Siempre Carmena

La noticia es excelente: Manuela Carmena ha anunciado que repetirá como candidata a las elecciones municipales de 2019. Y lo es pese a que con ello falta a su palabra (“No volveré a presentarme”, Cadena SER, 2017). Y es excelente por dos razones bien diferentes. La primera, que tiene intención de acabar aquello que comenzó. Entre otras cosas, confirmar el cambio y acabar definitivamente con la racha de alcaldes conservadores, por utilizar un término piadoso, que venían padeciendo los madrileños desde 1989: Agustín Rodríguez Sahagún, José María Álvarez del Manzano, Alberto Ruiz-Gallardón, Ana Botella… Carmena debe corroborar la ruptura total de esta siniestra cadena, y solo por ello los madrileños deberían besar donde pisa.

La segunda razón atiende a motivos más innovadores y prácticos. Carmena se presentará en “una agrupación de electores”, fórmula que le permite prescindir de las tradicionales estructuras de los partidos políticos. “Plataforma de nombres, no de partidos”, insiste la alcaldesa. Es decir, que abre una brecha con Izquierda Unida y Podemos y aumenta su libertad para poder diseñar su propio equipo. Es un puñetazo en la mesa, una apuesta por el control total del producto, un paso adelante.

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La agrupación de electores no es una asociación ni un futuro partido político. Es un grupo independiente constituido para unas elecciones concretas. Se trata de un método utilizado por algunos vecinos de nuestros pueblos para presentarse a las elecciones, y en el caso de Carmena y Madrid deberán reunir al menos 8.000 firmas. Un grupo a su medida.

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Como no podía ser de otra manera, el proyecto de Carmena, su presencia en las municipales de 2019, ha despertado la ira de quienes la creían a punto de retirarse. De quienes soñaban con el regreso de los viejos tiempos. “La derrochadora Carmena no se marcha”, dice la prensa de derechas, que aprovecha para cargar contra Podemos y su aparente pérdida de peso en la capital. El partido de Iglesias digiere la noticia en silencio, salvo en el caso de un Iñigo Errejón que considera a Carmena una aliada. No es sencillo hacer las cosas bien, pero merece la pena intentarlo. Hasta el final.