La izquierda sin ilusiones

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Alberto Garzón y Pablo Iglesias, durante un encuentro mantenido en la sede de Podemos. / Efe

“Nada está perdido si se tiene el valor
de proclamar que todo está perdido
y hay que empezar de nuevo”

Julio Cortázar

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Llevo dándole vueltas a este artículo tres semanas. No es fácil abordar la situación de la izquierda desde la honestidad de analizar crudamente la realidad, sin autoengaños de ningún tipo. No sé si la verdad es siempre revolucionaria, pero callar seguro que tampoco. Por ello, me siento en la obligación de expresar mi humilde opinión sobre lo que está sucediendo y los riegos que se corren el 20-D.

Hay varios datos de la realidad que no pintan bien para la izquierda de cara a las elecciones generales del 20 de diciembre: la desmovilización social, los resultados de las elecciones en Cataluña, las encuestas de opinión y la ruptura entre Podemos e Izquierda Unida. En mi opinión los más graves son el primero y el último punto. Las expectativas de cambio político generadas el último año han tenido como consecuencia un clima de pasividad social que beneficia directamente al gobierno del PP y a las fuerzas neoliberales. El desplome de la desmovilización no atrae más apoyos para la izquierda, sino todo lo contrario. El poder prefiere que las elecciones se planteen como un concurso entre productos de marketing electoral, en vez de como un debate ciudadano serio sobre programas y con protagonismo de la calle.

En cuanto a Cataluña, el resultado ha sido más que discreto, pero se cometería un error si se echa la culpa a la unidad y no a la estrategia. Es una pena que no aprendiéramos nada de Andalucía  y de Madrid, donde la izquierda podía haberse convertido en determinante o directamente haber desalojado a la derecha del gobierno. Por otro lado, las encuestas no pintan bien con Podemos un tanto desinflado, con Izquierda Unida que no acaba de recuperarse y con nuevos desflecamientos. Es evidente que los poderes fácticos no iban a dar facilidades a una fuerza como Podemos, que suponía un revulsivo a favor del cambio. Pero también hay errores propios en cuanto a la unidad y al discurso que les corresponde a ellos constatar y corregir.

El elemento más inquietante es la desunión. La izquierda está perdida si acepta como algo genético la imposibilidad de ir juntos. La inercia del desencuentro y la consiguiente competencia electoral la condena al desastre -entendido como la llegada del recambio neoliberal preparado por el Ibex-35- y a la melancolía de interiorizar que se tiene merecido lo que le pase.

Todo esto no es nuevo. Los veteranos militantes se lamentaban de que se perdió la guerra por la desunión de la izquierda. Que no había sido capaz de mantenerse unida a pesar de tanto como estaba en juego y del convencimiento de que España se convertiría en una inmensa cárcel y cementerio si ganaba Franco. Socialistas, anarquistas, comunistas, republicanos, de Negrín, de Casado, de Besteiro… Las facciones sectarias enfrentaban a los que debían defender a la República.

Sin caer en dramatismos, la izquierda no tiene perdón si después del mayor ajuste social sufrido en tiempos de paz por los trabajadores de este país, el expolio de derechos y libertades y las luchas habidas (15-M, huelgas generales, mareas y movimientos sociales…) no hace todo lo posible para que haya cambio político. Se debería aprovechar la experiencia de las candidaturas municipales de unidad popular para impulsar políticas de alianzas y procesos de confluencia de cara al 20-D que permitieran recuperar la participación y el entusiasmo.

