Ni gestos ni presupuestos: Sánchez no moverá ficha con Cataluña hasta después del 26-M

  • Sánchez no cuenta con los votos de los independentistas catalanes, pero tampoco piensa hacer ningún gesto de complicidad, o de intento de acercar posiciones
  • El diálogo institucional y las relaciones entre administraciones del Estado y Generalitat, en cambio, seguirán su cauce

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, tiene cada vez más claro que no le queda más remedio que prorrogar los Presupuestos Generales del Estado cuyo proyecto de ley aprobara el gobierno de Mariano Rajoy antes de ser desalojado por la moción de censura. Según fuentes del PSOE, Sánchez no cuenta con los votos de los independentistas catalanes, pero tampoco piensa hacer ningún gesto de complicidad, o de intento de acercar posiciones en el conflicto abierto con el gobierno de Cataluña.

Ya puede pedir hechos el presidente de la Generalitat, Quim Torra, o reclamar gestos el diputado de ERC, Joan Tardà. La decisión está tomada por Sánchez, con su núcleo más cercano del partido: “no hay nada que tratar con el independentismo – aseguran a este diario desde la cúpula socialista- hasta después de la celebración de las elecciones municipales y autonómicas”.

Si bien las críticas de PP y C´s hacia el PSOE y su presunta “debilidad” y supuestos pactos secretos con el independentismo no parecían hacer mella en Sánchez, sí han logrado encender las alarmas de barones y candidatos a alcaldías, que han repetido insistentemente al entorno del presidente que cualquier movimiento en ese sentido sería muy perjudicial para sus intereses electorales y han pedido especial cautela a su líder.

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Desde el entorno de Sánchez subrayan que el presidente cree en el diálogo y en la posibilidad de que haya una solución política al conflicto, pero no habrá ofertas por su parte a corto ni medio plazo; no las habrá en ningún caso hasta después de las elecciones municipales y autonómicas y, probablemente, hasta después de que se conozca el resultado del juicio contra los líderes del independentismo, por los acontecimientos del 1-O.

El diálogo institucional y las relaciones entre administraciones del Estado y Generalitat, en cambio, seguirán su cauce, como hasta la fecha, porque el Gobierno quiere seguir tratando de “normalizar” unas relaciones que, cuando Sánchez y su gabinete llegaron al poder eran prácticamente inexistentes. Además, el líder del PSOE quiere seguir marcando diferencias con respecto al PP de Pablo Casado y a los Ciudadanos de Albert Rivera y su forma de afrontar el conflicto catalán.