La casa común de la derecha, “sin tutelas ni tutías”

  • El expresidente Aznar anunció ayer que el PP tiene que convertirse en la “casa común” de la derecha.
  • Ahora se siente cómodo en el PP de Pablo Casado, a quien define como “un líder como un castillo".

El PP estaba “en el centro”, o al menos eso dijo recientemente su líder, Pablo Casado, tras firmar el acuerdo andaluz, con Ciudadanos por un lado, y VOX por el otro. Sin embargo, el sábado, José María Aznar, el refundador de AP, con el permiso, entonces, de un Manuel Fraga, que declaraba, mientras rompía en pedazos unos folios, que no pensaba ejercer “tutelas ni tutías” sobre aquel joven Aznar, marcó la senda a seguir. El expresidente Aznar vuelve a sentirse identificado con el PP y ayer puso su brújula señalando a la derecha y anunció que el PP tiene que convertirse en la “casa común” de la derecha y poco menos que salvar a España de esa izquierda que se asocia con el “golpismo catalán”, mientras el auditorio se venía abajo entre aplausos y vítores. De haberse establecido una competición en nivel de fervor en los aplausos a los expresidentes Aznar y Mariano Rajoy, Aznar hubiera salido victorioso. A la mayoría de los presentes pareció gustarles el mensaje aznarista, aunque esos mismos que el sábado aplaudían a Aznar, hacían lo propio con Mariano Rajoy un día antes, cuando éste llamaba, precisamente, a la moderación, a huir de los doctrinarios y de los sectarismos.

A Rajoy le dieron cariño y reconocimientos, pero le dijeron “adiós”. El expresidente está fuera de la política y sus planteamientos se alejan de la línea hoy oficial en el PP . Desde 2015, Aznar no se dejaba ver en los cónclaves del PP, no así en conciliábulos privados. En uno de ellos, en la sede de FAES, como contó en su día cuartopoder.es, no ocultó su satisfacción cuando uno de sus hijos, en el transcurso de un almuerzo privado, criticó con dureza al PP de Rajoy y confesó abiertamente su intención de votar a los Ciudadanos de Albert Rivera. Ahora Aznar se siente cómodo en el PP de Pablo Casado, a quien define como “un líder como un castillo” y aunque parafrasea a Fraga para decir que el joven líder Casado no tiene “ni tutelas ni tutías” él sí se anima a ponerle deberes: volver a reunir a todo el espectro de derechas, hoy fragmentado en tres partidos, bajo las siglas del PP.

El proyecto es legítimo, pero tiene un punto débil: es difícil ser el punto de encuentro de todas las derechas cuando el propio PP vive en el desencuentro, el que existe entre Aznar y Rajoy, que exigieron no tener que coincidir ni verse las caras este fin de semana en la convención. Hay algunos dirigentes que, pese a aplaudir con entusiasmos a todos los oradores no ocultan en privado sus preferencias. Unos quieren un PP sin complejos, los otros creen que “es un error que el PP no deje de mirar de reojo a VOX”, como confiesa un dirigente popular a este diario. Quienes coinciden con él no se manifiestan abiertamente, porque siguen aspirando a ocupar puestos en listas y cargos y, en un partido sin complejos, el que se mueve no sale en la foto. Pero ellos saben que todo dependerá del resultado electoral de Casado en las elecciones generales. Antes vendrán las elecciones municipales y autonómicas y todo parece indicar que, de tener posibilidad de gobernar en buena parte de estos municipios y autonomías, será –les guste o no- gracias a VOX.

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