Aguirre: “resurrection”

  • "El gobierno de Isabel Díaz Ayuso va a ser determinante en la cristalización de esta victoria política en la derecha de Esperanza Aguirre"
  • "Lasquetty y Enrique López representan las dos caras de la moneda de la recuperación del proyecto fracasado de Aguirre"
  • "El gobierno de PP-Cs-Vox viene para terminar lo que Aguirre sólo pudo dejarse a medias, lo que lo que ha generado tanto deterioro y sufrimiento a Madrid"

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Pese a tener un pie en el banquillo, Esperanza Aguirre es la nítida ganadora de la reconstrucción de la derecha española, desde luego en la Comunidad de Madrid. Es la ganadora personal y políticamente. Personalmente porque son sus chicos, los jóvenes a los que crió con mamandurrias, enchufes, sueldazos sin trabajo, títulos universitarios sin estudios… quienes vertebran el Partido Popular español, su PP madrileño y quien está al frente de Vox. Políticamente su discurso fanático, simple y populachero envuelto en una retórica losantiana autoproclamada falazmente pensamiento liberal empapa los discursos no sólo del PP sino del lugar en el que Albert Rivera tiene a Ciudadanos y, obviamente, de Vox.

El gobierno de Isabel Díaz Ayuso va a ser determinante en la cristalización de esta victoria política en la derecha de Esperanza Aguirre. Los nombramientos de consejeros de Isabel Díaz Ayuso son una clara declaración de intenciones: el madrileño es un gobierno destinado a culminar aquello en lo que fracasó Esperanza Aguirre en su última legislatura, aquella en la que tuvo que dimitir sin conseguir privatizar la Sanidad, el Canal de Isabel II, con los tribunales empezando a destapar el entramado corrupto que dirigía y un destrozo democrático del que todavía no se ha recuperado Madrid.

Lasquetty y Enrique López representan las dos caras de la moneda de la recuperación del proyecto fracasado de Esperanza Aguirre: el frente económico-social y el frente corrupto-judicial.

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Lasquetty fue el consejero de Sanidad que atacó a la sanidad pública madrileña, que intentó privatizar, y cuyo fracaso social y judicial lo llevó a abandonar la política hasta que Casado, Ayuso y Ciudadanos lo han rescatado. Lasquetty tiene ahora mucha más capacidad para acosar a los servicios públicos madrileños desde la Consejería de Hacienda, cortando la financiación con la excusa de la demagogia fiscal que, de cumplirse, asfixiará la educación, la sanidad y todos los servicios sociales madrileños mientras ataca las finanzas del resto de España.

Enrique López fue el juez que el PP intentó que juzgara el caso Gürtel pero que fue apartado por sus vínculos con el PP; el juez que logró apartar al juez Bermúdez del caso Bárcenas evitando así que se registrara Génova 13, gracias a lo cual el PP pudo destruir a martillazos las pruebas de su contabilidad real, la contabilidad B; el juez que el PP intentó premiar por su ilimitada entrega con un puesto en el Tribunal Constitucional. Ese es el PP que recuperan Isabel Díaz Ayuso e Ignacio Aguado, Pablo Casado y Albert Rivera con la innecesaria (y ya casi anecdótica) vigilancia de esa ultra derecha cutre y rancia que nos sigue tocando en gracia (afortunadamente).

Isabel Díaz Ayuso nació en la política en el aparato de comunicación del gobierno cleptómano de Esperanza Aguirre. Aquella comunicación era insalvable desde todos los puntos de vista democráticos, liberales y de mera gestión de recursos públicos. Se desmanteló Telemadrid arruinándola, hundiendo su audiencia y volcándola en un fanatismo que ni siquiera era del PP: era la tele del aguirrismo. Se concedieron licencias de TDT sólo a emisoras de extrema derecha (Libertad Digital, Intereconomía…), nítidamente afines en lo ideológico… o a socios del negocio que capitaneaba Esperanza Aguirre, como Enrique Cerezo. Se regó de millones a opinadores y productoras afines a través de Telemadrid, se usó la publicidad institucional de Metro de Madrid, del Canal de Isabel II, y de todo el aparato administrativo de la Comunidad de Madrid para premiar con millones de euros a los medios afines. Mientras, se usaba la Púnica para construir una imagen positiva de los jefes de la banda de Aguirre y atacar a la oposición democrática.

Esa era la comunicación en la que "colaboraba" Isabel Díaz Ayuso. Y esa es, al parecer, la que quiere recuperar si atendemos a una de las entrevistas masaje a las que se limita para evitar problemas, meteduras de pata, preguntas incómodas y esas cuitas tan molestas que acarrea la democracia. Desde que Esperanza Aguirre perdió Telemadrid (y su pesebre mediático perdió un manantial inmejorable de dinero público) la extrema derecha madrileña anda atacándola con una imaginación encomiable excitada por los miles y miles de euros que habían sido desviados a sus bolsillos. Desde las elecciones de mayo Vox lleva anunciando a través de sus portavoces mediáticos su intención de tomar Telemadrid al abordaje con operaciones imposibles sin violar la ley.

Pues bien, en ABC Ayuso se sumó a los ataques a Telemadrid de esa extrema derecha mediática huérfana del pesebre público con una amenaza velada a la actual Telemadrid que todo el mundo político y periodístico madrileño ha entendido. Junto a ello Ayuso dejaba clara la necesidad de recuperar aquel modelo (por cierto, tan rotundamente anti liberal) que convertía la administración pública madrileña en un criadero de opinadores serviles:

“Hemos descuidado muchas veces a muchos profesionales de la comunicación y las televisiones dan respuesta a las líneas editoriales que emanan del pensamiento político de todos los ciudadanos. Y en España ha habido un momento en que la balanza ha estado desequilibrada y el pensamiento de centro-derecha no encontraba espacio en las televisiones. Perdió referentes audiovisuales”, decía Isabel Díaz Ayuso el domingo en ABC. Una visión que resulta asombrosa para cualquier ser racional que observe la realidad de los medios de comunicación españoles, pero que emana de las diatribas de los medios ultras nacidos y crecidos al calor de la administración pública madrileña en tiempos de Aguirre (y de los sobres de Bárcenas en algún notable caso).

Hace 20 años cometimos un grave error con Esperanza Aguirre. Nos reíamos tanto de sus meteduras de pata en Caiga Quien Caiga que no supimos ver la gravedad del proyecto anti social y anti democrático que escondía debajo del brazo y con el que envenenó Madrid. La situación de Isabel Díaz Ayuso es aparentemente más frágil (nadie da un duro porque  esta sea la primera legislatura desde 2007-2011 en que la persona que empieza la legislatura como presidenta la termine) que cuando Aguirre obtuvo la presidencia autonómica a través del tamayazo, pero su proyecto, quizás precisamente por esa fragilidad, es contundente y extremadamente duro para la Comunidad de Madrid.

Probablemente sea sólo un canto del cisne, la última oportunidad del aguirrismo presentado al final como esta hidra inestable, pero el gobierno de PP-Ciudadanos-Vox en la Comunidad de Madrid viene para terminar lo que Esperanza Aguirre sólo pudo dejarse a medias, lo que ha hecho desfilar a tantos gobernantes y dirigentes por banquillos y prisiones, lo que ha generado tanto deterioro y sufrimiento a Madrid.

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