No hace falta ser un profeta de lo ya ocurrido para pronosticar que, si no hay un golpe de timón, el titular la noche del 20-D será: fracaso electoral de la izquierda. Y cuando la izquierda se lo pone tan difícil, no cabe el consuelo de decir que el electorado sigue votando al bipartidismo o a la nueva derecha neoliberal. Por ello, como activista de los movimientos sociales, me siento abandonado por los que deberían dar cauce político-electoral al impulso social de cambio. Y temo por lo que pueda pasar con la LOMCE, la reforma laboral o la ley mordaza, etc. Las responsabilidades históricas de unos y de otros en la ruptura del proceso de unidad no son las mismas, pero creo que a millones de personas de la izquierda nos da casi igual quién tiene más culpa en la desunión. Aceptar la división de la izquierda es asumir la derrota de antemano. Empezar a hablar ahora de qué hacer después del 20-D, cuando faltan aún dos meses, es resignarse a la catástrofe. No podemos olvidar que sobre la derrota se puede construir poco.

Con la división de la izquierda, hablar de proceso constituyente o proclamar el Sí se puede son músicas celestiales sin ninguna credibilidad si se falla en lo más obvio, desatendiendo a las matemáticas electorales y a las emociones. Por eso, el golpe más duro para la izquierda no serán los resultados electorales por malos que sean, sino la pérdida de la ilusión por la constatación de que sus dirigentes han sido incapaces de unirse cuando más se necesitaba.

¿Hay todavía tiempo para evitarlo? Es muy difícil, porque a la pequeña política se unen los sectarismos existentes en todas las partes. Pero me viene a la cabeza el conocido como incidente de Xi'an en la China de 1936. Ante la invasión japonesa del país, que se debatía en una dura guerra civil entre los nacionalistas de Chiang Kai-Shek y los comunistas de Mao Zedong, algunos generales obligaron a ambas partes a firmar una tregua que permitió unir fuerzas contra los japoneses hasta su expulsión.

¿Puede alguien intentarlo aquí? Si vivieran, quizá Marcelino Camacho, José Saramago o José Luis San Pedro. ¿Podrían jugar ese papel Julio Anguita, Boaventura de Sousa… y personas o entidades con autoridad dentro de la izquierda y los movimientos que sean capaces de sentar en una mesa a los que se deberían unir? No es fácil contestar a esta pregunta, pero aún es más difícil explicar por qué la izquierda va a dejar ganar a las derechas por su falta de unidad. A la peor derecha, la que no tiene proyecto de país, la que solo quiere enriquecerse y gobernar para el Opus Dei.

En cualquier caso, estamos obligados a seguir intentándolo. Votaremos y, pase lo que pase, siempre nos queda seguir trabajando en la base, que es lo que llevamos haciendo toda la vida. Ahí nos seguiremos encontrando con los que están en la lucha por la justicia social. Pero habrán perdido autoridad política y moral quienes no fueron capaces de construir lo que el pueblo necesitaba con urgencia. Para vencer hace falta audacia, más audacia, siempre audacia, que decía Dantón. Desgraciadamente lo que tenemos es una audaz cobardía, impropia de la izquierda que necesitamos en el siglo XXI para luchar por el imperativo moral de la emancipación. Por ello, no puedo más que decir: hagan un último esfuerzo compañeros. Puede parecer utópico este ruego, pero es, simplemente, no resignarse a un futuro de derrota.

13 Comments
  1. hueso a la basura says

    no olvides que para los poderes facticos el psoe ya fue un problema que zumbaron en 2011, recuerda el bombardeo a zapatero….y esos poderes facticos ayudaron a crecer a podemos a traves de los medios, su discurso a todas horas en mediaset y atresmedia.

  2. José García says

    «La ruptura entre Podemos e Izquierda Unida» es una construcción… de IU. Podemos nació porque Izquierda Unida se negó a impolementar las fórmulas propuestas por Iglesias y otros en el seno de la vieja coalición. Cuando este se «montó por su cuenta» dio una lección maestra a sus viejos camaradas. Lo repulsivo es que IU haya logrado meter en la cabeza de tanta gente que Podemos «rompe» con ellos. Si hubiera una pizca de humildad y generosidad (por no hablar de honestidad política) en Garzón y Cía. se habrían puesto a trabajar, inmediatamente después de las europeas, para la única fuerza de izquierda que ha conseguido amenazar al establishment en los últimos 30 años. Pero no, había que montar el espectáculo y mantener como fuera el sillón. La izquierda, y en particular IU, tiene lo que se merece: el ninguneo que ellos mismos se han ganado a pulso.

