Carlos Sánchez Mato: “El Ayuntamiento tendría que haber expropiado Argumosa 11”

  • Entrevista con el candidato a la Alcaldía de Madrid por IU Madrid En Pie

Madrid En Pie (IU, Anticapitalistas y La Bancada Municipalista) pretende romper con las predicciones de las encuestas y entrar en el ayuntamiento de la capital la próxima legislatura para ser indispensables para conformar una mayoría progresista e influir en la consecución de políticas de izquierdas. Para ello, el cabeza de lista, Carlos Sánchez Mato (Madrid, 1970), se recorre los barrios y periferias de Madrid poniendo la grave crisis social y la lucha contra la desigualdad en el centro de su campaña. Así, la Operación Chamartín y la confrontación contra las operaciones urbanísticas y especulativas son la bandera de esta candidatura.

Sánchez Mato, primer concejal de Economía y Hacienda de Ahora Madrid, fue destituido por Manuela Carmena cuando este apostaba por plantar cara al Ministerio de Hacienda de Cristóbal Montoro por la regla de gasto que imponía a los ayuntamientos. Durante su gestión al frente del área económica, el de IU logró rebajar notablemente la deuda municipal y aumentar el gasto social madrileño. En la última semana de campaña, buscará contrarrestar la popularidad de la actual alcaldesa y convencer a los indecisos con una dificultad añadida: Podemos no se decanta por apoyar a Madrid En Pie o Más Madrid, pide el voto, hasta ahora, para cualquiera de las dos candidaturas "del cambio".

— Como concejal de Economía y Hacienda, en dos años consiguió subir el gasto social y reducir la deuda del ayuntamiento. ¿Cuál fue el ingrediente estrella?

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— Tener una mirada para el presupuesto que tuviera en cuenta las necesidades de la ciudad de Madrid. Llevábamos dos décadas largas de gobiernos del PP y, especialmente, los años que iban desde el 2008 o 2009 en adelante fueron caninos para las políticas públicas de la ciudad. Cambiamos el enfoque desde un punto de vista cuantitativo y cualitativo. Planteamos a los distintos gestores municipales de Madrid que tenían que hacer el presupuesto teniendo en cuenta un enfoque de necesidades de la ciudadanía. Variar esa forma de presupuestar supone un cambio radical. El resultado de esos dos primeros años fue espectacular en relación al incremento del gasto de Madrid en determinadas partidas, otras, en cambio, se redujeron de manera sensible.

— Hace unos días señalaba que a Carmena le había faltado "valentía"...

"El cambio de Carmena sumió a la ciudad en un frenazo"

— Hubo una divergencia entre la posición del Ministerio de Hacienda del señor Montoro y el Ayuntamiento de Madrid. En la mayor parte del tiempo, mantuvimos desde el Ayuntamiento una postura, que creo que es la cierta, de que el Ministerio se comportaba con elevadas dosis de arbitrariedad, no solo en la interpretación de la ley, también en su comportamiento en relación con unos u otros ayuntamientos. Por ejemplo, Jaén, capital de provincia gobernada por José Enrique Rodríguez Moya, que sería después secretario de Hacienda con el PP, ni siquiera presentaba planes económico-financieros cuando incumplía la regla de gasto y, sin embargo, no tuvo ningún tipo de sanción.

En nuestro caso, nuestra superación de la regla de gasto era contestada por nuestra parte siempre con un planteamiento económico-financiero y los rechazos por parte del Ministerio ni siquiera llevaban una justificación que motivara otra cosa que no fuera un análisis que se comportaban de forma arbitraria. La arbitrariedad es contra derecho también, y ese planteamiento no solo lo tenía yo, también Manuela Carmena. El porqué del cambio de opinión de la alcaldesa tendrá que explicarlo ella. En todo caso, ese cambio de opinión sumió a la ciudad en un frenazo en seco en cuanto a la satisfacción de las necesidades que en el programa llevábamos.

— Carmena describió su actitud como "una temeridad". ¿Fue falta de valentía o temeridad?

— Temeridad es seguir permitiendo que haya desahucios habiendo dinero. Temeridad es no abordar el urgente plan de equipamientos públicos que muchos barrios llevan años reclamando. La insatisfacción de derechos humanos convierten a una ciudad en lo contrario a segura, y eso sí que es una temeridad.

— El jueves, hicieron un recorrido por diferentes barrios para visibilizar problemas y mostrar sus propuestas. ¿Qué se ha quedado esta legislatura por hacer en materia de vivienda?

