La estrategia de Ciudadanos con la que se frota las manos el PSOE

  • Los cordones sanitarios de Ciudadanos hacen que dejen de ser el "partido de los pactos" y ceda ese título al PSOE.
  • Sánchez cree que los socialistas son los que saben "interpretar la nueva política", a pesar de tener 140 años de historia.

El PP emprende una cruzada contra la actual ley del aborto, Ciudadanos anticipa sus pactos poselectorales, Vox hace ruido con propuestas disparatadas. Al otro lado, un PSOE al que Podemos ya no le da miedo, con el BOE en la mano y con las encuestas a su favor. A pesar de que es tiempo de cerrar listas, programas y actos, en Ferraz respiran con cierta tranquilidad, pero sin relajarse. Las últimas decisiones de Albert Rivera les permiten dar un mordisco electoral hacia el espacio del centro y robarle el relato de «la nueva política» y la regeneración.

El ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, lanzó el domingo en el periódico El Español la nota discordante en la línea socialista de no aclarar alianzas poselectorales, mientras se espolea el discurso de bloques: «Si nos tuviera que apoyar Ciudadanos, bienvenido su apoyo. Es siempre preferible al de alguien que cuestione la unidad de España y el marco constitucional», decía el ministro. En la rueda de prensa que el lunes dio la vicesecretaria Adriana Lastra no quiso respaldar esta afirmación ni confirmar si esa preferencia era compartida por el partido.

Sin embargo, Ábalos mandó un mensaje no a Rivera sino a los votantes de centro, que han basculado entre ambas formaciones en las encuestas. Frente a un Ciudadanos que le pone «cordones sanitarios» al centro-izquierda, el PSOE se erige como el partido del pacto que los naranjas decían ser.

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El lunes, el discurso de Lastra iba por caminos muy distintos, mientras hablaba de partidos, sin mencionar a Ciudadanos, que han llegado a la política a ser “el coche escoba” que recoge «a los tránsfugas» de otras formaciones hablaba de Podemos como un «socio leal». Susana Díaz vino a rematar la polémica en el mitin de Málaga que compartía por la tarde con el secretario general:  «Los del cordón sanitario son los primeros que tendrán que apoyarte porque no van a tener más remedio», dijo dirigiéndose al presidente. 

El PSOE, el partido que entiende la «nueva política»

Si en 2015 y 2016, los naranjas se presentaban como un partido regeneracionista contra el viejo bipartidismo, la propia renovación interna del PSOE, con toda la épica de Sánchez en las primarias, y los últimos fichajes de Ciudadanos han hecho que los socialistas crean que en 2019 ellos son los que mejor han comprendido «la nueva política» a pesar de cumplir 140 años, tal y como expresó el presidente del Gobierno en Málaga: «Nosotros sí que sabemos interpretar la nueva política», presumía tras aclarar que no ve en Vox ninguna novedad: «La ultraderecha ha existido siempre en este país. Antes votaban al PP y ahora tienen su partido, pero de nuevos no tienen nada».

El caso de Silvia Clemente ha sido un ejemplo de cómo se ha dañado el discurso regeneracionista de Rivera en favor de otros intereses. Primero pescaron en el caladero del PP para Castilla y León y después tuvieron que anular 82 votos en el proceso de primarias que acabó ganando Francisco Igea. Siempre que pueden, los socialistas recuerdan que los naranjas han apoyado al PP «más corrupto» en Madrid y que incluso apoyaron a Mariano Rajoy en la moción de censura tras la sentencia de la Gürtel.

En el PSOE creen que Rivera se lo juega todo a una carta: intentar liderar el bloque de la derecha, una empresa difícil y de riesgo. Sus errores pueden acabar repercutiendo en ventajas para los socialistas. El PSC aspira a rivalizar con ERC el 28A, mientras Inés Arrimadas deja descabezada la oposición en Catalunya para sentarse en el Congreso.

Tampoco evoca demasiado centrismo el veto en Madrid de Ignacio Aguado a Ángel Gabilondo, un político moderado que muchos en las filas socialistas consideran una referencia política y moral, en un intento de querer extender el barniz catalán a la política autonómica madrileña.

Los de Sánchez han aprendido de la traumática pérdida del Gobierno andaluz y no se fían de las encuestas. Por eso, agitan cada vez que pueden el miedo a la ultraderecha y llaman a no relajarse y acudir a las urnas.