  3. Flipado says

    Comparto solo a partes el post.
    Pasividad social? Nada! eso se debe a la mejora que se ve en nuestros bolsillos y punto pelota.
    ·Segundo la «izquierda»? en todo caso centro izquierda que es PSOE. En España la izquierda siempre fue débil por suerte. Débil como la extrema derecha tenemos la suerte de vivir en un Pais que gracias al bienestar económico que se vive la política se mantiene prácticamente en el centro, centro derecha centro izquierda.

    La izquierda como PODEMOS excluye a gran parte de la población, le pasa como a la extrema derecha. Estos dos «bandos» jamas van a gobernar mientras exista una estabilidad economia y social. La crisis que vivimos fue mundial y en los países del sur de Europa. No fue una crisis Española.

    La lucha de clases que plantea la izquierda mas radical divide al Pais llevándolo a la miseria como en gran parte de Sudamérica. Una persona que es de izquierdas y se aprovecha de las virtudes del capitalismo económico, es un ignorante o hipócrita.

    Ignorante cuando plantean para España (Pais con 50millones de habitantes) modelo de estado de países que no superan a los 5 millones. El modelo que sueña podemos es imposible con tal población.

  4. Domingo Sanz says

    La desunión de la izquierda está en un ADN construido durante generaciones masacradas a partir de las ecuaciones sutiles bajo la dictadura «Frente Popular -> Golpe de Estado» y «Derrota en la Guerra Civil = Frente Popular», que se prolongaron en la democracia a partir del 23F y su victoria real, pues consolidó al PSOE como protagonista de la reforma, frente a la ruptura, como salida a la dictadura que, en la práctica, había quedado hecha añicos con la dimisión de Suarez y la crisis del PSOE en el 79 (los mejores resultados del PCE).

  5. enante says

    Hay que reconocer que hay causas objetivas para la desunión de la izquierda. La derecha únicamente quiere conservar las coses como están. En cambio, la izquierda quiere construir un futuro diferente. Y ahí nacen las diversas opiniones sobre lo que hay que hacer. ¿Hay que ir poco a poco, pero sin pausa, como los socialdemócratas? ¿O se puede cambiar todo de un día para otro, como proponen los más revolucionarios? Y a eso se suman declaraciones poco pensadas, como pedir perdón por el genocidio de hace 500 años (¿deberían pedirnos perdón los actuales italianos por incorporar Hispania al imperio romano?) o la presidenta de los transportes de Barcelona, diciendo que entiende a los que se cuelan en el metro por falta de ingressos.

