Retratos diversos de #ElMeu1Oct

  • A Barcelona migraron miles de personas entre los años 50 a 70. De hecho, existieron barrios enteros donde se concentraban comunidades enteras de andaluces, gallegos, valencianos, aragoneses.
  • Hablamos del 1 de octubre con personas de distintos orígenes del Estado español que migraron en algún momento de su vida a Catalunya

A Barcelona migraron miles de personas entre los años 50 y 70. De hecho, existieron barrios enteros o núcleos urbanos, sobre todo en el extrarradio barcelonés, donde se concentraban comunidades enteras de andaluces, gallegos, valencianos, aragoneses… A esas personas que migraron de zonas castellanoparlantes se les llamó “charnegos”, al principio se usaba con una connotación despectiva, pero ahora su uso se ha complejizado, ya que representa una seña de identidad, incluso como una reivindicación política (como hizo Gabriel Rufián, diputado por ERC, cuando explicó que era hijo de inmigrantes, pero independentista).

Hoy por hoy, miles de personas de todo el Estado siguen migrando a Catalunya, a pesar del contexto político, los rumores o los estereotipos. Hemos hablado con personas de distintos orígenes del Estado español que migraron en algún momento de su vida a esta tierra, se han quedado o piensan irse, se sienten catalanes o no, en definitiva, con personas diversas, con opiniones diferentes, y a las que les marcó una fecha: el 1 de octubre.

Ángel Sorroche, 33 años. 2 años viviendo en Cataluña. Origen: Granada

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“Soy independentista”, dice Ángel. Lleva viviendo 2 años en Barcelona y el año pasado vivió el 1 de octubre como activista, dando apoyo en un equipo audiovisual de la Agencia Uo (Uno de Octubre), una agencia de comunicación creada expresamente por medios alternativos para cubrir la jornada electoral. Ángel viene de círculos activistas y también nacionalistas. “Soy andaluz e independentista, es compatible, me da mucha rabia la gente que no conoce el movimiento independentista andaluz, y también la gente que no se solidariza con Cataluña porque compartimos muchos puntos en común, como la opresión por parte del Estado español”, explica.

Desde que tiene conciencia política, ve reflejada la aspiraciones emancipadoras de Andalucía en Cataluña, “con distintos factores, claro”. Cree en la gente, sin ninguna, duda, cree en la capacidad de transformación de los pueblos y también que con el Estado español no se puede ir hacia ningún lado. Le da pena cómo algunas personas de su familia y de sus círculos próximos no comprenden el proceso catalán, sus reivindicaciones, o no defienden el derecho a la autodeterminación. Le sobran palabras para explicar por qué deberían liberar a todos los que están encarcelados por defender las urnas. “El 1 de octubre fue antes y un después, y espero que nos lleve hacia la independencia, la lucha no es en vano”. Para Sorroche, no hay conflicto social respecto al independentismo: “Para mí lo que supone un conflicto social no es el procés, es que cada vez hay más grupos de ultraderecha”.

Ángel Sorroche
Ángel Sorroche.

Nagore Ibarra Expósito, 28 años. 3 años viviendo en Cataluña. Origen: Berango, Vizcaya

“Me mudé a Barcelona porque una vez visité la ciudad años atrás y decidí que un día iba a vivir aquí”. Nagore no deja descansar su sonrisa en ningún momento, incluso cuando habla de miedo rebaja la tensión con una media sonrisa cuando acaba la frase, y miedo es la palabra que utiliza más veces en nuestra conversación para definir qué sintió el 1 de octubre. “Estábamos en casa de un amigo viendo la televisión y no me podía creer lo que estaba pasando en los colegios, no fui a votar porque no estoy empadronada aquí, pero sí hubiera ido. Salimos y en la calle se respiraba un ambiente raro, no había nadie”. Dice que viene de un contexto donde la violencia policial era algo habitual, pero el 1 de octubre le impactó muchísimo. “Sentí miedo, tanto el 1 de octubre como en los días posteriores, porque vi al Gobierno central capaz de todo”.

En varias ocasiones reitera que le genera preocupación todo lo que pasó y lo que puede pasar. “¿Independentista? Mira no sé, antes sí, lo veo muy complejo, no porque no quiera, es que lo veo complejo. Nosotros como sociedad sí que estamos preparados, pero los gobernantes, no”. Nagore señala que la sociedad catalana, independentista o no, está muy unida en contra de la violencia: “Me gustaron mucho las manifestaciones condenando la violencia policial. Había banderas españolas y también independentistas. La gente mostró mucho respeto, aquí todo es pacífico comparado con lo que yo he vivido toda la vida”. La solución, en su opinión, es votar, “hay que votar, hay que votar si se supone que estamos en una democracia”.

Nagore Ibarra
Nagore Ibarra.

Paco Anzano, 77 años. 56 años viviendo en Barcelona. Origen: Huerto (Huesca)

“No me pareció bien que se produjeran las votaciones porque no eran legales, pero tampoco me pareció bien la violencia que hubo, yo hubiera dejado votar a la gente”. Paco no es independentista, ni tampoco estaba de acuerdo con la jornada electoral del 1 de octubre, pero cree en un referéndum vinculante y no le gusta que haya personas en la cárcel por poner las urnas o impulsar manifestaciones. Se siente al margen del proceso y cree que ha sido un invento de la burguesía catalana: «Esto se fue cociendo con el ‘Pujolismo’ y todos sus seguidores”.

