No es la teoría queer, son los derechos humanos

  • "Ser mujer es ser mucho más que una genitalidad concreta y desde luego no tener esa genitalidad concreta no es, ni mucho menos, requisito sine qua non para serlo"
  • "Quienes ni aceptan ni reconocen la identidad de las personas trans, en la infinita amplitud del término, son tránsfobas y contrarias a los derechos humanos"
  • "No se trata entonces de la teoría queer, de la ideología de género, de las personas LGTBI, o de feminismo. Hablamos de derechos humanos y de su respeto, o no"

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Loren González, secretario de Organización de FELGTB

Cuando a una mujer trans se le niega su identidad o cuando a un hombre trans se le cuestiona su ser, quienes salimos en su defensa y apoyo no estamos reflexionando en público sobre el sujeto político del feminismo. Quienes defendemos los derechos humanos saltamos en tromba para manifestarnos de manera indubitada en la defensa de la dignidad de la persona, de todas las personas.

Ser mujer es ser mucho más que una genitalidad concreta y desde luego no tener esa genitalidad concreta no es, ni mucho menos, requisito sine qua non para serlo. Pero ¿quién soy yo para hablar de lo que significa ser mujer o de la realidad mujer siendo un hombre?

Parece que escribir estas líneas es dar fuerzas a quienes afirman que el patriarcado, la teoría queer, la ideología de género y las personas LGTBI nos hemos introducido de manera premeditada en el movimiento feminista para reventarlo por dentro y desde luego esas intenciones no pasan ni siquiera por mi mente.

Tengo un respeto absoluto – o eso creo yo – por el movimiento feminista, por ese espacio fuerte, lleno de sororidad y de cuidados que no se deja destruir por insensatos que pretendemos "borrar a las mujeres de la lucha feminista", como dice el Partido Feminista de España en el documento de adhesiones que acaban de publicar buscando visibilizar el apoyo público ante la decisión de Izquierda Unida de echarlo de la coalición.

Y es que la expulsión del Partido Feminista de Izquierda Unida ha puesto sobre la mesa del debate público el motivo de una decisión que, para quienes sean ajenos a la fontanería de la coalición liderada por el Ministro de Consumo, puede parecer cuanto menos controvertida: ¿cómo puede ser posible que un partido feminista como es IU prescinda del Partido Feminista de España? ¿Cómo puede ser que lo haga, además, en un contexto socio-político donde las políticas feministas, las mujeres, las personas migrantes o las LGTBI están siendo atacadas y cuestionadas por las formaciones de derecha con extremo fervor?

Y es que yo ni estoy hablando de feminismo ni estoy reflexionado sobre el sujeto político del mismo. Estoy hablando, como siempre hago y siempre he hecho, de derechos humanos y de la dignidad de la persona, de todas las personas.

Abordar esta cuestión me convierte, para esas teóricas materialistas, en un troyano de los espacios feministas, pero también en eso se equivocan porque tan solo soy una persona que está diciendo que quienes ni aceptan ni reconocen la identidad de las personas trans, en la infinita amplitud del término trans, son tránsfobas y por consiguiente, contrarias a los derechos humanos.

Porque los derechos humanos lo son todos, lo son para todas y todos y lo son siempre o entonces no son derechos humanos. Y si en estas líneas aparece el término "feminismo" es porque en parte del mismo no se están respetando los derechos humanos y hay que decirlo con suma claridad. Otra cuestión en la que yo ya no entro porque puede ser un debate a acometer por el propio movimiento feminista es analizar si es o no es feminismo aquél que no respeta los derechos humanos.

No se trata entonces de la teoría queer, no se trata de la ideología de género, no se trata de las personas LGTBI, no se trata de feminismo, hablamos nuevamente de derechos humanos y de su respeto, o no.


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1 Comment
  1. Carlos Juan Berástegui-Sampedro says

    Firma invitada, o sea nadie, me parece una argucia sospechosa, propaganda capciosa al servicio de oscuros intereses. Una cosa es despenelizar opciones de vida, en el terreno de la sexualidad, y otra vendernos la moto de que vale todo. ¿A los ocho años se eslos trece años se es consciente del significado de una relación sexual? ¿ A los ocho años se tiene la madurez suficiente como para cambiar la fisiología de tu cuerpo de manera casi irreversible? No lo creo. La estrategia de la confusión está en marcha, olvidándose de la biología y sustituyendola por la veleidosa cultura. Mal vamos.

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