"Había un plan para construir más de 4.000 viviendas"

— Había un plan para construir más de 4.000 viviendas y ya estarían entregadas. Estaba presupuestado, podríamos haber ido más allá incluso, pero ese era el objetivo de mínimos. No está justificado que la presión del PP para que no se hiciera vivienda, cuando además la Comunidad, que tiene competencias, no lo hace, sea excusa para que tantas familias sean desahuciadas a día de hoy. Si un objetivo de mínimos, con la emergencia habitacional que tenemos, se queda en humo, supone una enorme decepción para mucha gente.

— Otra parada fue en un centro de servicios sociales de Vallecas. Allí habló de una renta mínima municipal. ¿Se podría haber puesto en marcha esta legislatura?

— Por supuesto, estaba planteado por el grupo municipal. Y fue guardado en un cajón por el Area de Equidad por la teórica indisponibilidad presupuestaria. Es lastimoso que, con la situación de emergencia social que tenemos en Madrid, el dinero esté parado en las cuentas bancarias del ayuntamiento. No tiene ningún sentido. Se estima que podría haber hasta 25.000 personas que tuvieran derecho directo a esa prestación. En todo caso, una cantidad que debería ser contrastada.

— ¿Qué pasó con las auditorías ciudadanas de la deuda? Eran medidas propuestas, no solo por Madrid, también por el resto de ayuntamientos del cambio.

"El comité se disolvió ante la falta de apoyo que sintieron por parte del nuevo delegado del área"

— Llevamos a cabo una experiencia enormemente positiva, no solo por el trabajo que realizó la Subdirección de Auditoría de la Deuda y Políticas Públicas, también por el comité de expertos, con Yayo Herrero, Bibiana Medialdea, Pedro José Gómez Serrano, Alejandro Inurrieta… Gente valiosísima desde el punto de vista del criterio para evaluar y analizar políticas públicas. Se consideró un elemento a no cumplimentar y el comité se disolvió ante la falta de apoyo que sintieron por parte del nuevo delegado del área.

Es una pena, una forma de no culminar un proceso interesantísimo para la ciudad de Madrid y, sobre todo, una vacuna para el mal uso de dinero público a futuro. No debe plantearse la auditoría solo como un análisis de lo que ocurrió, sino también como una vacuna de malos usos futuros. Esa evaluación de políticas públicas, es algo exigible desde cualquier tipo de orientación ideológica. Está claro que investigar el expolio de dinero público que se había producido generaba antipatías profundas en poderes económicos y políticos suficientemente fuertes como para pedirle a la alcaldesa que eso se apartara. Creo que es una oportunidad perdida, pero ya no partiríamos de cero si tuviéramos oportunidad en el siguiente mandato de impulsar de nuevo la auditoría, pues ya hay etapas cumplimentadas con informes muy sólidos y buenos.

— ¿Qué alfombras del ayuntamiento se han quedado esta legislatura por levantar y cree que guardan basura, todavía?

— Hubo dos que tuvieron una escenificación más clara en las comisiones de investigación. La venta de las viviendas de la EMVS y la M-30. Está claro que quedan muchísimas más que no han sido desveladas. El tiempo dirá si la gente prefiere olvidarse de lo que ocurrió o analizar si hubieron responsabilidades detrás de cosas como, por ejemplo, la adquisición de productos financieros como los swaps, que teóricamente protegían la deuda de la ciudad de Madrid pero supusieron un coste disparatado para las arcas públicas. El motivo por el cual se contrataron esos productos y se usaron esos tipos de estrategia sigue sin haber sido explicado y supuso un enorme deterioro a las cuentas públicas.

También el Madriec, la empresa pública Madrid Espacios y Congresos, donde hubo suficientes pufos por el Ayuntamiento de Madrid como para dejar un agujero, según la Cámara de Cuentas, de 430 millones de euros. Son expolios considerables que si no son analizados y puestos en la picota, la gente puede pensar que lo no castigado puede ser algo bueno. Y fue de todo menos edificante.

— El CIS les ha hecho un flaco favor. ¿Qué motivos da a la ciudadanía para que vean en Madrid En Pie el voto realmente útil?

"Debemos ser la opción que más apoyos obtenga en los barrios populares"

—Respeto mucho el trabajo del CIS, pero no pudo preguntar por una candidatura que no estaba publicitada, con unas primarias que estaban celebrándose en ese momento. Entendemos que nuestra propuesta programática y de planteamiento político es lo suficientemente sólida como para obtener una muy buena representación en el Ayuntamiento y la utilidad del voto viene de eso. Defendemos unas posiciones políticas que nos gustaría que no fuesen necesarias, pero que precisan de esa representación.

