El 155 y la ‘fractura emocional’ en las izquierdas catalanas

EL CONGRESO DEBATE LA MOCION DE CENSURA DE PODEMOS CONTRA MARIANO RAJOY
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el portavoz de ERC en el congreso, se abrazan en el hemiciclo en una imagen de archivo. / Efe

BARCELONA.- El mapa político catalán se tambalea. Las elecciones del 21-D no serán unas elecciones normales. Con “presos políticos“, los miembros del cesado Govern Oriol Junqueras y Jordi TurullRaül Romeva, Josep RullDolors BassaMeritxell BorràsJoaquim Forn y Carles Mundó, así como los líderes de la ANC y Òmnium, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, la campaña no podrá ser al uso. Esta realidad centrará buena parte de los argumentarios de los partidos. Mientras, Carles Puigdemont y los consellers “exiliados”, Antoni Comín, Clara Ponsatí, Lluís Puig y Meritxell Serret se entregaban el domingo por la mañana a la policía belga y la Fiscalía, horas después, les dejaba en libertad con medidas cautelares. Con este panorama, las formaciones estudian cómo presentarse a las elecciones y qué acuerdos previos o posteriores al 21-D pueden existir. También en las formaciones de izquierdas.

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En una entrevista para cuartopoder.es el pasado mes de agosto, el portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Joan Tardà, advertía: “Si no coincidimos en la llamada a la participación, creo que se producirá una fractura emocional entre las izquierdas en Catalunya que nos impedirá cualquier tipo de unidad de acción en el futuro y una próxima hegemonía de las izquierdas”. Finalmente, con los comunes liderados por Xavier Domènech y Ada Colau, los independentistas coincidieron en la llamada a la participación el pasado 1-O, aunque para Catalunya En Comú fuera una movilización y no un referéndum vinculante, al contrario de lo que defiende el independentismo. Los nexos de unión entre ambos espacios políticos desde entonces han ido en aumento en todo lo relativo a la oposición a los pasos que el Estado ha ido dando en las últimas semanas: aplicación del 155 y disolución del autogobierno catalán y detenciones y represión a los organizadores de la consulta. Ha habido confrontación, sin embargo, con respecto a todo lo relacionado con la declaración unilateral de independencia.

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En una Coordinadora celebrada el domingo, Catalunya En Comú decidió que Domènech será candidato a president para el próximo 21-D. “Estas elecciones nos han de permitir pasar página de los viejos bloques y dar pasos a nuevos consensos”, aseguraba la portavoz de los comunes, Elisenda Alamany. “Queremos situar la agenda social, postergada durante ya hace demasiado tiempo, en el centro de la acción política”, proseguía Alamany, reclamando un giro a la izquierda en la política catalana. Desde este espacio político, durante la anterior legislatura, se criticó mucho que ERC gobernara con el neoliberal PDeCat e impulsara algunas políticas en este sentido. Las formaciones estatales Podemos e IU, hermanas de los comunes, también apoyan un giro a la izquierda en Catalunya que mire más allá del procés. Así lo expresaba ayer el coordinador federal de IU, Alberto Garzón.

Catalunya En Comú podría ir en coalición con Podem, si los inscritos de esta formación así lo deciden en la consulta que está teniendo lugar hasta mañana, 7 de noviembre. Una consulta promovida por la dirección estatal de Podemos, de Pablo Iglesias, una vez que el ya ex líder de Podem Catalunya, Albano Dante Fachin, quería explorar y dialogar con otras formaciones, también independentistas, para estudiar fórmulas de cara a los próximos comicios. En caso de que el resultado de la consulta de Podem dé el visto bueno a la coalición, esta se llamaría En Comú Podem-Catalunya En Comú. Desde la formación de Domènech apuestan por incluir dos puntos imprescindibles en el programa: amnistía de presos políticos y la anulación de la aplicación del artículo 155. Sobre estos dos puntos apuestan por llegar a acuerdos con otras formaciones tras las elecciones. Lanzan un mensaje al PSC, quienes junto a Ciudadanos y PP, aceptaron la aplicación de esta medida por parte de Mariano Rajoy.

Por su parte, Fachin dimitía ayer como secretario general ante la falta de entendimiento con la dirección estatal de Podemos. Las relaciones están muy tensas desde que el pasado mes de abril la dirección catalana de la formación de Iglesias se negara a entrar en Catalunya En Comú, tal y como habían hecho otras formaciones de izquierdas como Barcelona En Comú, ICV o EUiA. Ayer, Fachin se mostró muy duro durante la rueda de prensa en la que anunciaba su renuncia al frente de Podem. “Tanto Podemos como Catalunya En Comú han decidido solucionar la disputa con un decretazo”, dijo, añadiendo: “Lo que piense Iglesias me importa lo mismo que pueda pensar Pedro Sánchez“. “Podemos ha dejado de ser una herramienta útil para enfrentarse al régimen del 782, sentenció. El exlíder de Podem anunció ayer que ya había comenzado a hablar con otras formaciones, como ERC o la CUP.

Desde el independentismo siguen debatiendo cómo presentarse a las elecciones. Hasta hoy hay plazo para presentar las coaliciones electorales. La posibilidad de una “lista de país” que aúna al independentismo y otros espectros políticos, en la que también podría entrar el de Podem de Fachin, sigue en marcha. Ayer, desde ERC, echaban el guante al secretario general de Podem dimitido. Pero Puigdemont, desde el exilio, se ofrece a encabezar un proyecto así, una lista unitaria. La CUP no decidirá qué hará hasta el próximo fin de semana, cuando celebrará una asamblea, aunque registra una marca blanca para no cerrarse la puerta a la opción de ir en coalición. Desde el PDeCat quieren una lista conjunta con Puigdemont al frente, las encuestas le dan malos resultados al partido sucesor de Convergència, quien dispuso de la hegemonía política en Catalunya durante tanto tiempo.

