Madrid En Pie busca disputarle el voto de los barrios a Carmena

  • Sánchez Mato critica a la alcaldesa por "aceptar las reglas de austericidio impuesto por el ministro de Hacienda del PP, Cristóbal Montoro"

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La campaña madrileña recarga fuerzas tras la insolación de San Isidro para encarar el sprint final. Las encuestas demuestran lo ajustado del asunto. Tanto el Ayuntamiento como la Comunidad penden de un hilo en el sentido de que un diputado o concejal arriba o abajo podría dar una mayoría de izquierdas o de derechas. En esta situación, optan a ambas administraciones dos candidaturas a la izquierda del PSOE. Más Madrid de Íñigo Errejón y Unidas Podemos de Isa Serra, en lo autonómico. Más Madrid de Manuela Carmena y Madrid En Pie de Carlos Sánchez Mato, en lo municipal.

Madrid En Pie Municipalista, la candidatura integrada por IU, La Bancada y Anticapitalistas, ve cómo tanto el CIS como alguna encuesta posterior no les otorgan el 5% de los sufragios que les haría entrar con tres ediles en el pleno de Cibeles. Buscan visibilidad y romper con la inercia del voto útil, para lo que se escoran hacia la izquierda y profundizan en las contradicciones de Carmena como alcaldesa en materia social.

Mientras, desde Podemos, guardan, se muestran neutrales y no piden el voto ni para Más Madrid ni Madrid En Pie en la capital, o, mejor dicho, para las dos candidaturas “del cambio”. Madrid En Pie no coincide en campaña ni con Serra, la candidata autonómica, ni con Pablo Iglesias, hasta el momento. Sánchez Mato, sin embargo, será entrevistado por el propio Iglesias en Otra Vuelta de Tuerka. ¿Una declaración de intenciones?

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Así, ayer, Madrid En Pie recorrió distintos barrios del extrarradio de la capital para poner el foco en problemas sociales que, según la candidatura, no han sido solucionados por el ejercicio de Carmena. Sutil discurso, pues ellos mismos conformaban parte de este ejecutivo municipal de Ahora Madrid, aunque si bien es cierto que desde el sector crítico a lo que ahora representa Más Madrid. El cabeza de lista, Sánchez Mato (IU), acompañado de Rommy Arce (Anticapitalistas) y Pablo Carmona (La Bancada), recorrían ayer Moratalaz, Entrevías, Usera, Carabanchel y Aluche. El autobús de las necesidades. “Próxima estación: los barrios”, se comprometía el primero en la candidatura.

Un Sánchez Mato que culpaba de haberse quedado corto en materia social al actual gobierno de Ahora Madrid. “Aceptar las reglas de austericidio impuesto por el ministro de Hacienda del PP, Cristóbal Montoro, por parte de Carmena han retrasado los equipamientos municipales y otros no han llegado”, explica el aspirante a la Alcaldía por Madrid En Pie. Así, en Moratalaz, la caravana urbana realizaba la primera paraba en la escuela infantil Sabina, para reivindicar “la universalidad y gratuidad en educación de 0 a3 años, la necesidad de servicios públicos de calidad y de garantizar el derecho de la infancia, la prioridad en proyectos pedagógicos frente a las guarderías, la conciliación en las familias…

“Esta escuela tendría que haber estado en funcionamiento hace un año”, se inauguró el pasado mes de enero.  Sánchez Mato se mostraba orgulloso de que esta escuela infantil haya abierto sus puertas, pero reconoce “insuficiencias derivadas del retraso” en la apertura. “Las zonas exteriores no han sido recepcionadas con las necesidades cubiertas adecuadamente.  Todas esas eficiencias tienen que ver con el apresuramiento”, prosigue: “Nos comprometemos a ponerlas en marcha de la manera más rápida. Un proyecto tan positivo luego requiere esos aspectos no menores”, añade.

“Hemos tenido tensiones dentro del gobierno derivadas de las presiones de fuera acerca de que había que gastar menos en una situación en la que las necesidades son acuciantes”, hace balance del mandato de Ahora Madrid, en el que él comenzó siendo el concejal de Economía y Hacienda, con una eficaz gestión que ha permitido reducir la enorme deuda municipal y aumentar considerablemente el gasto social. Fue destituido por la alcaldesa y sustituido por el actual responsable del área económica, Jorge García Castaño. Sánchez Mato aspiraba a confrontar contra la regla del gasto impuesta por Montoro, Carmena no transigió. Para Sánchez Mato, a Carmena le faltó “valentía”. Para Carmena, esto era una “temeridad”.

