La huelga de hambre de Aminatou Haidar que doblegó a Marruecos y España

  • Jordi Sánchez y Jordi Turull inician una huelga de hambre en Lledoners
  • La activista saharaui consiguió sus reclamaciones tras 32 días en huelga de hambre

El inicio de la huelga de hambre indefinida de los presos políticos catalanes, Jordi Sánchez y Jordi Turull, protestando contra el bloqueo del Tribunal Constitucional ante sus recursos, que les impide acudir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, da lugar a otra etapa más en el conflicto catalán. Este inesperado anuncio ha sido recogido por la prensa catalana y española que no ha tardado en recordar otros ejemplos de huelgas de hambre con incidencia mediática y política, como las de Mahatma Gandhi, Bobby Sand, Lluís Maria Xirinacs o Iñaki de Juana Chaos. Recordamos en cuartopoder.es la huelga de hambre que mantuvo durante 32 días la activista saharaui Aminatou Haidar en el aeropuerto de Lanzarote.

Hace 9 años, Haidar se encontraba en huelga de hambre en el aeropuerto canario, una protesta que inició el día 15 de noviembre de 2009 y finalizó el 17 de diciembre. El motivo de la misma fue que las autoridades marroquíes le negaron el acceso a la ciudad ocupada del Sáhara Occidental de El Aaiún, el 13 de noviembre, porque la activista escribió en la ficha de entrada que su nacionalidad era saharaui y no marroquí. La saharaui regresaba de Nueva York, donde había recibido el prestigioso premio de la Train Foundation al coraje civil.

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Tras varios interrogatorios, Haidar fue enviada a Lanzarote en un vuelo en contra de su voluntad, la gendarmería marroquí previamente le había requisado el pasaporte y el teléfono móvil. El 15, iniciaba la huelga de hambre indefinida, tan solo injeriría agua y azúcar, reclamando que le dejaran regresar a El Aaiún junto a sus familiares y que le devolvieran el documento. La protesta la dirigió contra el Gobierno de Marruecos, pero también contra el español, por la complicidad mostrada en la actuación al permitir la entrada a suelo español sin la documentación pertinente.

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Pronto, el movimiento solidario de apoyo al Sáhara Occidental del Estado español se organizó en repulsa de la decisión de ambos ejecutivos y se solidarizó con la activista por los derechos humanos. Las manifestaciones y concentraciones se multiplicaron en todo el Estado. En Madrid, un grupo de estudiantes universitarios acamparon algunas noches en la Plaza de España y entraron al Congreso y al Senado, aprovechando los actos que se celebraban de puertas abiertas por el aniversario de la Constitución, para protestar por los derechos de la saharaui. Distintas personas en el Estado iniciaron también ayunos voluntarios. La solidaridad también llegó desde Portugal, donde la Asamblea aprobó una moción de apoyo a la activista.

El apoyo del mundo político y de la cultura fue, también, crucial. El entonces coordinador federal de IU, Cayo Lara, visitó a la saharaui en Lanzarote y envió una carta al rey Juan Carlos I para que realizara labores de mediación con su homólogo marroquí, Mohamed VI. Juan Carlos I rehusó la solicitud. La diputada de UPyD, Rosa Díez, viajó hasta El Aaiún para mostrar solidaridad con los hijos de Haidar. Por otro lado, el escritor portugués José Saramago, que vivía en Lanzarote, visitó a la saharaui y redactó un manifiesto de apoyo. Así, actores como Willy Toledo se desplazaron a este aeropuerto para acompañarla durante la huelga. También le visitaron el actor Fernando Tejero, la actriz Lola Dueñas, el director de cine Javier Fesser o el cantante Macaco.

Todo esto hizo que Haidar abriera telediarios y periódicos durante varios días. Su salud empeoraba y la presión sobre los gobiernos aumentaba. Organizaciones internacionales como la R. Kennedy Foundation o Amnistía Internacional se posicionaron reclamando acciones a José Luis Rodríguez Zapatero y a su ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos.

La ONU instó a Marruecos a respetar los derechos humanos y a dejarla regresar a su casa. El día 25 de la huelga de hambre, la UE exigió a Marruecos que respetase los derechos humanos y que buscase una solución al problema. El 11 de diciembre, la diplomacia estadounidense se puso en contacto con la marroquí para pedirle que diera salida al conflicto. El Gobierno español le ofreció que aceptara el asilo político, pero la saharaui se negó, tan solo aceptaría volver a su casa y recuperar su pasaporte.

La noche del 17 de diciembre, Haidar fue trasladada en un avión medicalizado a El Aaiún. Regresó a su casa y sus reclamaciones resultaron victoriosas. Desde entonces, es una de las figuras más visibles de la lucha del pueblo saharaui por su autodeterminación y por el respeto de los derechos más elementales de su población en los territorios ocupados por Marruecos. La huelga de hambre de esta mujer consiguió doblegar al gobierno marroquí y el español gracias, entre otras cosas, a la presión civil y política, pero, sobre todo, a la firmeza de sus convicciones.