“Podemos no es la república independiente de mi casa, es un proyecto común”

La secretaria de Plurinacionalidad de Podemos, Meri Pita, en su despacho en el Congreso.
La secretaria de Plurinacionalidad de Podemos, Meri Pita, en su despacho en el Congreso. / Sara Montero

María del Carmen Pita (Las Palmas, 1958) es diputada en el Congreso de los Diputados y pertenece a la Ejecutiva del partido. Capitanea la Secretaría de Plurinacionalidad de Podemos, un área clave para los morados que ha comenzado a trabajar más intensamente en plena escalada del conflicto catalán. Cree que la plurinacionalidad pone nombre a una realidad que conoce bien como oriunda de las Islas Canarias, un territorio que considera "manifiestamente un país". Combina su tarea parlamentaria, con el sueño de que España reconozca su realidad y se articule como "un país de países". El tesón que le llevó a ser campeona de España júnior en 100 metros espalda, en la primera generación de mujeres del deporte español, le acompaña para defender una opción difícil en un escenario muy polarizado: un referéndum pactado para Catalunya que recoja la opción de quedarse en España con un encaje territorial diferente. La entrevistamos en su despacho, donde nos muestra el libro "interesante" que está leyendo: 'España, capital París', de Germà Bel, un socialista que acabó siendo cabeza de lista de JxSi por Tarragona.

La plurinacionalidad se ha convertido en una de las banderas más importantes de Podemos. Se les ha acusado de usar un significante vacío, ¿en qué consiste la España plurinacional que defienden?

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– No es que nosotros defendamos, sino que ponemos nombre a una realidad, que España es un país de países, un país de naciones. El PSOE ya ha acuñado el término y el término se ha hecho hegemónico porque no es un significante vacío. A mí me gusta la teoría de [Benedict] Anderson, un señor politólogo que decía que una nación es una comunidad imaginada por un grupo de gente defendida con argumentos políticos, sociales y económicos. En España hay muchas de esas comunidades. El 40% del Estado habla otro idioma o dialecto que no es el castellano. Esto nos engrandece como país, pero hemos tenido un nacionalismo centralista, conservador, muy traumático, cuando yo creo que es empobrecedor. El 78 sale con un acuerdo de mínimos, no sale diciendo 'este es el marco y de aquí no se mueve nada'. Después de 40 años estrenamos una democracia que partía de ahí, de esos mínimos hacia arriba. Hay quien se empeña en volvernos hacia atrás. Nos dicen que eso es romper el consenso, pero tienen miedo a la democracia.

Quizás las críticas se han focalizado más en subrayar que Podemos no defiende un proyecto concreto de país. Últimamente, Pablo Iglesias ha hablado de la república federal o confederal. ¿Es este el proyecto que quieren para el Estado?

– Nosotros entendemos la República como una manera de entender la sociedad, en un sentido de la colectividad, de lo común. En el primer cuarto del siglo XXI, hablar todavía del origen de la monarquía y por qué se mantiene es anacrónico. Siempre nos criticarán, pero yo creo que somos la única organización que en este momento tiene un proyecto de país. No somos independentistas, lo hemos repetido un millón de veces, sobre todo en el tema catalán. Lo que sí somos es profundamente democráticos, creemos que los pueblos tienen derecho a expresarse y derecho a decidir cual es su condición.

Yo vengo de Canarias, Canarias manifiestamente es un país. No solo porque tenemos una realidad geográfica distinta, somos consecuencia de la conquista, del Imperio español. Todavía tenemos una cierta economía dependiente y mil cuestiones que nos sitúan en ese marco de colonialidad, pero queremos pertenecer al mismo Estado. El proyecto de país que tenemos es ese proyecto donde el cordón umbilical que nos una a todas sea el desarrollo de los derechos sociales y de los servicios públicos. Y a partir de ahí, la solidaridad, evidentemente. Lo que no se puede sostener es el modelo de Estado que tiene el bipartidismo. Los presupuestos son como una subata. Los recursos a las diferentes autonomías van en función de quien te dá el voto. Es una cosa vergonzosa.

¿Podría concretar un poco más? ¿Sería federal o confederal? ¿Qué reparto de competencias habría?

"Yo creo que España debería ser una confederación, pero eso lo tienen que decidir los pueblos"

– Si me preguntas personalmente, yo creo que España debería ser una confederación, pero eso lo tienen que decidir los pueblos. Hay que ver hasta donde llega su deseo de autonomía, pero siempre dentro del marco del Estado español. A nosotros nos gusta tanto el tema de Quebec porque Canadá fue capaz de legislar una ley de renferéndum buscando las pautas y, cuando votaron, el pueblo de Quebec no decidió independizarse, decidió quedarse. En Canadá la democracia les ofreció votar. Fue todo un proceso, fue un proceso empático. Ese es el espejo donde nosotros queremos mirarnos con el tema de Catalunya. Hay encaje en la Constitución española, con el 149, para hacer un referéndum. Igual no hace falta que se modifique la Constitución porque los catalanes pueden decir: yo me quiero quedar como una confederación, como una federación o como una autonomía desarrollada, pero pregúnteselo.