Esta posición de izquierda transformadora la estamos defendiendo únicamente nosotros. Nos hemos quedado solos defendiendo la batalla contra determinadas operaciones urbanísticas o la remunicipalización de servicios externalizados. Creo que merece la confianza de los madrileños una formación que es la única que plantea presupuestos que abordan las brechas más importantes que sufre la ciudad, que plantea la defensa de igualdad de una forma más activa. Debemos ser la opción que más apoyo obtenga en los barrios populares de la ciudad de Madrid.

— Un ejemplo concreto. Del edificio de la calle Argumosa 11 fueron desahuciadas varias familias. ¿Podría haber hecho el ayuntamiento algo que no hizo?

— En ese y tantos casos, las administraciones públicas tenemos la obligación de dar alternativa a las personas que sufren situaciones tan absurdas como que porque no estén regulados los precios de alquileres haya caseros, en este caso un fondo de inversión, que se empeñen en multiplicar el precio de los pisos. Eso no está solucionado desde el punto de vista normativo, pero por eso no se exime ni a la Comunidad de Madrid, que tiene las competencias, ni al Ayuntamiento, que es la administración más cercana a la ciudadanía, de actuar ante esta situación.

Una de las formas de actuar es expropiar. Igual que se expropia para construir una calle de una forma legal, hay que usar esa herramienta cuando hay personas que se quedan sin techo. Estamos obligados a actuar. En Argumosa 11, se tendría que haber intervenido de manera directa, expropiar el edificio, claramente.

— ¿Puede el Ayuntamiento de Madrid, todavía, paralizar la Operación Chamartín?

"La podría paralizar sin ningún coste"

— Por supuesto. La podría paralizar sin ningún tipo de coste para las administraciones públicas. El suelo, en un 75%, es público y el planeamiento lo hace el Ayuntamiento de Madrid. Puede decidir un planeamiento que lo que hace es engrosar las arcas del BBVA o puede decidir cambiarlo y hacer que tenga que ver con las necesidades de la gente que vive en la ciudad de Madrid, reduciendo el beneficio para el BBVA.

El Ayuntamiento tiene que tomar una decisión: puede estar con la mayoría social, el pueblo, que dice que estamos teniendo un grave problema de vivienda, o puede vender el suelo a mitad de precio, recalificar el suelo y que haya personas que, posteriormente, hagan negocio con ello.

— ¿Qué cambios haría Madrid En Pie en materia impositiva?

— El Impuesto de Bienes Inmuebles. Mientras se consigue la reforma de la ley de bases que permita que este impuesto tenga un carácter progresivo, incrementar el tipo diferenciado a unos 5.700 recibos, los valores catastrales más elevados en actividades económicas, de tal manera que nos permitiría bajarle el IBI a dos millones y medio de contribuyentes. Es decir, se le subiría a 5.700 y se les bajaría a dos millones y medio y el resultado, desde el punto de vista de la recaudación, sería neutral. Recaudaríamos de una manera más justa repartiendo de otra manera la carga tributaria.

Conseguiríamos que, en Madrid, gente que ha sufrido ese golpe de este impuesto en los barrios más reprimidos, mejorara. Ya hicimos una revisión de los valores catastrales con la Dirección General de Catastro y conseguimos que en 22 barrios el IBI bajara hasta un 40%, además de habérselo bajado en un 7% el primer año. Además, esos barrios precisan de bajar al 0,48% del IBI. Esa compensación se obtiene por una ligera subida a esos 5.700 patrimonios más elevados.

— Si depende de Madrid En Pie, ¿asegura que no habrá un gobierno de las derechas en la capital?

— No hay ninguna duda.

— Si los ediles de Madrid En Pie fueran necesarios para sumar para un gobierno progresista en Madrid, ¿pedirían entrar en el gobierno?

— Si se da esa situación, se tomará la decisión de manera colectiva. Las decisiones no las toma una persona en la cúspide de Madrid En Pie, no somos una organización vertical, nos parecemos a los inicios de Ahora Madrid. En su momento, se decidirá de forma colectiva.

— ¿Es posible volver a ver a Carmena y Sánchez Mato en el mismo equipo de gobierno?

— El tiempo lo dirá. Depende fundamentalmente de un aspecto que para nosotros es lo más importante: la aplicación de un programa. Esto tiene que ver con tener la suficiente fuerza, que nos la tiene que dar la ciudadanía, para defender esas medidas, con contar con el apoyo popular suficiente para sacarlas adelante en una mesa de negociación.

— ¿Participaría en un gobierno compartido con el PSOE?

