“Quiero una huelga grande, que hasta el corazón alcance”

  • Queremos que las jóvenes puedan realizar sus proyectos de vida, independizarse, trabajar con salario digno y no estar “disfrazadas de becarias” cuando trabajan jornadas completas.
  • También que las mayores no sean pobres al final de su vida, con una brecha en las pensiones de un 31%.

Pilar Morales Pacheco, de la secretaria de las Mujeres de CCOO Madrid

“Quiero una huelga grande, que hasta el corazón alcance” (Gioconda Belli)

Las mujeres tenemos mucho que decir desde el principio de los tiempos y casi siempre nos topamos o con la indiferencia, la incomprensión o la negación de nuestros problemas y la argumentación contra nuestras reivindicaciones. La necesidad de estar siempre alerta, dispuestas a reaccionar con rapidez ante una sentencia judicial vejatoria, una provocación de borricos montados a caballo, o el intento de divisiones absurdas lanzadas desde el patriarcado más casposo, poniéndolas además en boca de otra mujer, nos hacen reflexionar constantemente y salir a la calle para constatar que efectivamente todos los días para nosotras son 8 de Marzo.

Publicidad

Y lo son incluso antes de su proclamación por Naciones Unidas, porque la lucha de las mujeres no puede datarse en un día concreto, sino en toda la Historia, esa que nos ha dejado fuera negando nuestra aportación y nuestro talento para descubrir, inventar, fabricar, crear y todos los infinitivos posibles de esa Lengua Castellana, que también nos discrimina y nos invisibiliza o, al menos, es lo que algunos intentan en loor de la “pureza y economía del lenguaje”.

Las mujeres hemos dicho «no» en muchas ocasiones, pero ahora decimos “basta”. Queremos pasar del diagnostico que hemos hecho durante muchos años a soluciones reales de problemas reales. Frente a la brecha salarial queremos políticas que revisen el sistema de complementos, las categorías profesionales, las contrataciones en unos pocos sectores, los horarios, los planes de igualdad, los convenios colectivos. Queremos y vamos a exigir presupuestos con perspectiva de género que corrijan situaciones endémicas para la vulneración de derechos de las mujeres, como no dotar de personal suficiente a las Administraciones Públicas para que haya Inspección de Trabajo adecuada a las vulneraciones sistemáticas de la legislación laboral en perjuicio de las mujeres.

Queremos que el empresariado cumpla la legislación vigente, aunque una parte pequeña lo haga. Si se sigue ahorrando la brecha salarial, el dinero que pagan de menos a las mujeres (que en el caso de Madrid son nueve mil millones de euros anuales), nunca se cumplirá el principio de “a igual trabajo, igual salario”.

Queremos que las jóvenes puedan realizar sus proyectos de vida, independizarse, trabajar con salario digno y no estar “disfrazadas de becarias” cuando lo que en realidad hacen es trabajar jornadas completas por un dinero que no alcanza ni el salario mínimo. Y que las mayores no sean pobres al final de su vida, con una brecha en las pensiones de un 31% de menor cuantía que sus compañeros varones.

Demandamos que deje de argumentarse que nuestro feminismo sea un ataque lleno de odio hacía los hombres, porque los únicos apellidos que tiene son los de «sindicalista» y de «clase».

Manifestamos que sobre nuestro cuerpo no decidimos nada más que nosotras, para tener o no descendencia, para no alquilar nuestros vientres, para que no lo prostituyan ni ejerzan la trata con ellos. Para que nadie decida por nosotras si llevamos a término o no nuestros embarazos, porque ninguna se embaraza sola y, sin embargo, las confesiones religiosas nos empapan con la culpa y la condena.

Exigimos todo el peso de la ley hacia los agresores sexuales, en todos sus grados y formas y sobre los maltratadores que torturan y asesinan a las mujeres en todas las formas de violencia de género hasta llegar al asesinato.

Exigimos una educación igualitaria, respetuosa con los géneros, con las etnias, con las creencias y con las culturas y con las opciones sexuales.

Queremos, en fin, la mismísima mitad de todo. Por todo eso, nosotras el 8 de Marzo, vamos a la huelga.