En materia de derechos civiles y políticos reconoce el retroceso que está viviendo el Estado: “Sí, ahora hay menos libertad de expresión, mira lo que le ha pasado al cómico, a este que lo quieren juzgar por cagarse en Dios… [Willy Toledo]”. Paco dice que hay anticatalanismo en el resto del Estado, que lo ha vivido en sus propias carnes, con su esposa, y que corren muchas mentiras y falsas noticias sobre Cataluña infundadas por los medios de comunicación. “Mira yo lo que quiero es vivir tranquilo, creo que hay otras cosas que mejorar, que todo el mundo tenga un techo, buena educación, buena atención médica, que las necesidades básicas estén cubiertas”. Cree que no verá una Cataluña independiente, pero cree en que se tiene que hacer un referéndum: “Si siguen prohibiendo votar, el independentismo aumentará y cuando dejen votar, entonces, ya no habrá marcha atrás”.

Paco
Paco Anzano.

Verónica Ramilo, 40 años. 15 años viviendo en Cataluña.  Origen: A Coruña (Galicia)

“Decidí ir a votar, nos empezaron a llegar vídeos alertando de que la policía quería desalojar con violencia el colegio, y me ofrecí para vigilar una de las entradas por si llegaban”. Verónica consideraba que debía ayudar a realizar la consulta y ese día acumuló mucha rabia: “A pesar de que hay mucha gente que tampoco estaba de acuerdo con realizar la consulta, lo que no puede ser es que vayan a desalojar una votación a hostias, es una consulta y la gente está en su derecho de hacerla”. Le resulta difícil posicionarse, pero se considera nacionalista: “Vengo de Galicia, donde mi cultura ha sido negada durante mucho tiempo desde el Gobierno central. Tengo un sentimiento de proteger la identidad a través de la memoria, la lengua… Me siento gallega y me siento catalana, no me siento española”. Pero en clave independentista, de lo que votaría en un referéndum, no sabe definirse: “Es que no lo tengo en claro, a veces estoy más a favor y otras veces votaría en blanco, ese día no me acuerdo ni de qué voté”.

“Llevo 15 años aquí, y he visto cómo ha aumentado el independentismo y tengo mi propia teoría… y es que aumentó en el punto álgido de la crisis, cuando el Gobierno catalán estaba en el punto de mira por llevar a cabo algunos recortes sociales. Esta es una crítica que yo hago a un cierto sector de la élite política de algunos partidos, ya que hay una manipulación para tapar cosas que no sabemos”. La solución pasa por “dejar de manipular e inflar sentimientos, tanto a las personas que lo tenían como no, no invalido los sentimientos, pero siento que ha habido manipulación”. Verónica pide la libertad de los presos políticos, de los líderes sociales y cree que esto se solucionaría votando. “Pero es que a muchos políticos les va bien que se hable ahora solo de Cataluña, como antes se hablaba solo de ETA, les interesa polarizar el conflicto”.

Verónica Ramilo
Verónica Ramilo

Pau Martínez Dalmau, 67 años. 43 años viviendo en Cataluña. Origen: Santander

“El 1 de octubre estuve desde muy temprano en el colegio electoral, desde las 5 de la mañana”. Pau es independentista y cree que siempre ha habido un movimiento independentista muy activo en Cataluña, pero no sabría dar cifras porque en ese momento no estaba politizado. “Al lado de donde vivo está el Ramón Llull, el colegio donde dispararon al chico que perdió el ojo. Vimos muchísimas imágenes de violencia, ese día se cruzaron barreras imperdonables y tanto la gente independentista, como la que no lo es, tanto la catalana, como la española, ha reconocido que fue una barbaridad”. Pau explica cómo su sentimiento independentista ha crecido a través de su familia también, ya que antes de vivir en Santander, vivieron en Barcelona, pero cree firmemente, que en realidad, es una opción política.

“El Gobierno central ha fomentado el independentismo porque tiene mucho de franquista, la legislación, los jueces…”. Otro de los problemas que considera claves para que se realice cuanto antes una consulta son las adjudicaciones económicas y cómo hay territorios que se benefician del centralismo y de otras comunidades y otras, como Cataluña, no: “En Extremadura por ejemplo esperan la pasta, no crean puestos de trabajo, y luego una tablet para cada estudiante”. El escenario ideal para Pau es la República efectiva, la independencia, aunque cree que es más probable que Cataluña se acabe configurando como un “Estado asociado”.

Pau Martínez.
Pau Martínez.

Los datos

  • La intervención violenta de las fuerzas de seguridad del Estado dejó 298 personas heridas en 27 escuelas de Barcelona.
  • 24 agentes están siendo investigados.
  • Hay un caso en el que se ha podido acreditar el uso de las balas de goma, prohibidas en Cataluña. Roger Español fue víctima de un pelotazo que le ha dejado sin visión en un ojo.
  • 1.034 antidisturbios participaron en las cargas policiales para frenar las votaciones.
  • El Ayuntamiento de Barcelona ejerce de acusación popular por las agresiones del Cuerpo de la Policía Nacional a la ciudadanía.
  • Los políticos y líderes sociales de Cataluña siguen en prisión preventiva, a la espera de juicio, y 7 en el extranjero por motivos políticos.