100 días desde la reforma de los permisos, ¿es posible la corresponsabilidad?

  • "La corresponsabilidad en el cuidado de los bebés seguirá estando en parte prohibida y en parte penalizada"

María Pazos Morán, activista de la PPIINA y autora del libro "Contra el Patriarcado. Economía feminista para una sociedad justa y sostenible"

El pasado 1 de Abril entró en vigor el RDL 6/2019, que pone en pie una reforma progresiva de los permisos de padres y madres, de tal forma que en 2021 llegarán a ser de igual duración, intransferibles y pagados al 100%, tal y como llevaba 14 años reclamando la PPIINA (Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles). Incluso se cambia la denominación de permisos de maternidad y paternidad por la de "permiso por nacimiento y cuidado de menor". Así pues, tanto el formato como las declaraciones del Gobierno parecerían apuntar al objetivo de que todas las personas sean corresponsables en el cuidado de sus bebés.

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Sin embargo, a pesar de la apariencia, ese objetivo de corresponsabilidad no es el que se plasma en la letra pequeña de la reforma (como desgrana Sara Montero en este articulo publicado en cuartopoder.es), y por tanto no va a ser el resultado ni mucho menos. Al contrario: la corresponsabilidad seguirá estando en parte prohibida y en parte penalizada, como argumentaré a continuación.

Para seguir el argumento tendremos que tener un poco de paciencia, porque el diseño de los permisos en el RDL es tremendamente farragoso. Una complicación que, ya de entrada, no facilita ni siquiera conocer tus derechos. Una complicación innecesaria e injustificada cuando bastaba con tomar el diseño de la PPIINA (tan simple que se explica en este video de 2 mn).  Una complicación que, sobre todo, dificulta justamente la tarea de destapar las trampas de la letra pequeña por las cuales una reforma que podría haber sido pionera se puede quedar en agua de borrajas si no se enmienda.

Primer escollo a la corresponsabilidad: las semanas obligatorias a tiempo completo (2 en 2019, 4 en 2020 y 6 en 2021) tienen que tomarse íntegramente a partir del nacimiento, y por tanto simultáneamente si hay dos personas progenitoras. La justificación sería que esa simultaneidad se necesita mientras la madre se recupera, pero entonces, ¿por qué ese periodo es variable? La única explicación es esta: si los padres tienen que tomárselo, que sea cuando la madre está también en casa, que no se queden ellos a cargo del bebé en solitario.

Al principio esta explicación es difícil de creer o de aceptar. Pero a ello ayudan otras experiencias como el convenio colectivo en el Ayuntamiento de Madrid, la última reforma de Portugal, etc., en las que, sin pelos en la lengua, ya se prescribe directamente que el permiso del padre sea "durante el permiso de la madre" (sin preocuparse de decir "las primeras semanas"). Una vez perdida la inocencia, es muy fácil de comprender: si está la madre en casa, la empresa podrá tirar del padre. Si está la madre en casa, ella será la cuidadora principal y él el ayudante. Con todo, no podremos acusar al padre ni a la empresa: es la propia Seguridad Social quien se encarga de prohibir un uso más corresponsable, o sea de mantener el estatus quo de la i(co)rresponsabilidad.

Segundo escollo a la corresponsabilidad: si bien es verdad que al padre le quedarían las semanas voluntarias (6 en 2019, 8 en 2020 y 10 en 2021), y que teóricamente estas no está obligado a tomárselas simultáneamente con la madre, también es cierto que sí se verá seriamente presionado a ello. ¿Cómo? Muy sencillo: el propio RDL advierte que, en el caso de que "disfruten de las diez semanas [voluntarias] de manera interrumpida, el abono de la prestación de estos periodos no se producirá hasta el agotamiento total del disfrute de los mismos, en tanto no se realicen, por parte de la Entidad Gestora, los desarrollos informáticos necesarios en los aplicativos de gestión, trámite y pago de la citada prestación".

