CATALUÑA / Con el objetivo de ganar tiempo para redefinir su estrategia

El Gobierno no descarta una última intentona secesionista del independentismo catalán

ESTHER JAÉN | Publicado: - Actualizado: 08:00

Roger Torrent, presidente de la Mesa del Parlament catalán, conversa con Carles Riera, cabeza de fila de la CUP
Roger Torrent, presidente de la Mesa del Parlament catalán, a la derecha de la imagen, conversa con Carles Riera, cabeza de fila de la CUP. / @parlament_cat (Twitter)

El presidente del Gobierno es consciente de que en Cataluña los acontecimientos que se sucedan a partir de ahora, con el Parlament constituido, no dependen del Ejecutivo, pero que éste está preparado, según aseguran desde su entorno, para cualquier escenario. Lo único que repiten tanto Mariano Rajoy como todo su entorno es que Carles Puigdemont, digan lo que digan JuntsxCat o ERC, no será presidente de la Generalitat y mucho menos investido de forma telemática. De hecho, desde el Ejecutivo aseguran que tienen serias dudas de que ERC dé por buena esa investidura, pese a los anuncios de principio de acuerdo que se han sucedido en estos días. Desconfían tanto de esos anuncios, como aseguran que ERC desconfía de Puigdemont, aseguran que les confirman sus informantes.

En todo caso, el Ejecutivo tiene ya preparado el recurso para intentar paralizar y suspender cautelarmente esa iniciativa, como también tiene los recursos contra la delegación de voto tanto de los diputados catalanes que siguen en Bruselas, prófugos de la justicia española, como de los diputados que están en prisión. Este último, pese a estar preparado, no fue interpuesto el pasado miércoles, pero “eso no significa que no pueda interponerse más adelante”, según apuntan desde el entorno monclovita de Rajoy.

El Ejecutivo tiene casi descartada la posibilidad de que Puigdemont pueda personarse por sorpresa en el Parlament el día de la investidura, pero, por si las moscas, “no dejamos de estar vigilantes” asegura uno de los miembros de su gabinete. En ese caso, continúa el razonamiento esta misma fuente, está claro que sería el juez quien ordenase su detención, que deberían ejecutar los Mossos d’Esquadra, si llegase hasta la Cámara catalana. Posteriormente, el juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, decidiría su futuro, pero todo hace pensar, no sólo al Ejecutivo, sino a la inmensa mayoría de los juristas consultados por este diario, que ordenaría su ingreso en prisión con idénticos e incluso más agravados argumentos por los que mantiene en prisión a su exvicepresidente, Oriol Junqueras.

Personalmente, Rajoy y su equipo preferirían que el independentismo nombrase a un presidente que no tenga problemas con la justicia ni ahora ni en un futuro próximo, con el que, además, aseguran que intentarían tener una buena relación, siempre que respete la legalidad, pero no descartan que acabe siendo una figura de la política catalana que pueda ser condenada a medio plazo. Ese supuesto lo interpretan como una huida hacia adelante por parte del independentismo, una nueva intentona secesionista, cuyo objetivo sería ganar tiempo para tratar de reorganizar su estrategia.

Con todo, la iniciativa ahora es del independentismo y el gobierno sólo espera a ver los movimientos que van a ir haciendo para actuar como corresponda en cada supuesto.

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