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Rommy Arce frente a viviendas de la EMVS en USera. / Madrid En Pie

La siguiente parada del autobús: Entrevías, distrito de Vallecas, en el centro de servicios sociales de Puente de Vallecas. Allí Sánchez Mato se comprometía a trabajar contra “una brecha dolorosa”. “Una cuarta parte de la población está en riesgo de exclusión social o de caer en la pobreza. En muchos barrios crece hasta el 70%”, explicaba. “En muchos barrios, el principal problema es cómo afrontar el día de hoy y del mañana no da tiempo a preocuparse. Ante esa situación, tenemos que jugar un papel diferente al que estamos jugando”, reconocía.

“El planteamiento de la renta social municipal fue solicitado por nuestros concejales. El diseño y la memoria económica demostraba que era posible. Fue usada en A Coruña. Felicitarnos de ese avance y sentir, de manera profunda, que eso no lo hiciéramos en Madrid”, recordaba, volviendo a cargar contra la “falta de valentía” de Carmena: “No se hizo porque se prefirió seguir las directrices de la derecha económica y política”.

El también edil y candidato, Pablo Carmona (La Bancada) reclamaba esa “renta social municipal en el contexto de los servicios sociales”. “La mayoría de personas que abandonan la clase media es porque están cayendo en menores niveles de renta, exclusión y pobreza. El ascensor social”, describía desde Vallecas, dando una pincelada de cómo se encuentran los servicios sociales municipales ante esta situación: “Atascados, faltos de personal”. Destacando el “enorme esfuerzo de los trabajadores para salvar vidas, pues hablamos de necesidades básicas que es urgente cubrir”.

Rommy Arce (Anticapitalistas) tomaba el turno de palabra en Usera, uno de los distritos con mayor porcentaje en exclusión social. Donde la media anual de renta per cápita es de 16.000 euros. “La situación de crisis social es acuciante. En ese contexto, la vivienda ocupa un papel central. Gran parte de nuestros vecinos no tienen garantizado el acceso a la vivienda. En este barrio, el PP se encargó de liquidar el parque público”. Un parque público que vio como 22.000 sus viviendas eran vendidas, de las cuales, 2.000, a fondos buitres por los ayuntamientos del PP. “El parque no alcanza ni el 1% y, en Usera, más de 2.000 personas están en lista de espera para acceder a una vivienda”, explicaba Arce.

“Nuestra propuesta es iniciar un plan que no dé la espalda a quien no puede acceder a una vivienda, un plan que permita alcanzar un 20% de la vivienda en alquiler. Esto supone movilizar 50.000 viviendas en Madrid. Apostar por construcción, compra y regular el mercado y paralizar las prácticas abusivas de promotores inmobiliarios”, se comprometía, la candidata anticapitalista, desde Usera, frente a un bloque de viviendas de la EMVS. Algo que, según ella, “se puede hacer con una inversión razonable que no va más allá de los 500 millones anuales, para alcanzar el 20% de vivienda pública en alquiler”.

Ya en Aluche, en el distrito Latina, Jordi Escuer, candidato de Madrid En Pie Municipalista, reclamaba: “Hablar de los barrios de clase trabajadora es hablar de la falta de limpieza, baches y suciedad, que no es más que la punta del iceberg de la falta de dotaciones”. “Hay que escuchar al movimiento vecinal, hay recursos para que estos problemas se resuelvan”, aconsejaba, como práctica política, prosiguiendo: “En estos barrios, queremos la misma cantidad de dinero que se dedica a Argüelles o Chamberí. Aquí se dedican 46 euros per cápita y en otros barrios, más de 70”.

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Fefa Vila. / Madrid En Pie

En el mismo escenario tomaba la palabra Fefa Vila, candidata número 4 en la lista de esta candidatura y activista LGTBI. En su intervención desde Aluche, aseguraba que, en los barrios, existen “problemas serios del colectivo LGTBI” y criticaba “esa libertad es identificada como una marca que circula para privilegiadas en el centro de Madrid basada en formas de vida relacionadas con el turismo y el capital”.

“LGTBI no es una sopa de letras, es una realidad encarnada en nuestros barrios”, sentenciaba, poniendo especial énfasis en las personas trans, “que no pueden acceder a puestos de trabajo y son expulsadas a la discriminación”, y en las “personas racializadas, donde el racismo se ceba además de la LGTBIfobia”. Madrid En Pie quiere que haya una dirección general LGTBI que dependa de la concejalía de feminismos, desde donde “articular un conjunto de medidas que vayan del barrio al centro y no del centro al barrio con participación directa de estos colectivos en nuestras políticas”.

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