El partido unificado de la derecha

  • El Partido Unificado de la Derecha ha hecho su entrada triunfal en nuestras vidas y lo ha hecho dirigiendo su dedo acusador a todo aquello que niega la pureza nacional
  • Las cosas claras: excluir al otro solo porque es de otro color, religión o porque ha nacido en otra parte… es violencia

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Los andaluces han hablado - o al menos una parte de ellos - y han dejado claro que prefieren a la derecha más que a esa izquierda ensimismada y desbordada. Andalucía ha abierto la puerta de par en par a la extrema derecha. Una derecha identataria, xenófoba, racista y machista cuyo líder pasea con una pistola por nuestras calles, y eso no es más que el comienzo. Es ahora cuando muchos se llevarán las manos a la cabeza y nos dirán que es un absoluto desastre. Los mass media amenizarán el infortunio con sus análisis mañaneros, intentando tranquilizarnos con la idea de que nadie lo vio venir, a la vez que ejercerán del “chico del tambor”: al fin y al cabo, son unos nostálgicos que quieren recuperar la gloria perdida. No nos quepa duda de que los representantes de esa nueva/vieja derecha desfilarán por los platós y estudios de distintos medios para dirigir sus soflamas a diestro y siniestro.

El fascismo identitario ha irrumpido en nuestra cotidianidad y lo ha hecho sin tapujos, la caja de pandora se ha abierto y la única que ha quedado cautiva en su interior es Elpis: la diosa de la esperanza. Mientras tanto, la izquierda sigue en estado de shock. El Partido Unificado de la Derecha ha hecho su entrada triunfal en nuestras vidas y lo ha hecho dirigiendo su dedo acusador a todo aquello que niega la pureza nacional. La identidad nacional, aún sin saber que significa exactamente, está en peligro, y alguien tiene que alzarse defensor de la misma.

Detrás del argumento de la regeneración derechista hay un peligro más que patente: siempre que alguien intenta imaginar la nación poniendo el pasado como referencia, inevitablemente el proceso estará acompañado de algún tipo de violencia. Ahora que la derecha ha dejado atrás sus complejos del pasado y se ha atribuido (sin disimulo) el cometido de engrandecer España otra vez, hay que prepararse, porque vienen tiempos difíciles.

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Las cosas claras: excluir al otro solo porque es de otro color, religión o porque ha nacido en otra parte… es violencia. Cuando Vox habla de reconquista, un argumento no solo desfasado sino medieval; cuando el Partido Popular le compra el argumento y cuando desde Ciudadanos nos intentan convencer de que la inseguridad en nuestras calles tiene que ver con los manteros; en suma, cuando la derecha identitaria carga sobre los hombros de las personas migrantes una parte sustancial de los problemas de España en realidad lo que está haciendo es sembrar las minas que más adelante explotaran bajo nuestros pies. Si esto no es violencia, me pregunto que será.

La intención subyacente a todo este argumentario no es otra que el "divide y vencerás". No tenemos que perder de vista que los tres en realidad son los mismos que antaño aprobaban leyes para desahuciar, mermar el derecho a la sanidad, un trabajo digno, educación, etc. En definitiva son los mismos que hasta hace poco nos decían que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades y a quienes no les temblaba el pulso en reducir a la nada el poco Estado del Bienestar que habíamos construido entre todos: migrantes y autóctonos.

Durante años nos han tenido en frente en contra de sus recortes y parece que han encontrado la solución, enfrentarnos entre nosotros recurriendo al viejo mito de la nación. A martillo y cincel nos quieren inculcar la idea de que España está en peligro y la culpa es de los nuevos llegados y que, con ellos fuera, los que ya estamos dentro estaremos mucho mejor. Quieren que nos deshumanicemos ya que solo así nos volvemos unos contra otros, los que tienen poco contra los que nada pueden perder.

Ojo, el Partido Unificado de la Derecha está fuertemente sostenido por lo que Gramsci llamaba el partido ideológico, especial cuidado a ese ejército en la sombra que día y noche nos vende humo y nos desvía del punto focal y del verdadero problema que no es otro que nuestros derechos en juego. Las cosas por su nombre, solo así podemos pisar tierra firme: al fascismo hay que llamarle fascismo. No pocos, académicos, intelectuales, tertulianos, etc. insistirán en teorizaciones y análisis caducos para desenfocar nuestra visión de la realidad y no aceptarla en su desnudez y crudeza. Especial atención a esos progresistas de izquierdas que sufren lo que yo llamo el síndrome del militante cansado y, con sus opiniones intencionadas, no otorgan carta de naturalidad a la narrativa derechista racista, homófoba y machista.

Nos equivocaríamos si consideráramos que por haber tres partidos de derechas ésta se encuentra dividida y debilitada y que ello le perjudicará en las próximas citas electorales. Nada más lejos de la verdad. En realidad lo que han conseguido con ello es cubrir todos los flancos. Ahora más que nunca, la derecha ha logrado cubrir todo el target ideológico. No podemos olvidar que todos ellos proceden del mismo tronco ideológico que no es otro que FAES de José María Aznar. Llegado el momento, se congregarán en un solo bloque.

El mayor error de la izquierda es seguir como hasta ahora lamiéndose las heridas. Su perdición no solo es la división y la falta de discurso que pueda contrarrestar la embestida de la derecha identitaria, peor aún es la inacción. Su pecado original es el hecho de haber abandonado la calle. Si algo nos enseñó el 15M, es precisamente esto mismo, es construir alternativas con la gente y no para la gente. En suma la izquierda verdadera debe asumir que tiene que ser la alternativa en el sentido más amplio del término, eso no es otra que la lucha por un cambio desde abajo hacia arriba y no al revés. En los tiempos venideros, la tarea más inaplazable es no quedarse rezagados en la lucha por la hegemonía.

2 Comments
  1. ninja45 says

    Los de Vox alarman acerca de la cruzada feminista, una nueva conspiración judeo-masónica-comunista que atenta contra la dignidad de los varones. Saben que eso tiene tirón. Y hasta algunos colegas demócratas bromean sobre los inconvenientes que pueden surgir hoy al subir con una mujer en el ascensor, solos los dos; no vaya a ser que te denuncie. “Los chistes de feminismo salen más caros que los chistes sobre la monarquía”, afirma el tan comentado anuncio. Aquí están ellos para arreglar tal desaguisado. Su discurso conecta con las bajas pasiones de una España cuestionada, desigual, cabreada y que vive a golpe de titular. Su percepción de la realidad está hiperventilada, alimentada por ritos tribales que hacen retroceder 40 años nuestro grado de civilización. El sabio Teodor Todorov, tras recoger el premio Príncipe de Asturias, recordó que ser civilizado no tiene nada que ver con tener estudios superiores o con tener un alto cociente. “Ser civilizado significa ser capaz de reconocer plenamente la humanidad de los otros, aunque tengan rostros y hábitos distintos a los nuestros; saber ponerse en su lugar y mirarnos a nosotros mismos desde fuera”. Vivimos una regresión intelectual, una peligrosa antipedagogía que involuciona a valores y contextos que parecían superados. Pero los voxeros se agarran a las hinchadas velas de Trump, Bolsonaro, Salvini, Le Pen y compañía, por no ir más atrás. Y juntos y unidos, ansían que mujeres y extranjeros, extranjeros y mujeres, regresen allí de donde nunca hubieran tenido que salir: sus casas. A la m. con la Injusticia española prevaricadora, títere de los fascistas y corruptos. Si me pegan, me divorcio. Som República !!*!!

  2. Julio Loras Zaera says

    Otro artículo inútil que no propone nada.

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