El señor Dowdall y la señora Democracia

Manuela Carmena, junto con los miembros del equipo de Ahora Podemos
Manuela Carmena, junto con los miembros del equipo de Ahora Podemos, con el que ganó las elecciones de 2015. / Elvira (Ahora Podemos)

¿Alguien se hubiera imaginado un gobierno de Ahora Madrid (AM) sin Carlos Sánchez Mato? Su buque insignia, la referencia para todo el Estado en la lucha contra las políticas de austeridad y la llamada Ley Montoro podría haber sido mera ensoñación si Ganemos, en el proceso de negociación para la conformación de la candidatura de AM en 2015, hubiera cedido a la propuesta de Podemos Madrid y de Jesús Montero, su secretario general, en aquel tenso debate de configuración de primarias. Aquella historia que creíamos enterrada vuelve a cobrar actualidad ante las declaraciones de algunos destacados dirigentes de la política capitalina.

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Primero fueron las primarias de Podemos Madrid, que encumbraron finalmente al general y exJEMAD Julio Rodríguez a la secretaría general; después la inclusión de la firma de nueve concejales de AM en un manifiesto de apuesta por el municipalismo del futuro y su consiguiente revuelo; y por último, la decisión de la alcaldesa Carmena de destituir a Carlos S. Mato como delegado de Economía y Hacienda del Ayuntamiento. Ya saben, todo un bombazo ante la negativa del delegado de Hacienda a apoyar un Plan Económico Financiero (PEF) que supone más de 530 millones de euros de recortes, y que fue acordado entre el ministro Cristóbal Montoro y nuestra alcaldesa.

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«Montero dice que “espera y confía que un tercio de los actuales ediles de Ahora Madrid no se presenten a las primarias de la candidatura ciudadana para las municipales de 2019”»

Es una evidencia que distintos sectores de AM se están empezando a posicionar de cara a las futuras elecciones municipales que tendrán lugar dentro de algo menos de un año y medio. Todas las declaraciones del entorno próximo a la alcaldesa aseguran que Manuela Carmena está dispuesta a encabezar de nuevo la candidatura de AM y postularse para alcaldesa, si bien establecen como condición la garantía de que 10 nombres de su estricta confianza formen parte de la candidatura. Escenario parecido es el que vislumbra el hasta hace unas semanas secretario general de Podemos Madrid, Jesús Montero, cuando en unas jugosas declaraciones recogidas en distintos medios afirma que “espera y confía que un tercio de los actuales ediles de Ahora Madrid, sin especificar nombres, no se presenten a las primarias de la candidatura ciudadana para las elecciones municipales de 2019”. Además, entra de lleno en marcar las reglas de juego de esa futura candidatura anunciando que no se puede volver a utilizar el método Dowdall en las primarias, y exhorta a utilizar una “fórmula renovada en composición de equipo y procedimientos”. Más precisamente y haciendo uso de un cinismo indisimulado afirma no conocer al Sr. Dowdall. Las declaraciones del señor Montero ponen en riesgo la supervivencia futura de la candidatura ciudadana de confluencia en AM y suponen un ataque directo a una de las señas de identidad de la democracia participativa, las primarias, puestas en valor muy especialmente a partir del 15-M y las candidaturas de unidad popular de carácter municipalista.

Los sistemas electorales y sus correspondientes métodos de asignación de cargos electos es un universo extenso y complejo. La variedad es amplia: sistemas mayoritarios o proporcionales, listas abiertas o candidaturas cerradas, una única o varias vueltas, métodos de reparto de escaños como la ley d’Hont, Borda, Saint-Laguë o Hare-Niemeyer. En un proceso de primarias, es habitual además que el elector pueda optar entre votar una plataforma o lista ordenada de candidatos/as u ordenar él mismo su propia lista, incluso eligiendo candidatas/os de distintas plataformas. Las personas integrantes de cada candidatura, o aquellas que se presenten de forma independiente, recibirán una puntuación diferente dependiendo del orden en que han sido incluidas en cada papeleta de votación. La suma del puntaje recibido en cada papeleta definirá la puntuación total de cada persona candidata, y por tanto, su posición final en la lista. Es en ese aspecto donde el método de ordenación elegido juega un papel crucial y su resultado se acercará más al reparto proporcional entre candidaturas (una gran mayoría de electores, por comodidad, respetará el orden establecido por la candidatura a la que se siente afín) o por el contrario, primará las opciones mayoritarias.

Para conocer la bondad (proporcionalidad) de un método se hace imprescindible recurrir, por tanto, a las matemáticas, utilizar distintos métodos de reparto u ordenación de listas, obtener resultados y cotejar los efectos en la composición final de las listas electorales. En este artículo propongo un pequeño ejercicio de reparto y ordenación de listas aplicando tres métodos diferentes, de amplio uso, conocidos como Dowdall, Borda y Sainte-Laguë. Previamente, unos breves apuntes sobre cada uno de ellos.

