De Pablo Casado a Iglesias: por qué Machado es el poeta más citado por los políticos

El pasado 21 de julio, a muchos les chirrió que el nuevo presidente del Partido Popular, Pablo Casado, citase al poeta Antonio Machado en su primer discurso tras ganar el congreso de su formación. Sin embargo, con los versos «ni está el ayer ni el mañana escrito» (en realidad «ni está el mañana, ni el ayer escrito») contenía otra referencia más allá de la evidente. Fueron las palabras con las que Adolfo Suárez cerró su discurso el 9 de junio de 1976 cuando defendió la Ley de Reforma Política, una de las legislaciones para deshilar el régimen franquista. El verso que precedía a la cita («ni el pasado ha muerto») cobraría significado dos días después, cuando se reunió con Aznar en su despacho. Más allá de ese episodio concreto, Machado sigue siendo la autoridad intelectual que muchos políticos intentan arrogarse en pequeñas píldoras dialécticas.

Aunque llamase la atención, Casado no es el único que cita a Machado en sus discursos políticos. Incluso, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder del Govern catalán, Quim Torra, se fotografiaron frente a la fuente de Machado durante su encuentro de Moncloa. Machado es un poeta que une. Sus versos son insistentemente citados por los dirigentes de las ideologías más diversas, desde el PP hasta Podemos, pasando por el PSOE. El escritor sevillano sigue siendo una referencia literaria pero también una autoridad moral en un tiempo donde no abundan las brújulas.

«Muchos los políticos usan las citas de Machado para darse un perfume cultural. Es un poeta universal, que es aceptado por todo el mundo», explica Pilar Ruiz-Va, profesora de la UNED. La izquierda se identifica con los valores republicanos del escritor, mientras la derecha puede escarbar en el patriotismo modernizador del poeta, que murió en Colliure huyendo de la Guerra Civil. Aún así, es menos incómodo para los partidos conservadores que otros grandes referentes literarios como Miguel Hernández, que murió en la cárcel en 1942, o que Federico García Lorca, a quien fusilaron los sublevados en 1936 y cuyo cadáver aún no se ha recuperado.

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Mientras la poesía aspira a lo eterno, la política española juega en estos días a corto plazo. Por eso, los versos utilizados más que un homenaje a la esencia machadiana revelan, asesores mediante, la intención de quien las usa. En tiempos de crisis territorial e incluso identitaria, la derecha puede encontrar en Machado el patriotismo para legitimar su proyecto: «Les sirven para decir que sus argumentos son tan válidos que incluso Machado los tiene. No era un político, era un intelectual con cierto idealismo y con un aprecio por lo popular», matiza la experta. Un argumento útil para ese PP que no quiere ser ese país «de charanga y pandereta», pero sí aspira a que los españoles identifiquen su proyecto con otra España que «nace», «la España del cincel y de la maza/ con esa eterna juventud que se hace/ del pasado macizo de la raza».  Pero la profesora avisa: «Machado distingue entre el patriotismo y ese españolismo rancio de toreros y religión más cerrado».

«Machado tiene textos que pueden parecer contradictorios. Por un lado, a veces habla de Castilla con cierto desprecio y otras la magnifica. Esto último puede ser muy útil para ese elemento patriótico que hay en cierto españolismo», remata Ruiz-Va, que recuerda que el propio Dionisio Ridruejo, poeta de la posguerra, intentó rescatar su obra en 1941 haciendo valer gracias a esa idea fuerte de patria.

Como ya hizo Suárez, Casado quiere aunar ese elemento patrio con el regeneracionista que está presente en toda la generación del 98,que pretendía pasar página de una etapa decadente y corrupta. Aún así, su antecesor, Mariano Rajoy, también ha tirado de los versos de Machado para hacer sorna de sus rivales políticos, como cuando tachó de a Ciudadanos de «ingrávidos y gentiles como pompas de jabón».

Un símbolo para la izquierda

La referencia de Machado en la izquierda española es más evidente: «Es un emblema de esa izquierda que se supone republicana. Fue un defensor indudable de la República. Estuvo en las misiones pedagógicas y en todas las ligas. De hecho, durante la Guerra Civil tuvo que ser evacuado a Valencia, más tarde a Barcelona y después cogió el camino del exilio, donde murió en Coillure», explica la experta sobre la significación de su propia biografía.

Es fácil encontrar ejemplos de Podemos o PSOE referenciándole. La moción de censura que en 2017 presentaron los morados contra Mariano Rajoy, y que finalmente fracasó, estuvo plagada de citas de Machado. La portavoz morada, Irene Montero, cerró su intervención, que abría la sesión, con el poema ‘Españolito que vienes al mundo»: «Ya hay un español que quiere/ vivir y a vivir empieza/ entre una España que muere/ y otra España que bosteza», se dirigía Montero a Rajoy, representante metafórico de esa España que se resistía a morir ante el Congreso.

El diputado José Luis Ábalos defendió la postura del PSOE, que finalmente se abstuvo, y decidió recoger el guante para acabar el poema que había comenzado Montero: Españolito que vienes / al mundo te guarde Dios. / Una de las dos Españas / ha de helarte el corazón». Durante la sesión, abundaron las citas literarias, desde Quevedo hasta Manuel Vázquez Montalbán.

Más allá de la coyuntura política y en plena crisis de identidad, los escritores del siglo XX ya planteaban y buscaban respuestas a la cuestión española. Las referencias sirven, al menos, para que alguien curiosee y llegue a los poemas por obra y gracia de Google.