Piensa en verde

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Jorge Moruno *

Jorge_MorunoSe creará un efecto dominó en todo el país, porque su legislación está muy
detallada, se aprendió de las experiencias de Washington y Colorado,
y cuando otros estados vean que el cielo no se cayó, que hubo un ‘boom’
económico, que los ingresos van a la educación pública y que se apoya
a la seguridad pública, la gente dirá: ‘¡Qué hemos hecho todos estos años!’

 Stephen Downing, antiguo subjefe de la Policía de Los Ángeles (LAPD)

El debate sobre la legalización de la marihuana lleva años dando vueltas pero ahora con la crisis y la proliferación de clubes cannábicos, y tras el empujón internacional, reaparece con fuerza; es hora de abordarlo como se merece. Hay que tener en cuenta que las políticas prohibicionistas cada vez son más cuestionadas en distintos países, pero mientras el mundo avanza en la dirección de la regulación, España, con el PP, va en dirección contraria, endureciendo la normativa. Hemos visto en los últimos tiempos que a Holanda y Suiza se han sumado a la normalización otros países como Uruguay, ocho estados de EEUU (en 28 estados funciona la marihuana medicinal), si bien con modelos distintos. En Chile, la Cámara de Diputados está dando pasos hacia la despenalización y también México ha aprobado su legalización para fines lúdicos y clubes sin ánimo de lucro.

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En España la sociedad va por delante de sus gobernantes y la aprobación por la normalización ha ido aumentando en los últimos años. Una encuesta de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) (diciembre 2014), revela que ya existe una mayoría --el 52,1%--  de españoles que se muestra partidaria de permitir la venta de cannabis a adultos, cifra que se eleva al 63% cuando se pregunta a jóvenes de 16 a 34 años, según otro estudio de la FAD publicado en 2016. Pero no se trata únicamente de una cuestión de libertades públicas o de la implantación de su ya conocido uso medicinal (glaucoma, autismo, quimioterapia, parkinson, reduce el riesgo de obesidad y diabetes, sirve para algunos tipos de epilepsia, e incluso para mitigar el dolor menstrual), se trata  de dar un enfoque integral que afecta desde la reducción de la criminalidad hasta el impulso económico (producción, comercialización y consumo, todo made in Spain) con las consecuentes sinergias y externalidades positivas que genera. Parte de esa infraestructura ya existe de facto aunque no de iure, lo inteligente sería darle salida y sacarlo a flote.

Desde su legalización, en el estado de Colorado se ha creado empleo, han aumentado los ingresos que se han destinado a la escuela pública, no ha aumentado el consumo, tampoco entre los jóvenes, han disminuido los accidentes de coche, ha bajado el índice de delincuencia y ha aumentado el turismo. Se ha legalizado en Colorado y en otros estados gracias a una modalidad de democracia participativa donde la propia sociedad civil puede proponer temas a debatir y decidir, recoger firmas suficientes, someterlo a voto y aprobarlo independientemente del político que salga elegido.

El principal impedimento que encuentra la normalización de la marihuana es de tipo cultural y moral, de lo contrario, no se explica la normalidad extendida del alcohol, la dieta rica en comida basura y el uso y abuso de los psicofármacos para soportar el estrés y poder “ir tirando”. Una vez salvado este escollo moral-criminalizador, que no es menor, al igual que tenemos que preguntarnos cómo es posible que Alemania tenga más placas solares que España, nos deberíamos preguntar a qué estamos esperando para hacer de España y del mundo rural empobrecido y envejecido, una postal a la Provenza de nuestra particular lavanda verde bañada por los rayos del sol.

(*) Jorge Moruno es sociólogo y miembro del Consejero Ciudadano de Podemos.

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