Una exposición revela una implicación clave del exilio catalán en la Resistencia Francesa

  • Los hermanos Josep y Conrad Miret dirigieron los primeros grupos de la Resistencia Francesa en la región de París.
  • La exposición, dedicada a la trayectoria vital de la hermanas Josefa y Elisa Úriz Pi, recoge el periodo en que colaboraron con los hermanos Miret .
  • La exposición está abierta al público en el Memorial Democratica de Barcelona hasta el próximo 28 de abril.

Hasta ahora se sabía que la participación de los exiliados españoles en la Resistencia contra la ocupación nazi de Francia había sido relevante, sobre todo en la zona del Midí, en los departamentos más próximos a los Pirineos y a la costa mediterránea. Pero, de acuerdo con lo que se puede ver y leer en la exposición sobre las hermanas Úriz en el Memorial Democràtic de Barcelona, se puede afirmar que, en realidad, los refugiados españoles, y en especial los catalanes, jugaron un papel clave en los primeros grupos de la Resistencia.

Esta exposición, bajo el título "Pepita y Elisa Úriz Pi. De Badostáin a Berlín Oriental", recoge la trayectoria vital de estas dos hermanas nacidas en un pequeño pueblo de Navarra pero que desarrollaron su vida profesional y política en Cataluña. Fue inaugurada el pasado 13 de febrero por Ester Capella, consejera de Justicia de la Generalitat, y hace un recorrido en dieciséis paneles por los aspectos más importantes de sus vidas, en las que mostraron un gran valor, incluso a nivel internacional, para defender las libertades democráticas a lo largo de todo el siglo XX.

Entre esos periodos, destacan sus aportaciones a la renovación pedagógica del sistema educativo español, sus cargos de responsabilidad durante la II República y la Guerra Civil, una destacada participación en el combate contra la dominación hitleriana y las vicisitudes durante el largo exilio, primero en Francia y después en Berlín Oriental, donde ambas murieron, respectivamente, en 1958 y 1979.

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Tal y como se explica en los paneles sobre los periodos del “Maquis Español” y la “Unión Nacional”, un grupo de dirigentes del PSUC (Partit Socialista Unificat de Catalunya), la rama catalana del PCE, se pusieron al frente de los primeros grupos de la Resistencia en la región de París.

Entre estos dirigentes se encontraban, además de las hermanas Úriz, los hermanos Josep y Conrad Miret, integrados entonces en la denominada Mano de Obra Inmigrada (MOI), sección del Partido Comunista Francés (PCF), que agrupaba a los comunistas extranjeros poco antes de que las tropas alemanas invadiesen Francia en mayo de 1940.

Ficha policial de Conrad cuando ya estaba en manos de la Gestapo.

Hasta bien entrado el año 1941, tanto el Partido Comunista Francés como los grupos resistentes no comunistas liderados por el general Charles De Gaulle se oponían a realizar atentados mortales contra oficiales nazis por temor a las represalias sobre la población civil. Sin embargo, en este periodo, los exiliados comunistas españoles, organizados clandestinamente, ya eran partidarios de llevar a cabo acciones letales contra los ocupantes.

Como igualmente se explica en la exposición, cuando los comunistas franceses se decidieron finalmente a iniciar la lucha armada, los refugiados republicanos aportaron los conocimientos que habían adquirido durante la Guerra Civil en técnicas de combate y en el uso de armas, sobre todo, de nuevos tipos de explosivos, poniéndose al frente de los primeros grupos armados debido, precisamente, a su experiencia militar.

De hecho, el primer gran proceso contra la Resistencia Francesa en la ciudad de París transcurre entre los días 7 y 14 de abril de 1942 contra un grupo de los Batallones de la Juventud del PCF dirigido por Conrad Miret. En este juicio militar, conocido como Proceso de la Maison de la Chimie por el edificio donde se celebró, veintisiete procesados de distintas nacionalidades fueron acusados de treinta y cuatro atentados realizados entre agosto de 1941 y marzo de 1942. Los alemanes no escondieron el proceso, incluso lo filmaron y le dieron difusión en la prensa colaboracionista, presentando a los acusados como criminales y terroristas que actuaban contra los intereses de Francia.

En total, 23 de los procesados fueron condenados a muerte y fusilados en Mont - Valerién, mientras que la joven polaca Simone Schloss, una de las acusadas, sería enviada a Colonia, en Alemania, donde fue decapitada utilizando una guillotina.  Conrad Miret, el jefe militar del grupo, ni siquiera pudo comparecer ante el consejo de guerra, formado por oficiales nazis, ya que había muerto el 27 de febrero como consecuencia de las sesiones de tortura a manos de la Gestapo.

Placa recordando que Conrad fue el primer jefe militar del MOI.

Para hacerse a una idea de la importancia que tuvo la participación española en estos primeros grupos de la Resistencia en París, sirva de muestra que cuando la Gestapo y la policía colaboracionista desmantelaron en junio de ese mismo año la organización dirigida por los hermanos Miret y las hermanas Úriz, cayeron en manos alemanas nada menos que cuarenta españoles, lo que indica que, probablemente, otros tantos, entre ellos las hermanas Úriz, lograron escapar. No es, por lo tanto, ninguna osadía aventurar que el Maquis Español en la zona de París podría contar en torno a un centenar de militantes.

En esta caída también es detenido Josep Miret, responsable político de los grupos del MOI en toda la zona norte de Francia. Josep Miret había sido consejero de Abastecimientos en el Gobierno de la Generalitat con Lluis Companys durante la Guerra Civil. Fue enviado al campo de exterminio de Mauthausen clasificado como “NN”, es decir Nacht und Nebel (Noche y Niebla), término utilizado por los nazis para designar a quienes, de ninguna forma, podían salir vivos de los campos de concentración.

Diploma de la Resistencia reconociendo el liderazgo de Josep Miret en los grupos del norte de Francia. / Museu d l'Exili

Josep Miret resultó herido el 17 de noviembre de 1944 durante un bombardeo aliado sobre la sección de Mathuausen en la que estaba destinado. El kapo de las SS Hans Bühner lo remató en el suelo con su pistola, tal y como certificarían después testigos que sobrevivieron al Holocausto.

Dos meses antes, la dirección nacional de la Resistencia -oficialmente Francotiradores y Partisanos Franceses- ya lo había dado por muerto, emitiendo un diploma en el que se reconocía su liderazgo de los grupos armados españoles en el norte de Francia.

Las dos hermanas Úriz, protagonistas de esta exposición abierta al público hasta el 28 de abril, lograron escapar de París y conectar con los grupos que, dentro de la Francia de Vichy, había organizado y levantado en armas Jesús Monzón Repáraz bajo el nombre de Agrupación de Guerrilleros Españoles, llegó a tener en torno a los 10.000 combatientes, que participarían activamente en la liberación de numerosas ciudades del sur de Francia, incluidas algunas tan importantes como Nimes, Toulouse o Marsella.