Sí defienden que una reforma constitucional es necesaria para abarcar el dilema territorial. Siendo así, ¿por qué se han quedado al margen de la comisión de estudio territorial previa a una para la reforma constitucional que ha propuesto el PSOE, con el visto bueno de Rajoy?

– Ya existe la comisión constitucional. No hace falta crear una subcomisión al respecto. Hay una comisión y, si se quiere hacer una reforma constitucional en serio, hay que estar ahí. Nosotros creemos que esto es más fruto de la improvisación para justificar un acuerdo sobre el 155, por parte del PSOE, que una comisión con sentido común para sentarnos y hacer la reforma que tanto necesita este país. La Constitución del 78 es un traje absolutamente pequeño, se ha descosido por todos lados, pero hay descosidos fundamentales. Uno es el social: hemos visto la tremenda brecha social –en Canarias, el 47%, la mitad de los canarios está en riesgo de exclusión--. Estamos a la cabeza de Europa en índice de desigualdad y el 135 tiene mucho que ver con eso: es cuando entregamos nuestra soberanía económica: se cargan los servicios públicos, empieza la desigualdad, las reformas laborales... Otro es el tema territorial: en 2006, con la modificación del Estatuto de Cataluña se rompe el acuerdo desde el punto de vista democrático. En una democracia avanzada, ¿hay alguien que se pueda creer que se solucionan los conflictos movilizando a 15.000 policías y metiendo a gente en la cárcel? Es una pregunta que debemos hacernos todos en democracia. No parece lógico ni certero, y se echa más leña al fuego: lo estamos viendo en Cataluña, no cesan las manifestaciones y, si no se enmienda esta política me temo que va para largo el conflicto.

En el conflicto catalán, Podemos defiende una tercera vía que es el referéndum pactado. ¿Puede tener éxito en las elecciones del 21-D esta posición política que requiere tiempo y voluntad política de ambas partes en un escenario tan polarizado?

"Veremos si en el 21-D no nos encontramos la sorpresa de que en algún otro programa aparece el referéndum pactado"

– Desde el punto de vista de las encuestas es hegemónica. La que no tiene cabida es esa bipolaridad de blanco y negro que están llevando el bipartidismo y la muletilla naranja. La sociedad española dice en todas las encuestas que en España y en Catalunya la mayoría está por un referéndum pactado para la solución de un conflicto. Nuestra posición no solo no es vacía, sino que tiene un refrendo manifiestamente mayoritario. Es la que se va a dar, porque es la de sentido común en un proceso democrático. Veremos si en la campaña electoral de Catalunya no nos encontramos con la sorpresa de que en algún otro programa que no sea de En Comú, de los nuestros, de Podem, aparece el referéndum pactado.

¿No teme que si se abre la caja de un referéndum pactado para Catalunya, otros territorios demanden una consulta similar?

– Para nada. Nosotros decimos que en ese referéndum la pregunta no puede ser dicotómica. La pregunta no puede ser sí o no a la independencia: tiene que tener una tercera vía que diga cual es el encaje constitucional que quieren los ciudadanos catalanes para estar en el resto del Estado. Si así fuera, ¿qué hay de malo en que los pueblos puedan ser consultados? Lo que tenemos que hacer es una ley de claridad, una ley donde se establezcan cuales son las pautas que deben seguir los pueblos para ser consultados. En Andalucía, lo mismo en Canarias, hay un potente factor identitario, ¿pero tú has oído al pueblo catalán que pida un referéndum? Yo creo que se juega con este tema diciendo “¿y si los demás quieren?”. Si usted va a darle un huevo a uno de sus hijos y los demás le piden pues habrá que darle huevos. En democracia las medidas son democráticas y no tenemos que tener miedo a que la gente decida votar. Hay que tener miedo a la involución, a que no se nos consulte, a que no se nos pregunte, a que se restrinja el concepto de la democracia, que viene del demos, el pueblo. En democracia las leyes no se escriben en piedra. Podemos sí que tiene clarísimo que no se va a hacer una modificación de la Constitución sin que hagamos un referéndum. Tiene que ser refrendada por la ciudadanía.

Respecto a que la reforma debería estar refrendada por los ciudadanos, Irene Montero dijo que Podemos aboga por un proceso constituyente que cuente con el pueblo desde el inicio, no una mera reforma constitucional. ¿Cómo se articularía este proceso constituyente? ¿Podría citar algún país como ejemplo?