En ERC no ven reeditar JxSi, una coalición únicamente con el PDeCat. Para ERC tendría que ser una lista más amplia, en la que también entrara la CUP, socialistas descontentos con la actual dirección del PSC y el sector de Fachin de Podem. Una lista en la que los republicanos y otras fuerzas de izquierdas tuvieran mayor presencia. Las encuestas dan a ERC como clara vencedora y no quiere seguir arrastrando con un partido, el PDeCat, que podría convertirse un lastre ante muchos de sus electores. Pronto se sabrá cuál será la fórmula con la que las formaciones independentistas se presentarán a estas extrañas elecciones. La oposición al 155 y la exigencia de la liberación de los “presos políticos” son una base programática indiscutible para los republicanos. Los plazos para registrar coaliciones terminan hoy, el tiempo juega en contra de una lista unitaria.

Desde algunos sectores de ERC verían con buenos ojos llegar a un pacto posterior a las elecciones con los comunes y consolidar un giro a la izquierda que siguiera defendiendo el derecho a decidir de Catalunya. En agosto, Pablo Iglesias y Xavier Domènech mantuvieron una cena con el ahora encarcelado Oriol Junqueras. Allí se habló de posibles acuerdos izquierdistas en un futuro. También trataron cómo sacar adelante una moción de censura que acabara con el Gobierno de Rajoy. El apoyo del PSOE al PP en el último tramo del conflicto catalán dificulta la ecuación, pero ayer Pedro Sánchez volvía a criticar a los populares: “La solución al conflicto no puede ser vía penal”. Sánchez ganó las primarias internas del PSOE hace pocos meses hablando de plurinacionalidad. Un acuerdo que incluya la oposición al 155, la petición de liberación de los presos y un referéndum pactado, tal y como reconocía el propio Tardà el pasado fin de semana.

Pero el PSOE se ha situado en el bloque de Ciudadanos y PP en Catalunya y eso complica mucho, de momento, un posible tripartito de izquierdas catalanas. Su participación en la aprobación del 155 duele en el soberanismo. Por otra parte, las bases de Barcelona En Comú votan esta semana si romper el pacto de gobierno con el PSC en el Ayuntamiento de Barcelona. Si Colau rompe con el PSC en el consistorio barcelonés, necesitaría apoyos externos que bien podría llegar del grupo municipal de ERC de Alfred Bosch. “La fractura emocional de las izquierdas” que preveía Tardà, de momento, afecta principalmente a los socialistas. Comunes y ERC pueden estar más cerca de futuros acuerdos en distintas instituciones. Habrá que esperar, de momento, a conocer cómo se presenta el independentismo a estas elecciones y a saber cuáles son los resultados de la consulta de Podem, que todo hace prever que ganará la opción de coalición con los comunes.

Las tensiones en el PSC

El apoyo de los socialistas catalanes en el Senado a la aprobación de la aplicación del 155 en Catalunya tensiona mucho al PSC. Ya se han dado varios casos de críticas públicas y dimisiones a raíz de este apoyo del partido de Miquel Iceta a la intervención de Rajoy del autogobierno catalán. El pasado jueves, Jordi Ballart, alcalde de Terrasa, y otros cinco concejales socialistas en este Ayuntamiento dimitían en protesta por la aplicación del 155 y el posterior encarcelamiento de varios miembros del Govern. La alcaldesa de Santa Coloma de Gramanet, Núria Parlón, dimitía previamente como miembro de la Ejecutiva del PSOE tras la aplicación del 155. Otros alcaldes socialistas como Josep Mayoral, de Granollers, e Ignasi Giménez, de Castellar del Vallès, también se mostraron muy críticos con este aspecto. El exministro de Industria, Joan Majó, entregaba el carnet del PSC y enviaba una carta a Iceta: “No acepto que mi partido se pueda seguir considerando hermano de un partido que ha decidido adoptar a nivel del Estado posiciones de pleno apoyo al actual Gobierno español”.

El sábado, tras un debate interno, Iceta se situaba en la equidistancia, entre el Govern independentista al que tildó de “fracaso absoluto” y el “inmovilismo” del Gobierno del PP. Volvía a esta posición después de que tanto PSOE como PSC apoyaran en el Senado la aplicación del artículo 155. El primer secretari del PSC llamaba al voto de aquellos que quieran “bastir puentes, no cavar trincheras ni levantar fronteras”. Sin embargo, como decíamos, los problemas para el PSC por su apoyo a las medidas del PP con respecto a Catalunya se agudizan en la capital catalana. Las bases de Barcelona En Comú votan esta semana si romper o permanecer con el pacto de gobierno en el Ayuntamiento de Barcelona con el PSC de Jaume Collboni. El PSC podría quedar en los próximos días fuera del gobierno de Barcelona.

“Con el PSC tenemos en la ciudad más cosas que nos unen de las que nos separan, pero ahora esta cuestión es prioritaria: o el PSC rompe con el artículo 155 o nosotros rompemos con el PSC”, así de contundente se mostraba el concejal y teniente de alcalde de los comunes en la capital catalana, Jaume Asens, en una entrevista con este periódico. En otros ayuntamiento como Tarragona, Tàrrega, Blanes, Pineda, Mataró, Esplugues de Llobregat, Mollet, Lliçà d’Amunt o Palau-Solitái Plegamans, fuerzas soberanistas han roto sus pactos municipales con el PSC.