¿Existe Europa más allá de la austeridad?

  • Hace unas semanas, Salvini y Le Pen se reunían en Roma para poner encima de la mesa las reformas que necesita la UE. ¿Y qué hace la izquierda?
  • Experiencias como las de Portugal y de España nos enseñan que existe una correlación de fuerzas que puede dar la vuelta a la Europa de las élites

La Unión Europea se cae a cachos en el laberinto de la austeridad. Mientras los líderes de la zona euro insisten en mantener el mismo rumbo, la extrema-derecha capitaliza el descontento y avanza posiciones. La crisis es doble, porque mientras crecen las fuerzas euroescépticos, la percepción de que la Unión Europea y el euro molan sigue siendo mayoritaria.

El último sondeo en Francia apunta que el partido de Marine Le Pen quedaría en segunda posición, a sólo tres puntos de Emmanuel Macron. Angela Merkel intenta frenar la subida de Alternative für Deutschland que ahora mismo se sitúa como el segundo gran partido en Alemania. España y Portugal siguen siendo la excepción, aunque el proyecto de regreso al pasado de VOX empieza a ganar fuerza.

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Europa vuelve a ser un campo de batalla internacional. Prueba de ello está en que Steve Bannon, el estratega de extrema derecha de la campana de Donald Trump, abrirá una sede en Bruselas para lanzar “The Movement” una plataforma pan-europea que busca relanzar la ultraderecha. Hace unas semanas, Matteo Salvini y Le Pen se reunían en Roma para poner encima de la mesa las reformas que necesita la Unión Europea. ¿Y qué hace la izquierda? ¿Hay proyecto para Europa más allá de la austeridad?

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Europa nunca ha sido más rica, ni más desigual que ahora. La Unión Europea como proyecto de mercado común ha sido un éxito para las élites extractivas. Más allá del mantra de que no existe alternativa a la austeridad, en el sur de Europa se han ensayado alternativas que paulatinamente han puesto de lado la austeridad y han empezado a revertir los recortes. Experiencias como las de Portugal y de España nos enseñan que existe una correlación de fuerzas que puede dar la vuelta a la Europa de las élites. Para armar esta nueva correlación, existen seis claves para poder configurar una alternativa.

1. Revertir la austeridad y reconstruir el Estado de Bienestar. La austeridad ha dañado las economías y ha demostrando ser un mecanismo político ineficiente para zanjar la crisis. Independientemente del país la crisis ha supuesto la mayor operación de transferencia de capital de las clases populares a las élites económicas. Independientemente del idioma, la austeridad se ha traducido en recortes de derechos sociales y en el desmantelamiento del Estado de Bienestar. En Madrid, Lisboa, París o Berlín la crisis ha disparado el número de millonarios y el número de pobres en Europa. Es prioritario revertir las medidas de austeridad, restituir salarios y devolver los derechos sociales robados por las élites. Reconstruir Europa, pasa por reconstruir su mayor invención: el Estado de Bienestar.

2. Soberanía económica. Necesitamos un sistema económico bajo control democrático. Las élites europeas desde el inicio han visto bien las limitaciones de la Unión Monetaria Europea (UME) empujando la tesis de cuanto menos influencia tengan los gobiernos en la economía, mejor. La política economía es un tema demasiado serio para dejarlo en manos de los gobiernos democráticamente electos, por tanto, tienen que estar en manos de tecnócratas. Y lo han logrado: gobierne quien gobierne, todo sigue igual. No pueden haber cambios radicales porque el sistema neoliberal necesita de estabilidad. De política fiscal, ni hablar. Máxima estabilidad para las élites a costa de la fragmentación de nuestras vidas. Para revertir la austeridad y reconstruir el Estado de Bienestar, el centro de gravedad de la economía tiene que estar en nuestro pueblo y no en un despacho en Berlín.

3. Equilibrar la balanza productiva. El centro-norte produce y exporta, mientras que el sur importa y ofrece servicios. Los desequilibrios internos no son una consecuencia del euro, sino del diseño de la arquitectura económica que se agudiza bajo la moneda única. La imposición de un modelo económico dónde el centro-norte produce y exporta y el sur importa, crea una Europa a dos velocidades. El centro-norte concentra la producción, consigue mejores economías de escala que a su vez son más competitivas, imposibilitando cualquier competición desde el sur. Este modelo ha tenido las consecuencias que todos conocemos: en países como España o de Portugal, los sistemas productivos han sido desmantelados y la economía se gira a los servicios y al mercado turístico. Hay que equilibrar la balanza y reducir las asimetrías productivas.

4. Una política migratoria responsable. Se ha abierto un conflicto político en el seno de la Unión Europea en torno a la política migratoria. Europa ha estado directamente implicada en el estallido de las múltiples crisis humanitarias –ya sea por vender armas a terceros o por imponer acuerdos comerciales que destrozan las economías de países enteros– y debe tener una respuesta enmarcada dentro de la Carta de los Derechos Humanos. Si no lo hacen por humanidad, que lo hagan por la economía.

5. Bloque del Sur. España como la 4ª economía de la zona euro tiene que liderar una alternativa a Angela Merkel y a Salvini. No hay que resignarse entre un proyecto liderado por ellos, ya que ambos representan un proyecto europeo caduco, fundamentado en más de lo mismo: el extractivismo de las élites a costa del trabajo de los sectores populares. España, tiene que liderar y articular una Europa de los de abajo, para que Europa sea sinónimo del avance de derechos sociales y de un Estado de Bienestar fuerte que proteja a la gente de los ataques del mercado financiero.

La solución no es sencilla y requiere llegar a acuerdos y buscar una solución a la portuguesa a nivel europeo. Articular redes, movimientos sociales y Gobiernos. Porque sólo con Gobierno afines, como nos ha enseñado Grecia, podemos dar el primer paso para revertir la austeridad y construir un nuevo orden europeo al servicio de la gente. Porque no queremos programas de gobierno escritos en Bruselas y porque no queremos que España, ni Portugal, ni Grecia sean protectorados de Alemania. Queremos soberanía y derechos. Ahora, el pueblo.

*Ricardo Sá Ferreira es asesor en el Grupo Parlamentario de Unidos Podemos