Un bloque cívico republicano frente al colapso de España

  • Las elecciones del 28 de abril difícilmente darán un gobierno dispuesto al diálogo más sólido que el actual: en el mejor de los escenarios tendrán un gobierno de Pedro Sánchez que seguirá siendo débil
  • En el lado independentista tampoco parece que haya mucha posibilidad de acercamiento: no hay una sola encuesta que pronostique la menor posibilidad de un gobierno catalán anti independentista

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El rechazo a los Presupuestos Generales no sólo supuso el fin de la legislatura. Se llevó por delante la timidísima propuesta del Gobierno de una mesa para el diálogo en Cataluña y, en fin, la posibilidad de una salida acordada para la situación de Cataluña y de España.

El gobierno de Pedro Sánchez no fue muy valiente, pero fue todo lo valiente que va a ser un gobierno español en bastante tiempo, presionado por una buena parte del electorado, por toda la derecha nacionalista española y por los sectores más reaccionarios de las instituciones: desde el rey Felipe VI hasta buena parte de la judicatura. Los independentistas catalanes no han arriesgado demasiado en febrero de 2019, pero arriesgaron todo lo que van a poder arriesgar, empujados por una mayoría minoritaria pero constante de los catalanes y, sobre todo, por la situación excepcional que viven dirigentes independentistas a los que se les pide muchísimos años de cárcel en un juicio que está dejando escenas bochornosas para España.

El horizonte a corto y medio plazo no parece ayudar a que haya puentes más sólidos que los que se hundieron con la presente legislatura. Las elecciones del 28 de abril difícilmente darán un gobierno dispuesto al diálogo más sólido que el actual: en el mejor de los escenarios tendrán un gobierno de Pedro Sánchez que seguirá siendo débil pero en el que el PSOE tendrá más fuerza que ahora y por tanto será menos receptivo a las posiciones más abiertas de Unidos Podemos y a las de los partidos independentistas, cuyo entendimiento con el gobierno sería aún más difícil tras el final de esta legislatura; la otra opción es un gobierno de PP, Ciudadanos y Vox que pase directamente al ataque más duro contra Cataluña desde la muerte de Franco.

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Tampoco cabe imaginar una solución (más lejana) que pase por la victoria de lo que hoy representa Unidos Podemos: es extremadamente ingenuo pensar que alguien va a ganar las elecciones en España planteando un referéndum independentista en Cataluña; una victoria electoral del espacio del cambio político favorecería el entendimiento y la fraternidad, sin duda, pero sólo llegará a través de propuestas aceptables para la mayoría de los españoles y tal referéndum no lo es por muy legítima que sea su defensa. Y la última posibilidad (un gobierno del PSOE y Ciudadanos, basado en un enésimo engaño de Albert Rivera a sus votantes) imposibilitaría cualquier cauce de diálogo, así que nos mantendría en la eterna rueda de hamster.

En el lado independentista tampoco parece que haya mucha posibilidad de acercamiento: no hay una sola encuesta que pronostique la menor posibilidad de un gobierno catalán anti independentista (por algo huye Inés Arrimadas de Cataluña); la situación de los presos va a empeorar con condenas durísimas (pronóstico poco arriesgado para quienes no confiamos demasiado en la imparcialidad del Tribunal Supremo y supongo que también para quienes creen que se han cometido los delitos por los que están acusados) y todo conduce a un enquistamiento político al que ayudará definitivamente la imposibilidad material de que los principales liderazgos políticos independentistas cojan las riendas de sus partidos.

Descartada la posibilidad en el medio plazo de una salida acordada al conflicto territorial catalán queda la posibilidad de la victoria de una de las partes sobre la otra. Esto es lo que pretende la tríada aznarista en su competición por la agresión más dura a la autonomía catalana y lo que plantearían los (supongo que ya escasos) defensores de una declaración unilateral de independencia con pretensión de ser efectiva.

La posibilidad de aplastamiento del independentismo mediante un 155 duro y prolongado es sencillamente idiota y hay evidencia histórica: quienes piensen que porque Madrid dirija las escuelas y la televisión catalanas se va a acabar el independentismo olvidan que durante cuarenta años los colegios catalanes estaban dirigidos desde el Palacio del Pardo y que no había más medios de comunicación que la propaganda franquista. Muerto Franco, en Cataluña ganaron las elecciones los partidos nacionalistas, exactamente igual que en las anteriores elecciones libres, cuarenta años antes. El independentismo no ha crecido poco a poco por el-adoctrinamiento-escolar-y-la-propaganda-de-TV3 sino que creció de golpe por la sentencia contra el Estatut que habían votado los catalanes (y el Congreso de los Diputados español): ¿cuánto más y a qué velocidad crecería el independentismo si un gobierno español suprimiera el autogobierno catalán (una base fundamental de la Transición, por cierto)?

