PP y oposición auguran cambio de Gobierno al final de 2013 o principios de 2014

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el sábado, tras visitar al rey en el hospital Quirón de Madrid. / Fernando Alvarado (Efe)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el sábado, tras visitar al rey en el hospital Quirón de Madrid. / Fernando Alvarado (Efe)

La enigmática frase con la que Mariano Rajoy respondió el jueves a la pregunta del director de “Las mañanas de RNE”, Alfredo Menéndez, sobre un posible cambio de Gobierno ha abierto más que cerrado las especulaciones sobre cuándo la llevará a cabo. El presidente dijo textualmente: «No tengo ninguna intención de hacer un cambio antes de Navidad y, si puedo, no lo haré en toda la legislatura». O sea, que dejó la puerta abierta a realizarlo después de las Navidades e incluso a que se ajuste a la posibilidad de vincularlo a la lista del PP para las elecciones europeas del 25 de mayo en la hipótesis de que el que la encabece sea el ministro de Agricultura Miguel Arias Cañete. En ese caso, señaló medio en broma, solo tendría que cambiar a un ministro. Porque, según añadió, todos sus ministros están trabajando con «mucha intensidad» y han sido «muy valientes», lo que les agradeció.

Pero el “si puedo” del deseo de no cambiar ninguna cartera durante todo la legislatura sonó a gato viejo de la política, algo que Rajoy tiene acreditado desde hace años. Toda la oposición, desde el PSOE a IU, pasando por los nacionalistas, se ha quedado con la mosca detrás de la oreja. Pero incluso en las filas conservadoras se especula ya con el cambio para después de Navidades, posiblemente en año nuevo o Reyes, porque se considera que Rajoy quiere aprovechar el cambio de Gobierno para lanzar su mensaje de que empieza el año de la recuperación y traducirlo en una renta electoral de cara a las elecciones europeas de mayo.

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La clave, dicen propios y ajenos, es la Convención Nacional que va a celebrar el PP a finales de enero o primeros de febrero. El presidente quiere aprovechar el ajuste ministerial para lanzar en esa convención a los candidatos de la lista europea, sobre la que no solo se especula con la posibilidad de que la encabece Arias Cañete –aunque en otoño abandone el escaño de Estrasburgo para ser comisario europeo en sustitución del socialista Joaquín Almunia– sino de que vayan en ellas algunos ministros que quieren alejarse de la difícil situación que viven en España. Se habla, sin recato, de que una de ellas sea Ana Mato, desgastada tanto por los recortes en Sanidad como por su vinculación al “caso Gürtel”. Pero también de que se incluya al propio José Ignacio Wert para que, una vez concluida su tarea de voltear la educación hacia los postulados privatistas y conservadores defendidos por el PP en contra de los criterios de toda la oposición y de padres, profesores y alumnos, se aleje de la jungla callejera y mediática que él mismo ha sembrado. Y, por otras razones, no se descarta que quien acabe siendo vicepresidente de la Comisión Europea sea José Manuel García Margallo, gran conocedor de los entresijos de Bruselas y amigo personal del presidente, a quien le ayudaría a controlar un gobierno de Europa decisivo en los años venideros.

Y si hay dudas sobre el momento del ajuste ministerial es sólo por una cosa: que, sorprendentemente, todavía no se ha decidido la fecha de la Convención del PP a pesar de la proximidad de los comicios europeos. El pasado 17 de septiembre, Carlos Floriano manifestó en RNE que el PP celebraría finalmente en enero su convención nacional, una cita que servirá para relanzar el partido de cara a las elecciones europeas. La Convención estaba prevista para fin de año, pero, según Floriano, la apretada agenda de este trimestre hizo que el partido decidiera dejar la cita para primeros de 2014.

El vicesecretario General de Organización y Electoral del PP precisó entonces: «Correspondería celebrar la convención este año. Posiblemente no la celebremos finalmente este trimestre, dado como están las agendas y, por lo tanto, tengamos que aplazarla al primer mes del 2014″. Significativamente, el día anterior se produjo una reunión en Moncloa en la que Rajoy convocó a la cúpula del partido a una reunión de quienes forman parte de los “maitines” a efectos, dijo Floriano, “de planificar estos próximos meses sin más problemas».

No se debió planificar lo suficiente porque ahora ni siquiera la dirección de maitines conoce las fechas de la Convención. Presumiblemente, señalan algunos parlamentarios del PP, porque Rajoy se las reserva en la medida que se vinculará al cambio de Gobierno previo y sería dar pistas sobre sus planes secretos.

No obstante, hay “populares” que afirman en el Congreso que Rajoy podría esperar a cambiar el Gobierno en otoño, cuando se decida si García-Margallo o Arias Cañete sustituyen a Almunia en la Comisión europea. Pero en ese caso, dicen otros, el lanzamiento de la presunta “nueva fase política” del Gobierno, basada en “el año de la recuperación” que Rajoy está decidido a lanzar como mensaje a primeros de enero, quedaría coja. Y esa es la razón por la que todos los candidatos a formar parte del futuro Consejo de Ministros están escribiendo ya su carta a los Reyes Magos.