"Con 20 concejalías de Ahora Madrid, era fácil arrastrar al PSOE"

— Como todo, depende de la fuerza que tengamos. Todo el mundo ha podido observar en este mandato que con una correlación de 20 concejalías de Ahora Madrid y nueve del PSOE, era fácil arrastrar al PSOE a tomar medidas de izquierdas. Al contrario, no habría sido así. Los equilibrios de fuerzas condicionan la acción política. Espero que cuando se produzca esa situación, la izquierda transformadora cuente con la mayor fuerza posible para hacer valer los planteamientos que le valen a la mayoría social.

— Usted fue uno de los negociadores de Unidos Podemos con el Gobierno de Sánchez para el acuerdo presupuestario. ¿Qué líneas rojas no cruza el PSOE de hoy?

— Por parte del PSOE, había una clara decisión de no abordar en profundidad una reforma fiscal que pudieran entender que hacía daño a las grandes fortunas y grandes empresas. Determinadas personas vinculadas al PSOE han interiorizado que ese tipo de medidas genera nerviosismo en los poderosos y no quieren afrontar ese riesgo. Se rinden antes de pelear. No va a haber ningún tipo de cambio por parte del PSOE a ningún nivel sin una correlación de fuerzas suficiente como para imponérselo.

Jamás me negaré a acuerdos con el PSOE, creo que su base social es similar a la nuestra, pero solo se pueden llegar a acuerdos si tenemos la fuerza para condicionar que las medidas que se apliquen sean transformadoras.

— Podemos ha expresado su voluntad de formar parte de un gobierno de coalición con el PSOE. Su opinión personal, ¿debería IU entrar en él?

"La correlación de fuerzas tras el 28-A es más desfavorable"

— Dependerá de lo que se negocie a efectos de programa. Participar en cualquier gobierno no es un objetivo en sí mismo, el objetivo es transformar la sociedad. Si la forma de conseguir nuestros objetivos es entrar en un gobierno, no le hago ascos a eso, pero tiene que servir para garantizar un determinado plan, no una manera más o menos hábil de buscarse la vida.

Estamos para cumplir anhelos colectivos, no sueños propios. Es complicado, pero se puede conseguir eso en un gobierno o no, también es evidente que la correlación de fuerzas que tenemos tras el 28 de abril es más desfavorable.

— La Ingobernable. Usted participó en la manifestación de apoyo al centro social. ¿Qué puede hacer el ayuntamiento si llega una orden del juez de desalojo?

— Debería no esperar a que llegue una orden del juez y actuar en consecuencia y reconocer lo que supone La Ingobernable, así como otros centros sociales, para la ciudad de Madrid. Es un motor cualificado más en el ámbito cultural de la ciudad que no nos podemos permitir el lujo de perderlo. Para poder avanzar en los procesos participativos que en su momento fueron diseñados por Ahora Madrid, para poder tratar a este tipo de espacios y a estas personas como lo que son, una fuente de riqueza y no algo a lo que ahogar o exterminar.

Creo que debemos ir evolucionando al modelo de capitales europeas que tienen en cuenta esa diversidad cultural y social que tiene que ver con los centros sociales. Hay que actuar en consecuencia, hasta la derecha lo hizo. El espacio de la Cebada fue cedido por Ruiz Gallardón. La Tabakalera es gestionada por los colectivos pero es un edificio del gobierno central. Lo peor que se puede hacer es que llegue una notificación del juez. Hay que dialogar y resolver las diferencias que pudieran existir antes.

— Más allá del resultado electoral. ¿Debe seguir el proyecto de Madrid En Pie?

— Esa es la apuesta política de IU, más allá de las elecciones. En IU nunca nos ha preocupado ir conjuntamente con otras fuerzas. En esta situación, lo normal es que se produzcan confluencias electorales en el futuro con más gente y la voluntad de IU es construir espacios políticos plurales.

— Iglesias le pidió a Carmena que especificara su voto en las generales. ¿Le pide lo mismo a Isa Serra?

— No. Lo que tengo clarísimo es que Podemos e IU vamos juntos en la Comunidad de Madrid, y para mí es una alegría enorme. Además, tenemos un programa muy potente. No tengo que pedirle a nadie fe de voto, todo el respeto a quien quiera votar isa Serrra y encantados si elige nuestra opción.

— La victoria del PSOE en las generales, ¿cierra la llamada crisis de régimen?

— Creo que no. La posibilidad sigue abierta y está en nuestras manos aprovecharla. Hay mucho en juego. Veo posiblidades todavía de actuación.