Violencia en el presente de las mujeres, y ¿en las mujeres del futuro?

Uno de los carteles elaborados con motivo del Dia Contra la Violencia de Género, el próximo 25 de noviembre. / CCOO
Uno de los carteles elaborados con motivo del Dia Contra la Violencia de Género, el próximo 25 de noviembre. / CCOO

Un reciente estudio, publicado por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, señala sin ambages la necesidad de invertir en políticas de educación ciudadana, o cívica, o social, pero en una educación que, en definitiva, intervenga en los procesos de construcción de la identidad para evitar que se perpetúe la cadena de la violencia, para romper los vicios y arquetipos que se mantienen entre la adolescencia y la juventud. En La evolución de la adolescencia española sobre la igualdad la igualdad y la prevención de la violencia de género, el estudio mencionado, se ha entrevistado a 8.125 personas, estudiantes de secundaria y formación profesional. El resultado ofrece datos espeluznantes:

 El 73% relacionan los celos con el amor (se lo han oído decir a sus padres).

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 El 31% consideran que un hombre con actitudes agresivas es más atractivo.

 El 28’8% se sienten o han sentido excesivamente controladas por sus novios.

 El 26% creen que la violencia en el ámbito familiar debe quedarse ahí (en el ámbito de lo privado, de lo silenciado, de lo invisible).

 El 22% de las entrevistadas reconoce que su pareja la ha insultado y que ha querido aislar de sus amistades.

Y a todo ello tenemos que añadir las nuevas formas de violencia detectadas en estas edades: el ciberacoso, que no se queda en un control exhaustivo a través del móvil y el whatsapp, sino que avanza con el sexting (envío de imágenes u otros contenidos eróticos a través de teléfonos móviles o internet, así como las extorsiones u otras coacciones derivadas de dichos contenidos) y el grooming, acoso sexual de menores a través de la red y, sobre todo, en las redes sociales.

Si bien estas nuevas formas de violencia que sufren las adolescentes y jóvenes no son exclusivas de nuestro país, como no lo es -lo hemos comprobado nuevamente este año-, la violencia de género y sus múltiples formas, desde la violación y asesinato de la joven india a finales de 2013, que conmocionó a India y al mundo, hasta el francés ‘No toques a mi puta’, el manifiesto de los 343 salouds.

No, en España no tenemos 343 cabrones que firmen un manifiesto a favor de la prostitución. Nos vamos conformando con libros, folletos y otras publicaciones que indiquen el camino a la mujer virtuosa, más cercana al pasado que al presente,  como el “Cásate y sé sumisa”, de la moralista evangelizadora Constaza Miriano. Editado por el Arzobispado de Granada, “Cásate y sé sumisa” recuerda las indicaciones de los libros de escolares para maestras y bachilleres de la Sección Femenina, que nos moldeaban y cercenaban para aceptar todo tipo de tropelías de un marido/macho que ya debería haber desaparecido. Pero no, sigue entre nosotras y entre ellos, protagonizando las noticias más luctuosas, como el último caso -conocido- de exacerbación del machismo, horas antes de esta celebración del Día Internacional contra la Violencia de Género, el 25 de Noviembre. Un caso que reproduce todas las malas prácticas que atraviesa la atención a las mujeres víctimas de esta monstruosidad.

Primero, la culpabilización de la víctima (“La tenía que matar, me hacía la vida imposible”). La víctima había interpuesto 11 denuncias en los últimos seis años y había orden de alejamiento. Habrá alguien con tanta maldad y desprecio hacia las mujeres para creer que la víctima se lo había buscado. ¿Quién ha tenido una vida –al menos estos últimos años- imposible de vivir?

Segundo, la falta de cobertura y atención a las víctimas. ¿Dónde estaba el cordón de seguridad del alejamiento? ¿Dónde estaban los efectivos de protección a las víctimas de la Guardia Civil y la Policía municipal? ¿Alguien pedirá un informe sobre la falta de atención y cobertura a las mujeres víctimas con órdenes de alejamiento? ¿Se depurará alguna responsabilidad? ¿Se están aplicando recortes en los presupuestos destinados a la atención a las víctimas? A nivel del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en los presupuestos para 2014 la partida destinada contra la violencia se reduce un 1,5%, que se suman a la reducción del 6,8% en 2013.

No está muy claro de dónde van a salir los 1.500 millones –de euros, claro-, que el Gobierno ha dicho que destinará a la Estrategia Nacional contra la Violencia de Género 2013-2016, aprobada en julio de este año y que pretende hacer frente a esta lacra sin fin, que no disminuye por mucho que se frenen las cifras, y ya estamos en el tercer aspecto en el que apreciamos malas prácticas para afrontar la VG. La misma falsedad del año pasado, del anterior, y de todos los anteriores. La mujer asesinada este pasado sábado, día 23, es la enésima. Ya da igual que sea la cuarenta y tantas, la cincuenta y tantas… Son cientos de mujeres asesinadas en estos últimos años, sólo en este país. Mujeres que han sido torturadas hasta la muerte, y su única culpa fue establecer una relación afectiva con un maltratador.

A lo largo de este año hemos visto, en las características de las víctimas, que no importa la edad. Desde una adolescente de 14 años asesinada por su exnovio, hasta una anciana de 84, asesinada por su marido. No la procedencia, ni el nivel socioeconómico. Y sí, un número excesivamente elevado de hijos/hija (6) que, como en el caso de las mujeres asesinadas, seguiría siendo demasiado alto aunque hubiera sido sólo 1.

Mientras, seguimos escuchando discursos a favor de la custodia compartida, que desde el Ministerio de Justicia pretenden imponer y que, aunque haga una salvedad en los casos de violencia de género, es difícil siquiera imaginar que nuestros tribunales y juzgados la tengan en cuenta y no generen un problema, si cabe mayor, a las mujeres.

(*) Berta Cao es consultora de género y Máster en Género y Políticas de Igualdad.