La muerte de la derecha “con voluntad de Estado” o la llegada del pianista de Pink Floyd

  • Presentación del libro 'Nudo España' por Pablo Iglesias y Enric Juliana en Barcelona
  • Un grupo de ultras de extrema derecha intenta boicotear el acto, pero no lo consigue

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y el periodista Enric Juliana presentaban ayer su libro Nudo España (Ediciones Arpa, 2018) en Barcelona. En un acto con emotivos reencuentros, con la presencia del que fuera líder de los comunes, Xavi Domènech, que en su reencuentro con Iglesias no faltó el abrazo entre ambos. También asistió la filósofa belga Chantal Mouffe. Y la plana mayor de los comunes: los tenientes de alcalde de Barcelona, Gerardo Pisarelo y Jaume Asens, el coordinador general de EUiA, Joan Josep Nuet, la secretaria general de Podem Barcelona, Laura Pérez…

El acto se celebraba en un momento de aumento de la tensión entre el Gobierno de España y la Generalitat, poco después de que el president, Joaquim Torra, abriera la posibilidad de que Catalunya siguiera la vía eslovena hacia la independencia y de que estas palabras fueran respondidas con un reguero de reacciones.

En un momento, además, en el que las actuaciones de los Mossos, que cargaron el pasado fin de semana contra manifestaciones independentistas que se concentraban contra actos de la ultraderecha de Vox en Girona y Terrasa, han sido criticadas por gran parte del independentismo. Un momento en el que, tras el corte de carreteras de los CDR en protesta por estas actuaciones, ante la no actuación del cuerpo policial, el Gobierno de Pedro Sánchez no descarta enviar policías nacionales a Catalunya.

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La tensión aumenta en Catalunya después de que las elecciones de Andalucía han supuesto una contundente victoria de las derechas y la irrupción de Vox, con 12 diputados, en el Parlamento andaluz. En este contexto, Iglesias y Juliana se reunían en Barcelona para dialogar sobre el momento político, en una charla moderada por la periodista Lola García. Un acto que fue interrumpido por un pequeño grupo de ultras de extrema derecha que, al grito de «Fuera Podemos» y de «Viva España», entraron en la librería del centro de la capital catalana en la que tenía lugar la presentación portando banderas españolas.

En la conversación entre ambos autores, dos temas principales coparon la mayor parte del tiempo: la situación catalana y las consecuencias que esta puede tener para la inestable situación política del resto de España y, por otro lado, la radicalización de las derechas y la llegada de Vox a las instituciones.

Sobre Catalunya, el momento es muy delicado. Cuatro presos políticos mantienen una huelga de hambre en la prisión de Lledoners y, como decíamos, la tensión entre los gobiernos de Moncloa y del Palau de la Generalitat aumenta. Mañana miércoles, se celebrará en el Congreso un debate sobre Catalunya y el 21 de diciembre un Consejo de Ministros en Barcelona en el que se espera que el Gobierno de Sánchez anuncie alguna medida beneficiosa para Catalunya. De momento, no se celebrará ninguna reunión entre ambos gobiernos ese día.

Una petición que hizo Iglesias, que se reúnan ambos ejecutivos, español y catalán. Sobre las palabras de Torra y la vía eslovena, Iglesias consideró que «Torra se contradice a sí mismo». Y añadía que los dirigentes independentistas «dicen una cosa en privado y otra en público», algo que consideró «esperanzador», pues deja la puerta abierta a la negociación. Iglesias no tira la toalla y sigue pidiendo que funcione «la mayoría de la moción de censura» para crear «una dirección de Estado» frente a las derechas. Una mayoría que podrían aprobar «unos presupuestos dignos para la mayoría», lo que además supondría «un elemento necesario para pasar a una pantalla de distensión».

Iglesias advirtió al PSOE de que «con mano dura con Catalunya no va a ganar las elecciones». «Si el marco es mano dura, por muy inflamada que esté la sociedad, ganará el bloque reaccionario», analizó el líder de Podemos. Frente a la mano dura, Iglesias aconsejó a Sánchez que «normalice la relación constitucional», que el Gobierno anuncie «una reunión con un gobierno autonómico, algo que en Catalunya se leerá en clave bilateral». «Sospecho que si hiciera eso, el Gobierno de la Generalitat estaría dispuesto a decir a los partidos políticos que se puede hablar de los presupuestos», desveló Iglesias.

Sobre Catalunya, Juliana cargó contra la figura del «milhombres» en Catalunya, cargando contra dirigentes independentistas que con declaraciones incendiarias hacen aumentar la tensión política y criticando la falta de «dirección política» en Catalunya, en un momento en el que el liderazgo de este espectro político se reparte entre el Palau de la Generalitat, Waterloo y la prisión de Lledoners. El periodista de La Vanguardia también sugirió que la huelga de hambre de los presos políticos catalanes es contra Junqueras, en la pugna por el liderazgo interno del campo independentista.

La creciente influencia de las derechas en el panorama político español fue el otro tema sugerente de la tarde. Para el periodista, «la derecha barón dandy» ha ganado las elecciones andaluzas, «el hombre que se siente amenazado por el feminismo». Al que le gusta la caza, la tauromaquia… «Después de los resultados de Andalucía, creo que antes de que cante el gallo la navidad siguiente, estaremos defendiendo la Constitución de 1978 como baluarte democrático, sino lo estamos haciendo ya», vaticinó un pesimista Juliana.

Por su parte, Iglesias analizó también el momento en el campo de la derecha española. «Una de las primeras víctimas de Aznar es Rajoy, cualquiera que escuche el discurso de Ana Pastor entenderá que hay derrotados», dijo el líder de Podemos, prosiguiendo: «Ha muerto la derecha que tenía voluntad de Estado, que tenía comunicación informal con partidos catalanes, que se creía el consenso de la Transición». «Esta derecha representada por Ana Pastor ha muerto en el proyecto de José María Aznar, promovidos por el Ibex 35. La alternativa a eso es una una alianza con voluntad de ser dirección de estado». auguró. Juliana bromeó, y dijo de Aznar que era el pianista de Pink Floyd, que era capaz de tocar tres teclados: PP, Ciudadanos y Vox.