Feminismo academicista versus mamarrachismo: “Butler, yo soy wapa?”

Las Postpotorras se autodefinen como activistas mamarrachas, transfereministas y folclóricas. Y en su nueva acción activista han querido preguntar a Judith Butler por qué no aparecen en sus libros y sí “la academia y su peñaca”. La deconstrucción del género desde el feminismo, es decir, el derrumbamiento de los ideales de la división roles masculinos y femeninos que se han inculado a la sociedad desde la educación escolar, familiar y social, es una de las bases del estudio de Judith Butler. Todo, con un toque de humor sobre lo, a veces, ininteligible que es para el activismo feminista entender las teorías academicistas del feminismo.

El vídeo de las Postpotorras, ‘Butler, yo soy wapa?’, se ha convertido en estos días en un éxito en las redes, por tratar con humor uno de los muchos debates que el feminismo tiene encima de la mesa. ¿Qué es más efectivo: el feminismo academicista o el mamarracho, que surge a veces de la improvisación?

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El feminismo desde la perspectiva academicista abre grandes debates en el feminismo, también por la accesibilidad o no de las mujeres a las teorías. ¿No es tan -o más, en ocasiones- feminista una acción reivindicativa “a la mamarracha” que un compendio de investigaciones con citas APA? ¿No debería, un movimiento que se autodefine como igualitario y diverso, atender a las historias que están a pie de calle? Si se busca un movimiento que elimine las barreras de género, clase, raza, identidad sexual… basar el feminismo en el mero estudio académico ¿cierra las puertas a las mujeres con menos acceso a estudios universitarios, menos recursos económicos y menos nivel académico?

Es una discusión en el feminismo: el cambio social, económico, político aupado en teorías academicistas se considera necesario puesto que pone de relieve, mediante la investigación académica y científica, las necesidades sociales y los pasos para alcanzar una nueva realidad. Por otro lado, las experiencias propias y compartidas también permiten crear un caldo de cultivo donde se generen movimientos de reivindicación feminista, sin citas APA ni pies de página, surgidos de la conversación y el activismo más puro, más “mamarracho”, como sostienen en el vídeo. Lo cierto es que en los últimos años ambas corrientes beben la una de la otra.

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Cada vez es más frecuente la manifestación activista partiendo de la base academicista: ejemplos de ello son las activistas feministas Yolanda Domínguez, activista visual que ha organizado algunas performance para criticar y señalar el machismo. Una de las más sonoras fue la campaña ‘Accesibles y accesorias’, contra una campaña publicitaria de Multiópticas donde la mujer era vista como un objeto.

Firme defensora del “mamarrachismo” es la periodista y activista feminista Irantzu Varela, conocida por sus vídeos divulgativos de teoría feminista, introducidos con la canción ‘Me gusta ser una zorra’ de Las Vulpess. Desde sus vídeos en el espacio ‘El tornillo’, armada con gafas con pestañas, pelucas y diademas de orejas, elabora teorías feministas que van desde los debates de la actualidad como puede ser la sentencia de La Manada, hasta el mansplaining, el movimiento ‘not all men’ o la transfobia incluso en movimientos feministas.

Las Postpotorras han sido capaces de abrir, desde la clave del humor y parapetadas con boas de plumas, gafas psicodélicas y la base del exitoso vídeo ‘Velaske, io soi guapa?’, el debate en torno al feminismo academicista y su necesidad -o no- a la hora de configurar luchas feministas a pie de calle.

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