Preocupación en el PP ante los cambios de postura de Rajoy en los temas más candentes

Mariano Rajoy preside la reunión de la Junta Directiva Nacional del Partido Popular
Mariano Rajoy preside la reunión de la Junta Directiva Nacional del Partido Popular, celebrada pasado el 15 de enero. / PP (Flickr)

Las alarmas han saltado en la sede del PP, en el número 13 de la madrileña calle de Génova, pero también en el Palacio de la Moncloa, donde el presidente, Mariano Rajoy, no para de rectificar y de entonar el “donde dije digo, digo Diego”.

Aseguran los dirigentes populares que las encuestas que marcan un importante avance de Ciudadanos y un notable retroceso del PP no se pueden tomar al pie de la letra, “porque no estamos siquiera cerca de ninguna campaña electoral...”. Pero, en privado, reconocen que les preocupa seriamente la “tendencia” a la baja del PP, que sí reflejan insistentemente todos los estudios demoscópicos. Por eso y porque temen haber perdido la simpatía del electorado y, en concreto, de buena parte de sus votantes, modifican su mensajes, postulados y argumentarios con toda celeridad. Así, en pocos días, Rajoy pasó de recomendar a los futuros pensionistas españoles que ahorren e inviertan en planes de pensiones privados, a solicitar la comparecencia ante el Pleno del Congreso para anunciar, según aseguran fuentes del Ejecutivo, una mejora del  poder adquisitivo de la mayoría de los pensionistas. Eso será la semana próxima, en un intento del presidente del Gobierno por reconducir el malestar de los jubilados, que se han hecho fuertes en las calles, con sus protestas.

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El gabinete de Rajoy pensó en esa comparecencia como un golpe de efecto, pero tal como se han desarrollado los acontecimientos, las broncas en la comisión del Pacto de Toledo, las acusaciones de la oposición y la  casi voladura de la comisión, la imagen que puede ofrecer el presidente del Gobierno es la de quien comparece arrastras, obligado por las circunstancias y por la presión. Al menos, así lo temen algunos dirigentes populares, como han confesado a cuartopoder.es.

Otro de los episodios más recientes en los que Rajoy ha tenido que entonar el “donde dije digo, digo Diego”, es en su posición, o la del PP, con respecto a la huelga de mujeres convocada para mañana jueves, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. El PP hizo circular entre los suyos un “argumentario”, en el que consideraba “elitista” e “insolidaria” esa huelga y añadía que “pretende romper nuestro modelo de sociedad occidental”, motivo por el que el PP no secundaría la huelga, según ese documento. Por otra parte, desde el Gobierno, la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, proponía hacer “huelga a la japonesa”. Pero en pocos días y viendo el alcance que estaba teniendo la convocatoria de la huelga de mujeres, el Secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, Mario Garcés, ha tenido que hacer una encendida defensa de la igualdad esta semana en sede parlamentaria. Tanta pasión le ha echado le secretario de Estado que las más feministas del lugar aseguran que casi llegó a emocionarlas. A continuación, Rajoy ayer mismo tuvo que asegurar que “no se reconoce” en la propuesta de la ministra Tejerina de “huelga a la japonesa”. También se confesó “sorprendido” por el relato de una senadora, hija de una kelly (camarera de piso), sobre las peripecias laborales de su madre. Rajoy incluso se mostró abierto a mantener un encuentro con las representantes de este colectivo de trabajadoras.

Rectificar es de sabios, pero cuando hay que rectificar continuamente, es que algo no funciona en las cabezas pensantes del PP. Hay quienes, en la familia popular, confiesan su desesperación e incluso una cierta “impotencia” ante un clima social que se les ha tornado hostil en apenas unos meses.