Patxi López, el tercero en discordia

Foto: PSOE (Flickr)

Francisco Javier López Álvarez, "Patxi López, para la inmensa mayoría y "el hijo de Lalo", para un reducido grupo de socialistas vascos, entrados ya en años, que le conocieron desde niño, cuando era el "chaval de Lalo López Albizu, un histórico de la UGT y estrecho colaborador de Nicolás Redondo Urbieta, quien fuera secretario general de esa misma organización sindical. El hijo de Lalo nació y creció en Portugalete (Vizcaya) en 1959 y militó en Juventudes Socialistas desde los 16 años. Para entonces ya había "mamado" socialismo e ideario del PSOE en la clandestinidad y había visto desfilar por su casa a históricos del partido.

Patxi López fue siempre de los más jóvenes, incluso, cuando fue elegido por primera vez diputado por Vizcaya, en el Congreso de los Diputados, donde permanecería en sucesivas legislaturas, hasta 1990. Fue en los años 90 cuando comenzó su labor orgánica en el PSE, como secretario de Organización desde 1991 hasta 1995, para posteriormente acabar en la organización vizcaína, de la mano de otro "hijo de...", el de Nicolás Redondo, Nicolás Redondo Terreros. Cuando Redondo Terreros se hizo con e liderazgo del partido en Euskadi, López se convirtió en Secretario general de Vizcaya, firme apoyo entonces de Redondo Terreros. Pero la política los separó, igual que los había unido previamente, y, con el cambio de siglo, López ocupó el puesto de su otrora amigo, que dimitía tras atravesar serios momentos de convulsión política en su organización.

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López llegó a ser lehendakari, el primero en un gobierno plenamente socialista, en 2009 (el también socialista Ramón Rubial lo había sido anteriormente, pero al frente del Consejo General Vasco, en la preautonomía, donde estaban representados todos los partidos) Lo fue, como le recuerdan sus detractores ( y como la propia Susana Díaz le espetó recientemente en el debate entre los aspirantes a secretario general) gracias a los votos del PP vasco. Y ya en su última etapa, presidió las Cortes Generales, siendo Pedro Sánchez líder del PSOE y él uno de sus principales lugartenientes.

Tras el Comité Federal del pasado 1 de octubre, que acabó con la dimisión de Sánchez. Patxi López y algunos de los que fueron estrechos colaboradores del secretario general, plantearon, en una reunión discreta, la posibilidad de que fuese otra persona quien aspirase a liderar el partido, frente a una Susana Díaz que -daban por hecho- pensaba presentarse a las primarias. Sin embargo Sánchez se resistió a dar un paso al lado. En el siguiente encuentro Sánchez ni siquiera fue convocado, ni su criterio invocado. Los hombres fuertes de Sánchez optaron por respaldar la candidatura de Patxi López.

El "hijo de Lalo", ingeniero industrial por la Universidad del País Vasco, que jamás ha ejercido como tal,  cumplirá los  61 este año, con nada menos que 45 años de militancia en el PSOE a sus espaldas. Predica, desde el primer momento, la imperiosa necesidad de unir al partido, para evitar su desaparición o su condena a la irrelevancia. Con ese discurso, ha realizado una campaña más modesta que la de sus rivales y supo presentar un discurso y un relato ganador, en un debate a tres polarizado por Díaz y Sánchez. Ninguna quiniela se inclina por su victoria, pero todas lo sitúan como el líder de un sector que será "integrado" por la nueva dirección, sea cual sea.