC, valora al respecto: «Nosotros intentamos que no hayan casos de corrupción y nos parece bien que se persigan los que hay, pero no nos parece bien que se relacionen con el proceso independentista». «Es evidente que en algunos medios se intenta vehicularizar el hecho de que el proceso independentista se utiliza para tapar los problemas internos y de corrupución de los partidos», asegura el dirigente republicano. Roig, preguntado sobre si la corrupción de la antigua CDC puede beneficiar a ERC en unos futuros comicios catalanes con respecto al PDeCat, sucesor de CDC, dice: «No creo que tengan que ver los resultados de las encuestas con la corrupción. Creo que son buenos para ERC porque nosotros somos más frescos y cuando gobernamos lo intentamos hacer bien». «Si fuera sólo por corrupción, poco futuro tendríamos si cuando desaparezca la corrupción nos dejan de votar. Es más importante el ser capaces de explicar nuestros proyectos. Si no, no se explicaría que el PP saque tan buenos resultados, después de todos los casos de corrupción que tienen», concluye.