– No hace falta mirar a otro país. En el 78, aquí, hubo un proceso constituyente. Es verdad que fue un proceso constituyente que bajo mi punto de vista... Quien mejor lo definió fue Manolo Vázquez Montalbán, que dijo que fue una correlación de debilidades: un franquismo que no quería negociar, obligado porque ya la dictadura tenía sus debilidades, un movimiento creciente democrático en España, la presión internacional... Pero así se empieza: sentémonos y hablemos entre todos y todas y que luego refrende la ciudadanía para ver si esos son los cambios que se desean. Estoy segura de que lo que va a decir la ciudadanía es que aquí fallaron todos los muros de contención para que una crisis de este tipo no arrasara el proyecto de vida de millones de personas. Un proceso constituyente tiene que garantizar la vida digna de su mayoría social. Consiste en sentarse las fuerzas democráticas que la mayoría elige y empezar a poner propuestas encima de la mesa. Y, luego, que la ciudadanía decida con un referéndum que garantice que ese proceso tiene la mayoría suficiente de la ciudadanía como para llevarlo adelante.

Meri Pita en la entrevista con Cuarto Poder.
Meri Pita en la entrevista con Cuarto Poder./ S.M.

Fachin ha sido muy crítico con la dirección estatal de Podemos en su dimisión. Le ha acusado de haber intervenido la autonomía de Podem. Como secretaria de Plurinacionalidad, ¿está de acuerdo?

"Fachin estaba en otro proyecto, no hay pocas formaciones en las que puede darse de alta como militante"

– Creo que Albano Dante se defiende. Es evidente que su proyecto no es el proyecto de Podemos. Hay que respetar cual es su proyecto, pero él debe respetar que Podemos decida que no es ese. Hemos hecho una consulta y, por la participación que ha habido, creo que los inscritos y las inscritas de Cataluña hablarán claro sobre qué es lo que quieren. Respeto absoluto a lo que él piense, pero Podemos no es una fuerza independentista. No sé cuantas veces lo tenemos que decir, pero no somos una fuerza independentista. Él estaba en otro proyecto, no hay pocas formaciones en las que puede darse de alta como militante.

Pero las bases de Podem respaldaron a Fachin y eligieron no entrar a formar 'los comuns' en una consulta que, aunque con baja participación, sí pasó el porcentaje mínimo para ser vinculante. ¿No se está queriendo imponer desde Madrid un punto de vista que quizás no sea el de las bases catalanas?

– Tenemos una formación casi federada, casi de federaciones. Los Consejos Ciudadanos Autonómicos son los que deciden. Pero no deciden las personas, deciden los inscritos. Por eso hemos hecho la consulta. Llevábamos más de 16.000 personas que han votado en la consulta y la consulta que hizo Albano Dante apenas 1.000 personas participaron. Era evidente que Albano Dante tenía otro proyecto que no era el de Podemos. Si usted cree en la banca y en una serie de cuestiones usted se afilia al PP. Eso es la democracia. Sin trampa ni cartón hay que defender cuales son tus idearios y, en nuestro caso, hemos sido coherentes desde el principio. Creo que somos profundamente democráticos. En cinco años de vida hemos tenido dos asambleas estatales, múltiples procesos asamblearios en los territorios y hemos hecho muchas consultas a la ciudadanía. Estoy segura de que no hay ninguna organización que se pueda comparar.

--Respeto a lo que dice de que Podemos es un partido casi de federaciones...

– Eso era para que me entendieras.

Los nuevos estatutos no han copado las expectativas de obtener mayor autonomía en algunos territorios como Andalucía, donde Teresa Rodríguez ha llegado a decir que Podemos tiene cierto “celo centralista”. ¿Por qué no se materializa esa descentralización de Podemos que se aprobó en Vistalegre 2?

--La intensidad de los tiempos es bestial. Nosotros salimos de Vistalegre 2 en febrero de este año. Todo esto lleva un desarrollo reglamentario que tiene su proceso interno de debate, de votaciones... Estamos en ese proceso, pero que nadie piense que Podemos es la República independiente de mi casa. Estamos en un proyecto común. Hay una matriz común que nos va a guiar entre todos y todas. No se trata de hacer un CIF diferente y coger a Podemos... Con todo el respeto. Yo creo que en eso lo tenemos todos claro, también Teresa Rodríguez. Tenemos miles de inscritos, que todo el mundo tenga consciencia de lo que estamos haciendo, hay que dar bien los pasos. Sin ninguna duda, vamos hacia que cada territorio tenga incluso la capacidad de decidir con quien confluye o no. Siempre teniendo en cuenta evidentemente el interés general de todo el proyecto.

Dice que hay intención de que Podemos en cada territorio pueda decidir con quién confluye en los procesos electorales. ¿Y no se va a facilitar que tengan CIF propio, si así lo quieren, y acceso al censo de inscritos?

– No soy la secretaria de Organización y no sé en qué fase de desarrollo se encuentra. Sí te digo que todo lo que se acordó en Vistalegre 2 hay que reglarlo. Hay que desarrollarlo en los estatutos y todo eso está en camino, seguro. Mientras hacemos eso estamos en el Congreso, vamos resolviendo porque hay muchas tareas en esta organización.

Meri Pita en su despacho.
Meri Pita en su despacho./ S.M.