  6. Juanjo says

    Lo que no puede ser no puede ser, y mientras la Izquierda continúe identificando con semejante vehemencia «pueblos» con regiones autonómicas y defendiendo nuestras funestas autonomías (o una España federal) en mí pueblo y alrededores lo tendrá crudo.
    .La gente de mi pueblo (y mi pueblo es mi pueblo, no una entidad espuria e inconcreta como puede serlo eso que algunos suelen identificar con las autonomías, en lugar de con personas o clase o “pueblo llano”), sabe que la autonomía, además de la enorme corrupción, el tremendo enchufismo y el desastre que arrastran consigo (sólo el gigantesco desastre de las Cajas de Ahorros debiera haber sido suficiente para mandar a las Comunidades Autónomas a la puta mierda), únicamente benefician a sus aforados, sus caZiques, al gran capital y los grandes ejecutivos, mientras que a las gentes trabajadoras (al pueblo llano), nos trituran a impuestos y gravámenes. Por ejemplo, nos endiñan impuestos por las bodegas y los lagares (la mayoría en ruinas o semirruinosos), por los humildes merenderos en que nos reunimos los amigos, por jugar a las “chapas”, por buscar setas y níscalos, y no sé cuántas futilidades y entretenimientos más. Asimismo, nos han prohibido coger te de roca, piñas en los pinares, y casi hasta pasear por los campos, praderas y pinares (que cuando te cruzas por tales parajes con la guardia civil, además de pedirte el DNI e indagar lo que haces, en algunos casos hasta te cachean por ver si escondes un par de setas, níscalos, etc.) e incluso, como vimos en Andalucía, hasta son capaces de endiñarte una multa cojonuda y hasta dos años de cárcel por coger un puñado de manzanilla amarga. Cosa que, como en el caso de las setas, el té, el juego de las chapas, los merenderos y las bodegas, veníamos haciendo y disfrutándolo con total inocuidad desde la edad Media
    En consecuencia, como en mi pueblo (más de 30.000 personas) no son tontos, a la hora de emitir su voto suelen obviar a quienes con más furor defienden la España de las Autonomías y/o una España federal. Sencillamente, exceptuando a unos cuantos políticos profesionales (la mayoría agarrados a la repugnante condición de aforados) lo único que ven mis paisanos en el invento de las autonomías es lo que realmente hay: más impuestos, más restricciones, más prohibiciones, más control, más caZiques, más corrupción, más enchufismo, una legión de aforados, una minoría forrada, cien mil putadas más y una impotencia infinita.
    Y no, no es que sean conservadores, ni que prefieran a los anacrónicos chorizos del PP. LO que ocurre es que en oyendo a la izquierda hablar de más autonomía o de su proyecto de una España federal, les entra un terrible canguelo, y salen rebotados hacia el otro lado….

  7. ARKAITZ says

    20 D HAY QUE GANAR SI O SI A ESTOS «PODERES FACTIDOS » PODEMOS ES LA AVANZADILLA DEL CAMBIO SOCIAL NO SOLO EN ESPAÑA LA REFUNDACION DE LA EUROPA FEDERAL PLURINACIONAL HUMANA ETICA DECENTE Y MORAL ….POR ESO EL 20 D NOSOTR@S SOCIALISTAS DE CORAZON VOTAMOS PODEMOS YES WE CAN PLEASE 2015

  8. unidad en la carcel says

    El asunto es mas complejo.Primero:¿Es izquierda el PSOE actual?.Segundo:¿Son de realmente de izquierdas gente como MoralSantin, Sartorius,Llamazares,Gordo,el juez Garzón,Rosa Aguilar,los de IU extremenos y gente así?.En cuanto a lo primero,yo creo que algunos militantes de base SI pero…la mayoria de los dirgentes y puestos intermedios NO.En cuanto a lo segundo,no sólo estos sino muchisimos otros son simplemente oportunistas,buscan el cargo.
    A partir de estas clarificaciones,y solo entonces,se pueden abrir otros debates.Al compañero Agustín me gustaría preguntarle por tantos izquierdistas que pedían la «unidad» como Tamames,Curiel,Agudin,NicolasSartorius,los dirigentes de CCOO etc.etc.Eso se preguntaron Monedero,Pablo Iglesias y demás fundadores de podemos y pensaron :mejor solos que mal acompañados.Yo lo siento por Julio Anguita y Alberto Garzón pero a Izquierda Unida se le ha pasado el arroz y Alberto Garzón mismo ha reconocido que ya ha perdido su oportunidad.Lo que sucede es que el no quiere ser el primero en abandonar el fuertemente porque es un tipo legal (condición fundamental para ser de izquierdas).

  9. LAVAPIES says

    Son galgos o podencos.Hoy por ti,mañana por mi. Es de izquierdas el general exministro de defensa con el PSOE? Estoy de acuerdo con todas las críticas que se hacen a IU-Madrid y mil más. Las últimas tres votaciones lo he hecho por Podemos. Las próximas no. Llevo perdiendo el voto desde 1978. En las póximas también lo perderé. Es mi sino, tropezar en la misma piedra continuamente. Todo ya está inventado incluso Podemos. Era aire fresco y se repite lo mismo de siempre. Adelante hacia el abismo.

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