Solidaridad de camiseta

Juanmi, muestra la camiseta en homenaje a su paisano, Pablo Ruz.
El jugador malagueño de la Real Sociedad, Juanmi, muestra la camiseta en homenaje a su paisano, Pablo Ráez, fallecido el pasado 25 de febrero. / captura de eitb.eus/es/

Juanmi, delantero de la Real Sociedad, fue sancionado con una tarjeta amarilla el pasado martes por mostrar, tras marcarle un gol al Éibar, una camiseta con un mensaje de apoyo a Pablo Ráez, el jóven marbellí que había fallecido unos días antes. Ráez lideró una campaña por la donación de médula que, mediante llamamientos en las redes sociales, consiguió que el número de donantes creciera un 1.300%.

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En el descanso de ese mismo partido entre Real Sociedad y Eibar, el delantero del Real Madrid Cristiano Ronaldo aprovechó su tirón mediático de manera bien diferente: anunciando una empresa de póker online. Es el otro extremo del compromiso y la solidaridad en el fútbol, con un Ronaldo millonario capaz de arañar unas perrillas más promocionando una lacra social: “En 2005, los casos de adictos al juego online suponían el 0,5% de nuestros pacientes. Ahora suponen ya el 14% de los que atendemos y es la segunda causa de tratamiento por adicción al juego en España”, asegura Susana Jiménez, psicóloga y responsable de la Unidad de Juego Patológico del Hospital de Bellvitge (Barcelona).

La solidaridad de camiseta es mejor que nada. Pero no es suficiente. Primero, porque alguien podría pensar que el deportista solidario está realizando una inmejorable campaña promocional… a nivel personal. Y segundo, porque la verdadera batalla contra la enfermedad, por la salud y la vida, se está librando en el ámbito de la sanidad pública. Una batalla despiadada que el ciudadano está perdiendo: la Defensora del Pueblo asegura que muchas personas con bajos ingresos, alrededor de 1,6 millones, no pudieron adquirir en 2016 medicamentos recetados por sus médicos por no poder pagarlos. No es el único motivo de alarma. Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid, ha recortado el presupuesto a los hospitales públicos mientras mantiene o sube la cantidad asignada a los privados. En Madrid, la partida general hospitalaria ha crecido 132 millones de euros, pero casi la mitad de esa cantidad se destinará a conciertos con entidades privadas.

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Necesitamos camisetas contra la privatización y la mercantilización, contra los recortes y la subfinanciación, de una sanidad pública que garantice el derecho a la salud. Camisetas contra el olvido a la atención primaria y la sobreutilización tecnológica. Contra la desatención a los profesionales, a los trabajadores sanitarios. Contra la ausencia de participación social y profesional. Contra el desprecio a la investigación y los investigadores. Camisetas contra el abandono, en definitiva, de la sanidad pública. De una sanidad pública universal y de calidad, como la nuestra, que quieren desprestigiar, primero, para después acusar de insostenible y, finalmente, desmantelar.