El método o recuento Borda es el utilizado como base por Podemos en sus primarias. Establece que dado un número de puestos a elegir ‘N’, en cada papeleta se asigna un puntaje decreciente desde N –al primero–, a 1 –el último–, supuesto que se seleccionen todas las posibles integrantes de la candidatura. El llamado método Dowdall fue el utilizado en las anteriores primarias de Ahora Madrid. En cada papeleta se asigna a cada candidato/a votado una puntuación inversamente proporcional a su nº de orden. Por último, el método de Sainte-Laguë asigna a cada candidato/a seleccionado una puntuación inversamente proporcional al doble menos uno del nº de orden.

Enunciados los métodos, nada mejor que aplicarlos a los resultados de las primarias de AM de 2015 y comparar, de forma reducida y esquemática, sus resultados. Excluyendo la elección de la cabeza de lista cabe recordar que los restantes 19 concejales y concejalas electos se presentaron en tres listas: Más Madrid (lista de Manuela Carmena), A por ellos-La izquierda para cambiar Madrid (liderada por Mauricio Valiente) y Madrid en Movimiento (encabezada por Pablo Carmona). De estos 19 concejales, 13 pertenecen a Más Madrid, y 3 a cada una de las otras dos candidaturas. Si el número de concejales representara de forma directa el porcentaje de voto de cada candidatura este sería del 68,4% para Más Madrid, y del 15,8% para las otras dos candidaturas. La realidad fue considerablemente más plural; además de las ya citadas se presentaron otras candidaturas individuales y colectivas que no consiguieron representación y hubo un número considerable de papeletas con dispersión de voto entre candidatos/as de distintas listas, lo que proporciona una visión de la pluralidad de la base social de AM. Por último, reseñar que los tres candidatos a la alcaldía, Manuela Carmena, Mauricio Valiente y Pablo Carmona, obtuvieron el 63,54%, 16,93% y 12,1% de los votos emitidos respectivamente, lo que con pequeñas variaciones subraya la correlación entre este porcentaje de voto y la representación mencionada previamente de cada lista.

Los resultados de aplicar los tres métodos de reparto se sintetizan en la tabla. Se hace notar que la ordenación final de la candidatura (últimas columnas: listas…) debe respetar criterios de paridad que alteran la ordenación directamente definida por cada método de reparto (primera columna).

Como conclusiones más relevantes del análisis cabe señalar:

1. Los sistemas Dowdall y Sainte-Laguë tienen un comportamiento muy similar. Sainte-Laguë permite aún una mayor representación de las opciones minoritarias en posiciones secundarias ya que sus coeficientes de ponderación reducen la importancia de los votos a candidatas votadas en niveles inferiores de la lista.

Tabla

2. El sistema Borda reduciría el número de representantes de las dos listas no mayoritarias a tres, y una de ellas (Monserrat Galcerán) entraría por paridad de género, no por asignación directa del método. De esta manera la representación en cuanto a concejales de las tres candidaturas quedaría: 16 concejales, 84,2% para Más Madrid (+ 15,8%); un único concejal, 5,3% para A por ellos (-10,5%); 2 concejales, 10,5% para Madrid en Movimiento (-5,3%). Más Madrid obtendría una enorme sobrerrepresentación de su candidatura y la candidatura de Valiente sería especialmente castigada. De hecho, los actuales concejales de IU Carlos S. Mato o Yolanda Rodríguez no habrían sido concejales electos. Asimismo, la compañera Rommy Arce, de Anticapitalistas (12, reparto Dowdall) también quedaría fuera.

3. La ordenación del recuento Borda también relega a posiciones retrasadas de la lista a los representantes de las candidaturas no mayoritarias. Mauricio Valiente pasaría de la tercera a la décima posición y Pablo Carmona de la sexta a la decimosexta. Partiendo de la ordenación de listas proporcionadas por el recuento Borda, si se viera reducida la representación de AM en futuros comicios, la utilización del método en nuevos procesos de primarias pondría en riesgo la representación de las opciones no mayoritarias en el ayuntamiento, sean estas las apoyadas por el Sr. Montero o por otros sectores.

«Se está jugando con fuego, y podemos terminar quemándonos todas. Parafraseando los memes que abundan en las redes sociales concluiríamos: “No Dowdall, No party”»

Concluyendo, si atendemos a las declaraciones de Jesús Montero, el Sr. Dowdall empieza a correr el riesgo de ser enviado al baúl de los recuerdos. La insistencia en una “fórmula renovada en composición de equipo y procedimientos” pondría en grave riesgo la posibilidad de repetición de la candidatura de AM y quebraría la ilusión y confianza depositada por numerosos activistas y decenas de miles de ciudadanos y ciudadanas de Madrid.

Hace unas semanas militancia y concejales de IU, así como Madrid en Movimiento, dijeron NO a los recortes del PEF pactado por Carmena y el ministro Montoro. Se consideró que aceptar los recortes impuestos superaba una de las líneas rojas del programa y la candidatura de AM. Para muchos activistas de AM alterar las primarias con métodos que no garanticen la proporcionalidad de las candidaturas (recuento Borda) constituye otra línea roja que no estamos dispuestos a aceptar. Se está jugando con fuego, y podemos terminar todas quemándonos. Parafraseando a estos memes que abundan ahora en las redes sociales concluiríamos: “No Dowdall, No party”.