Precampaña en el Congreso, España y el abrazo del oso del PSOE

  • Los partidos intentan patrimonializar el concepto de 'España', que será clave en esta campaña
  • Unidos Podemos intenta esquivar el abrazo del oso de Sánchez

Algo parecido a una fiesta de fin de curso: despedidas y confidencias de planes de futuro en una sesión de control al Gobierno en un Congreso que se disuelve en apenas dos semanas. Fin de la legislatura más convulsa. Corrillos y conversaciones paralelas, y la presidenta del Congreso, Ana Pastor, pronunciando la palabra “silencio” cada pocos segundos denotando agotamiento, como la profesora que pone orden el último día de clase, contando las horas para pillarse vacaciones.

Los argumentarios de los principales partidos han quedado claros en la tanda de preguntas al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que le han realizado Pablo Casado, Irene Montero y Albert Rivera por parte de los grupos mayoritarios. Es precampaña electoral y los partidos marcan sus líneas a seguir durante los próximos tres meses, se encadenan los comicios generales con los autonómicos, municipales y europeos de mayo. España, como concepto variable dependiendo de la boca que la pronuncia. España, dos españas, quizás más. “La España que quieres”, cuelga un cartel enorme en la sede socialista de Ferraz con este lema de campaña.

En otro momento, las campañas giraban en torno al concepto “cambio”. En esta ocasión será España, qué es España, quién representa mejor España, la patrimonialización de España. En la sesión de control del Congreso, Casado personificaba España, como si fuera alguien a quien cuidar. “Nadie hizo tanto daño a España nunca en tan poco tiempo”, definía la acción de Gobierno de los últimos ocho meses el presidente del PP, que acusa al PSOE de “vender la nación a los que quieren destruirla”. España, como una propiedad que se puede regalar, se puede vender, quizás alquilar o especular con ella. Como un apartamento en primera línea de playa.

“Una España en la que solo cabe usted y los que piensan como usted”, reprocha Sánchez a Casado, acusándole de “manifestarse en contra del Gobierno legítimo de España”, reconociéndole la constante labor del líder de Génova de “haber traído el insulto y la mentira como proyecto político”.

Rivera, el líder de Ciudadanos, también ha enarbolado la bandera rojigualda para acercar al presidente del Gobierno al difuso mundo del golpismo, le reprocha que haya sido “presidente con los que han dado un golpe de estado”. Ha jugado, el líder naranja, a ponerse la chaqueta de presidente, prometiendo que, si lo fuera, no aceptaría ninguno de los 21 puntos que Torra propuso a Sánchez como reglas de diálogo. Y Sánchez, vuelve a España frente a Rivera y le afea su apuesta por “poner un cordón sanitario a un partido que lleva 140 años sirviendo a España”, tildándole de “liderar el cambio de chaqueta permanente”.

España feminista, reivindica Unidos Podemos, a pocos días del 8-M, día de huelga general de mujeres que se pretende convertir en un nuevo hito social tras el éxito del pasado año. El rifirrafe entre PSOE y Unidos Podemos ha subido de tono, después de la amable relación de los últimos meses. Aquí está en juego la España social, quién la lidera. Y el riesgo del abrazo del oso del PSOE a Unidos Podemos amenaza con arrebatarle un buen pedazo del electorado en abril.

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Unidos Podemos se presenta como la única garantía de que el PSOE gire a lo social y ha de distanciarse contrarreloj del buen entendimiento de los últimos meses. Ayer ya dio un portazo al Pacto de Toledo el grupo confederal argumentando que se quedaba corto y no daba cabida a las reivindicaciones de los pensionistas que mantienen sus movilizaciones después de meses. La precampaña.

La portavoz parlamentaria de Unidos Podemos, Montero, ha recriminado al Gobierno haber dado “una orden de que ningún ministerio pueda gastar más del 50% de lo presupuestado por Rajoy, lo mismo que Montoro”. Sánchez ha hecho caso omiso a esta cuestión, y ha mostrado cariño y simpatía al grupo confederal: “Agradecemos mucho el apoyo de Unidos Podemos a este Gobierno”. Y le reprocha: “Se equivocaron al no convalidar el Real Decreto de Vivienda, que era positivo para mucha gente joven, cometieron un error ayer, bloqueando el Pacto de Toledo. Me gustaría que reflexionaran”.

Sánchez se erige en protagonista de la política social. Simpatía hacia Unidos Podemos, véase en periodo electoral hacia el votante de Unidos Podemos. El PSOE muestra cercanía con las izquierdas, las izquierdas buscan la diferencia con los socialistas después de meses de entendimiento. Buscan escaparse del abrazo del oso, la aparente demostración de afecto que en realidad encierra una trampa.