Nótese que el RDL habla de diez semanas voluntarias, por tanto de lo que pasará en 2021. O sea, que en 2021, advierte el RDL, la Seguridad Social no será aún capaz de  pagar mes a mes a los padres que aplacen 10 semanas para quedarse al cargo de su bebé cuando se le termine el permiso a la madre. En cambio a los padres que se queden las 16 semanas de un tirón, por tanto todo el permiso simultáneamente con la madre, a esos sí se les pagará a mes vencido, como era la norma hasta ahora para todas las prestaciones.

Si tenemos en cuenta que solamente un 15% de las personas españolas llegan a fin de mes con facilidad (y menos en las familias con hijos/as), reconoceremos que esta cláusula imposibilita el aplazamiento a la mayoría de los padres. ¿Quién podrá permitirse un mínimo de dos meses y medio o tres sin cobrar nada? Una gran presión a la i(co)rresponsabilidad. Y un regalazo a las empresas que quieran seguir disponiendo de los padres  a cargo del erario público.

Tercer escollo a la corresponsabilidad: suponiendo que el padre saltara por encima del anterior escollo y, aún sabiendo que se quedará sin cobrar hasta el final, optara por tomarse todo el periodo voluntario a tiempo completo para sustituir a la madre cuando ella volviera  a su puesto de trabajo, resulta que no tendrá la potestad de hacerlo sin el acuerdo de la empresa, ya que el RDL dice que estas semanas voluntarias “podrán disfrutarse en régimen de jornada completa o a tiempo parcial, previo acuerdo entre los empresarios y los trabajadores afectados". Por si quedara duda, en la web de la Seguridad Social se reitera: "El disfrute a jornada completa o parcial de este periodo, requerirá un acuerdo entre la empresa y la persona trabajadora". Esto es muy grave, pues supone la pérdida del derecho que existía antes del RDL a disfrutar la totalidad del permiso a tiempo completo a decisión propia.

Cuarto escollo a la corresponsabilidad (conectado con el anterior): la Seguridad Social exige ahora, para tramitar cada periodo del permiso, un certificado emitido por la empresa donde deben constar las fechas de disfrute y la modalidad (a tiempo completo o a tiempo parcial). El RDL no dice que deban acordarse con la empresa las fechas en las que puede tomarse el permiso, sino solo que hay que comunicarlo con 15 días de antelación, ¿pero qué sucede si la empresa se niega a firmar el certificado con las fechas elegidas por el trabajador, además de con el régimen elegido, como ya está pasando en casos concretos? Consultada, la Seguridad Social contesta que el trabajador puede llevar a juicio a la empresa si así lo desea, pero que el permiso no se puede tramitar sin el dichoso certificado. O sea, que más te vale llegar a un acuerdo con la empresa en todo. Una puerta abierta a que la empresa pueda determinar cuándo debes tomarte el permiso para ¿cuidar? a tu bebé. ¿Quién dijo cuidar? ¿Quién dijo bebé?

En resumen: como regla general, la madre se toma las 16 semanas de permiso por nacimiento, y muy posiblemente otras 3 o 4 de permiso de lactancia acumulado, lo que hacen unas 20 semanas a cargo del bebé y ausente de su puesto de trabajo. Cuando termina este periodo, si el padre no la sustituye y no tiene otra alternativa, tendrá que recurrir a la excedencia y/o a la reducción de jornada. Porque el padre, en muchísimos casos, no podrá quedarse al cargo del bebé ni siquiera unas pocas semanas a tiempo completo para cubrir los meses posteriores al permiso de la madre. Y, mirado desde la otra cara de la moneda, muchos padres no se desconectarán totalmente de sus puestos de trabajo ni siquiera unas pocas semanas.

Conclusión: ¿De verdad que con el RDL se pretende potenciar la corresponsabilidad? ¿En serio? ¿De verdad merece este RDL llamarse "de medidas urgentes para garantía de la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación"?