ERE en Vodafone: 1.200 empleos, 1.200 familias

  • Las circunstancias que han rodeado al sector en los últimos diez años solo han supuesto más precariedad y pérdida de empleos. Un buen ejemplo es Vodafone
  • Llegados a este punto, solo podemos pedirle al Gobierno que pare lo que parece ser una gestión irracional e irresponsable en Vodafone

Beatriz Molino, secretaria general CCOO Vodafone España y responsable telecomunicaciones FSC CCOO Madrid

Eso es lo que está en juego tras la reciente presentación por parte del Grupo Vodafone España de un ERE que afectará a 1.200 personas. Las operadoras de telecomunicaciones han decidido que ya no ganan lo suficiente y las excusas han ido cambiando a lo largo del tiempo: la crisis y un mercado saturado fueron las primeras y, después, tener que enfrentarse a un mercado convergente. A partir de entonces llegó la primera oleada de fusiones. Hoy es la guerra de precios, la agilidad excesiva que exige el mercado con un fuerte desequilibrio para competir con los mercados virtuales, los impuestos, el exceso de regulación, la ley de la competencia que impide fusiones, etc.

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Hasta el momento, todos estos problemas siempre se han resuelto de la misma manera por parte de las empresas, es decir, con precariedad –a través de externalizaciones– y con destrucción de empleo.

Ante esta situación debemos preguntarnos si el mercado de las telecomunicaciones está cambiando y cómo lo está haciendo. En España, la liberalización de las telecomunicaciones supuso la aparición de otras dos grandes operadoras al margen de la dominante, un hecho que fue posible debido precisamente a la regulación existente y que les permitió poder competir con aquella. Sin embargo, y paradójicamente, ahora son esas operadoras las que piden mayor desregulación y una bajada de impuestos para poder seguir invirtiendo en el desarrollo de nuestro país.

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Así, las circunstancias que han rodeado al sector en los últimos diez años slo han supuesto más precariedad y pérdida de empleos, tanto directos como indirectos. Un buen ejemplo es Vodafone. Desde 2007 la multinacional inglesa ha realizado tres externalizaciones, un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) en 2012, tres ERE (2013, 2014 y 2019), varios recortes salariales y de convenio, desvinculaciones pactadas hasta la jubilación anticipada –que afectaron a 70 personas el pasado año-, y dos adquisiciones de empresas (2007 y 2014).

Desde que el mercado de las telecomunicaciones tradicional se estabilizó y la evolución del mismo está haciendo surgir otro más amplio que afecta al mundo laboral en su conjunto, la digitalización, el big data…, la realidad es que los accionistas ya no pueden esperar obtener los mismos dividendos que venían percibiendo en el año 2000. Ahora, ante este nuevo y complejo escenario, pretenden mantener el mismo nivel de beneficios a costa de la destrucción de empleo y la precarización. Y, si bien es cierto e inevitable que el trabajo se trasforma y evoluciona debido a los avances tecnológicos que la clase trabajadora ha generado, estos cambios no son algo ajeno ni disruptivo y, por tanto, debemos ser parte de esta trasformación puesto que no somos el problema. De lo contrario, más adelante lo que vendrá no hará más que incrementar los precios al amparo de la falta de regularización.

El siguiente movimiento para estas empresas parece ser el seguido por otros sectores como el de la electricidad. Es decir, dar paso a las grandes fusiones con la excusa de poder seguir invirtiendo en las nuevas tecnologías. Al respecto, cabe preguntarse si esta estrategia es una medida que obedece a la responsabilidad empresarial para con la sociedad en su conjunto o si, por el contrario, sólo es un nuevo intento de ganar más dividendos.

Por ello, desde CCOO Vodafone consideramos que es imprescindible poder intervenir como agentes sociales sobre cómo afectan determinadas decisiones empresariales al futuro del trabajo y al desarrollo de nuestro país. Es urgente dejar de precarizar y destruir empleos en un sector estratégico como el de las telecomunicaciones, y comenzar por sentarse a dialogar con los agentes sociales. La transformación del mundo laboral es inevitable, pero debe darse con la participación de los agentes sociales para que suponga mejora para nuestro país y no más precariedad y subida de precios a largo plazo. Es inaceptable que se tomen decisiones en este sentido sin contar con la participación activa de los agentes sociales en un sector estratégico como el de las telecomunicaciones.

Llegados a este punto, solo podemos pedirle al Gobierno que pare lo que parece ser una gestión irracional e irresponsable en Vodafone. Una gestión permitida y originada por las últimas reformas laborales aprobadas en nuestro país. Solo cabe solicitar al Ejecutivo que frene un nuevo despido masivo para que podamos sentarnos con tranquilidad todos los agentes implicados para hablar de futuro y de empleo de un sector estratégico del que dependen muchos otros. No podemos permitir un futuro gobernado por oligopolios o empresas que solo busquen beneficios, sin que una parte de ellos revierta en inversiones y creación de empleo estable, algo que tendría graves consecuencias para el empleo y la sociedad.