No hace falta desarrollar mucho la imposibilidad absoluta de una victoria del independentismo catalán. Septiembre y octubre de 2018 han dejado heridas demasiado dolorosas en Cataluña como para que nadie vuelva a intentarlo. Torra ha hecho discursos duros pero lo que no ha hecho es desobedecer una sola ley, un solo auto judicial. Ni la CUP afea este hecho innegable. No va a suceder que Cataluña se declare independiente; y si sucediera las consecuencias serían un desastre y además no incluirían la independencia de Cataluña.

Así pues, parecemos abocados a la melancolía, a un colapso institucional y político sin solución. Y ello conducirá a la precariedad política de toda España durante mucho tiempo. La impresión es que no existe una solución posible al problema de España que pase exclusivamente por arreglar el conflicto catalán. La dialéctica independentismo-unionismo es irresoluble al menos en el medio plazo.

La única solución posible es arrollar esa dialéctica, engullir el conflicto territorial disolviéndolo, superar el debate con una apertura de debates que integren a españoles y catalanes construyendo un nuevo marco político institucional confortable para todos que devuelva al independentismo a cifras previas al recorte del Estatut y a la mayoría de los españoles a un patriotismo republicano y fraternal. Desde el punto de vista partidista resulta especialmente evidente el agotamiento del actual sistema de partidos (en crisis desde 2014) que está necesariamente llamado a una rápida reorganización.

Tras el 28 de abril y el 26 de mayo se abre en nuestro país un tiempo de reflexión: en un mes habremos zanjado el ciclo electoral de cuatro años y con ello ganado un tiempo precioso. Parece imprescindible en esta situación la emergencia de algo así como un bloque cívico republicano que impulse un modelo de España democrático y liberal (en el sentido más digno); que se atreva a replantear el edificio político institucional del país sin líneas rojas y que incluya a cuanta gente esté dispuesta a construir país sin demasiados horizontes concretos cerrados a priori. Por poner un ejemplo evidente: la firmeza en los principios republicanos no tiene por qué llevar ex ante a definir la República como punto de llegada, pero sí a aceptar que la monarquía forma parte de una discusión que no hay que excluir porque no hay ninguna incompatibilidad entre la democracia y ese debate.

No se trata de tener un horizonte definido sino de abrir un espacio de construcción de la España democrática del siglo XXI que supere el enquistamiento político actual sin cerrarse ninguna puerta salvo aquellas que nieguen los derechos humanos, la democracia y las aspiraciones revolucionarias a la libertad, la igualdad y, ay, la fraternidad. O abrimos todas las puertas o se nos cae el edificio encima.

1 Comment
  1. florentino del Amo Antolin says

    Una crónica excesivamente actual… ¡ Pero los problemas vienen de mucho atrás !. De aceptar una constitución en una «transación» de los poderes ocultos, con unos políticos de izquierdas soñadores y agradecidos en ser reconocidos por el lumpen nacional. Aquellos sublevados militares golpistas y su angelical iglesia metida entre los partidos Cristianos, tecnócratas, opussianos; blandiendo unas tablas de ley paralelas al ideario de los golpistas facciosos… Hugo, en estas estamos. El ejemplo planteado, se ajusta a lo que dicen los medios del otro nacionalismo, los bipartidismos unionistas y su santa grey subvencionada. Catalunya y los Catalanes… Tienen la culpa de todo, ¡ a por ellos !. Una mini cruzada de los poderes corruptores y des localizadores sociales; de otro siglo, ambientada en una España uniforme y uniformada, saltando las mismísimas reglas de su constitución, Congreso y Parlamento De Catalunya… ¡ Una baraja marcada desde el año 39 Iº año Triunfal !.
    Antes, fueron los Vascos, Galaicos, Canarios… Se podía hablar de todo sin violencia, pues bien al Lehendakari Ibarretxe se lo quitaron del medio el bipartidismo nazional ( PP+PsoE ); uno de poli bueno y el otro menos malo. Cuando llegaron las elecciones autonómicas, ya se cuidaron muy bien de ilegalizar a la izquierda abertzale… Y salir elegido Paco López alias
    ( Pachi ) uniendo sus votos el españolismo, por su España secular en lo universal. ¿ Sirve de algo una constitución hipócrita, falsa, mediática manejada por los enemigos ?. España, núnca fué una y cuando lo fué por méritos de guerras y conquistas. Hay otras naciones, estados, regiones que desean ser libres de: Monarquías, de ejércitos golpistas, especuladores sociales, de legisladores dopados, de políticos obsesionados con exterminar lo más genuíno de un Pueblo ¡ su lengua !…
    Si buscamos soluciones, la mejor sería: Apertura de un tiempo constituyente, donde se mire la libertad y se tiren los yugos humanos sociales; que la igualdad, libertad y fraternidad entre los pueblos exista… ¡ La República y la doble nacionalidad !. https://uploads.disquscdn.com/images/c16bc48ea3c136e519d6b8bd144d80c5b8e964082fc1babc61e2733c753b903a.jpg https://uploads.disquscdn.com/images/f6362803898b9896e4ee61df63b92de574258d49c7f3e8fdcca994e6db6d83e5.jpg https://uploads.disquscdn.com/images/852e7edb4b21afc9bf8f766c3914052605702658cebfc07bab9f8799b2effaec.jpg

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