Pedro Sánchez se olvida de criticar a Rajoy

  • El líder del PSOE carga contra Ciudadanos y Unidos Podemos, no contra el PP
  • "Dice que el racismo y la xenofobia se han materializado en el independentismo

El PP se desmorona. Cuantitativamente, en las encuestas. Cualitativamente, los casos relacionados con la corrupción se suceden: el último, Zaplana. Por otro lado, el problema de Catalunya sigue enquistado mientras las cancillerías europeas observan con incredulidad cómo los meses se suceden en el calendario sin que el Gobierno español consiga solucionar o encaminar el entuerto. “Aprendan de la lealtad del PSOE”, aconsejaba Mariano Rajoy a Albert Rivera hace unos días, cuando este último le apretaba en el Congreso desde el flanco catalán.

En este contexto, el PSOE ha cerrado filas y parece evitar cualquier crítica a un PP que parece amortizado. Un PP que, a pesar de liderar el CIS, cae estrepitosamente ante un aumento sin parangón de Ciudadanos. Ante esto, Pedro Sánchez, que esta mañana ha sido entrevistado en la Cadena SER, ha olvidado cualquier atisbo de crítica al PP. El día después de que se aprueben los Presupuestos Generales del Estado que, tras el viraje del PNV que los apoyó sin que se haya levantado el 155, dan estabilidad a Rajoy para, prácticamente, lo que queda de legislatura, Sánchez se autodefine como “oposición de estado”.

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Y, de este modo, ha marcado cuáles son sus rivales, ha cargado duramente contra independentistas, Ciudadanos y Unidos Podemos. El PSOE se sigue acercando al duro discurso de Ciudadanos con respecto a Catalunya. Los réditos que Ciudadanos está consiguiendo en las encuestas mucho tienen que ver con haber agitado la bandera del nacionalismo español frente a lo periférico. Sánchez quiere recoger parte de los votos que se están fugando del PP a Ciudadanos y recuerda que “el mayor partido es el de los indecisos”. Muchos indecisos están mirando al PSOE, considera el secretario general.

“Triple empate” entre PP, Ciudadanos y PSOE. Este es el análisis sanchista del pasado CIS. “Todas las encuestas decían que Unidos Podemos quedaría por encima del PSOE y luego pasó lo que pasó”, dice, refiriéndose a las anteriores generales. De este triple empate, “sólo una representa el cambio, el PSOE”. “No creo que el cambio sea pasar del conservadurismo al neoconservadurismo”. La prensa acusa al líder socialista de que su partido está desaparecido, Sánchez asegura que está cumpliendo con el mandato que sus bases le otorgaron en las primarias que, hace más de un año, le volvieron a sentar en el trono de Ferraz. Los tres pilares de este mandato: oposición de Estado, una militancia del PSOE empoderada y ser alternativa de Gobierno.

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El líder del PSOE, decíamos, adquiere matices naranjas al hablar de Catalunya. Como precedente, un Miquel Iceta en las cabeceras de las manifestaciones de Societat Civil Catalana del pasado otoño, compartiendo pancarta con PP y Ciudadanos, manifestaciones en las que también participaba la extrema derecha, nos podía hacer presagiar por dónde irían los tiros en el debate nacional de los socialistas. Ahora, se reafirma. Sigue defendiendo el concepto de plurinacionalidad que le aupó, de nuevo, en las épicas primarias, a la secretaria general. Pero un concepto de plurinacional propio: se puede reconocer pluralidad de identidades en un mismo país.

Nada tiene que ver esto con el proyecto de Unidos Podemos y su idea de plurinacionalidad. A las izquierdas les critica la defensa del derecho de autodeterminación y, poco más que les sitúa al lado de los separatistas. Por otro lado, ha preferido no entrar a valorar la cuestión del chalé, argumentando que no quiere hablar de la vida privada de los dirigentes. Con Podemos, considera, “quiere hablar de cómo resolver el problema catalán”. Catalunya, Catalunya, Catalunya.

Muy duro, Sánchez, con el movimiento independentista, aquel que representa, aproximadamente, a una mitad de la población catalana. Calificativos poco reconciliadores. “El racismo y la xenofobia se han materializado en un movimiento político que ha conseguido una mayoría social importante”, suerte de definición de Sánchez del independentismo. El ejemplo de esto, para el político, la elección de Torra como president de la Generalitat por la mayoría de diputados elegidos el 21-D en el Parlament de Catalunya.

“El bloque independentista ha puesto el perfil de un supremacista y racista por encima de ideas progresistas. El señor Torra no puede representar al conjunto de los catalanes, pues ha tenido un discurso de odio contra esa mitad”, describe el líder de Ferraz. “¿Un partido de izquierdas puede apoyar a un racista?”, se cuestiona, lanzando un dardo a ERC, a quienes les pide que retiren su apoyo a Torra. Con ERC, partido con el que tantos acuerdos de investidura, de apoyos parlamentarios y de gobiernos han concretado el PSOE y PSC a lo largo de la historia, “está dispuesto a dialogar” el líder socialista, y asegura que mantienen conversaciones sus compañeros del PSC y diputados en el Congreso con los republicanos. Pero él no.

ERC es una cosa, Torra, el president elegido por el Parlament de Catalunya, otra. Torra le ofreció diálogo a Sánchez. “Tenemos que trasladar a ERC la gran contradicción. Puedo entender que las fuerzas independentistas se apoyen entre sí, pero no puedo entender que un partido de izquierdas apoye a un racista”, valora el máximo dirigente del PSOE.

También ha tildado de nacionalista a Ciudadanos, ese partido al que le roba algunos matices del discurso. El ex vicepresidente del Gobierno con Felipe González, Alfonso Guerra, sonreía hace poco al discurso de Ciudadanos con Catalunya. Para Sánchez, sin embargo, Ciudadanos es Aznar. “Si hubo una persona antagónica a Aznar, que es lo que reedita Rivera, es Guerra”, considera, refiriéndose también al acto del pasado fin de semana “en el que cantó Marta Sánchez”: “En el acto de Ciudadanos hubo mucha gente que no se sintió reconocida, pensionistas, mujeres, el movimiento feminista, empresarios, trabajadores…” Rivera sólo veía españoles.

Cuestión de banderas. Frente al banderismo exagerado de Ciudadanos, Sánchez ha recordado que él también hizo un acto con una bandera constitucional enorme. “Me presenté reivindicando una bandera constitucional, pero la visión es distinta a la de Rivera”. Oración adversativa: se intenta parecer a Rivera, pero se quiere diferenciar. Ni independentistas, ni Ciudadanos, ni tampoco Unidos Podemos.

Ha habido una frase esclarecedora. Cuestionado por la paralizada Comisión Territorial en el Congreso una propuesta del PSOE de la que no forman parte Ciudadanos ni Unidos Podemos ni independentistas y nacionalistas periféricos, Sánchez ha respondido: “El PP está cumpliendo, los que no cumplen son Ciudadanos y Unidos Podemos. Esos dos partidos que venían a reformar España se plantan y les pido que dialoguen con otras fuerzas políticas”. El PP está cumpliendo. El PSOE, Sánchez, el líder de la oposición, se olvida de criticar al PP.