La dos mujeres fuertes del PDeCat sacan a la luz la guerra interna que desgarra el partido

Marta Pascal y Carles Puigdemont, en Gerona
Marta Pascal y Carles Puigdemont, en Gerona, en el acto de inicio de campaña a favor del sí en el referéndum del 1-O. / Julio Díaz (PDeCat / Flickr)

La guerra entre los partidarios del expresidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, y la dirección del PDeCat ha estallado. Las discrepancias, que hasta ahora se mantenían soterradas, han aflorado, personalizadas en la secretaria general del PDeCat, Marta Pascal, y la que fuera jefa de gabinete de Puigdemont y actual diputada en el Parlament, Elsa Artadi. Ambas han decidido no ocultar más las  hostilidades y diferencias internas. Para Pascal ha llegado el momento de asumir que Puigdemont no va a poder ser presidente dentro de la legalidad, mientras que Artadi y otros fieles al exmandatario fugado siguen buscando la forma de investir a Puigdemont.

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La bronca se ha desatado a cuenta de una entrevista de Marta Pascal, publicada en la edición de ayer del diario La Vanguardia, en la que advertía que “Cataluña necesita un Govern estable, dentro de la legalidad”. El titular en cuestión, junto a la afirmación de que la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) era claramente “simbólica” se consideraba ayer mismo una “puñalada trapera” de la secretaria general a Puigdemont, por parte de sus fieles. Y la respuesta a ese “ataque” llegaba en la voz de Elsa Artadi.

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Públicamente, Artadi respondía a su secretaria general que si la situación no es “estable” es por culpa del juego “antidemocrático” del Estado español. Implícito quedaba que su secretaria general se estaba plegando a esas actuaciones antidemocráticas. Sin embargo, otras voces del entorno más próximo a Puigdemont pusieron en circulación un relato con mucha más retranca: “Marta Pascal está preparando su declaración ante el juez el próximo lunes y haciendo una declaración de intenciones y de buena conducta con cuatro días de antelación”, comentaban algunos de sus compañeros de partido y, obviamente, no amigos.

A este activo grupo de detractores les preocupa la decisión de la cúpula de su partido, decantada ya hacia una salida “dentro de la ley” a la presente parálisis institucional de Cataluña. La secretaria general del PDeCat está citada a declarar el lunes 19 de febrero ante el juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, quien mantiene en prisión preventiva al líder de ERC, Oriol Junqueras, al exconseller de Interior, Joaquim Forn y a los líderes de ANC, Jordi Sànchez y de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart.

Desde la dirección del PDeCat y buena parte de los alineados con Marta Pascal temen que Puigdemont y sus diputados más fieles ejecuten lo que hasta ahora habían sido amenazas: bloquear cualquier investidura que no sea la de Puigdemont y, por tanto, dejar un “bloqueo” político que tanto desde buena parte del PDeCat, como desde ERC, ven como insostenible, puesto que esa situación permitiría mantener la vigencia sine die del artículo 155 de la Constitución, algo que intentan evitar a toda costa, tanto PDeCat como ERC.