El candidato Sanders y la izquierda imposible

  • "El candidato de la izquierda radical nunca tuvo opción alguna de ser presidente de los Estados Unidos, ni aún ganando las primarias"
  • "Para tener alguna opción, habría tenido que adaptar su programa político a la realidad electoral estadounidense. Ni quiso ni pudo"
  • "Sanders no tiene respuestas sobre cómo pagar todo lo que propone, y propone casi de todo"

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La derrota de Bernie Sanders en las primarias demócratas de Michigan el pasado martes marca el final de la aventura. El candidato de la izquierda radical nunca tuvo opción alguna de ser presidente de los Estados Unidos, ni aún ganando las primarias. Aunque las lecciones que se desprenden de esta experiencia pueden ser de gran utilidad para el futuro de una izquierda similar muy activa hoy en Europa.

Para tener alguna opción, habría tenido que adaptar su programa político a la realidad electoral estadounidense. Ni quiso ni pudo. La derrota en el cinturón industrial de los llamados Estados pendulares, aquellos en los que se produjo el vuelco a favor de Donald Trump por pocos votos hace cuatro años, certifica la imposibilidad de la vía Sanders. Él mismo utilizó como argumento definitivo a su favor que, si ganó a Hillary Clinton aquí en 2016, su ventaja en estos territorios de “obreros blancos” sería definitiva para ganar a Trump. Pues, no; también ha perdido frente al moderado Joe Biden.

Quienes suelen decir que, ante la radicalización de los republicanos con su peligroso líder, la opción óptima sería otro radical del bando contrario, se equivocan. Es cierto que los votantes de la derecha estadounidense, aunque critican su estilo personal, apoyan a Trump, como demuestran los estudios de opinión. Pero, los mismos estudios dicen que los potenciales electores demócratas no responden igual a la polarización.

Según una encuesta del Pew research center, entre los simpatizantes del Partido Demócrata se da un gran valor a la capacidad de los candidatos para encontrar campos de cooperación con el otro partido, el equivalente de nuestros acuerdos de Estado -¿coranovirus?-. El resultado es contundente: el 54% de los potenciales votantes demócratas consideran a Sanders desprovisto de esta capacidad. Demasiado divisivo para una mayoría de demócratas, sobre todo los decisivos moderados y de centroizquierda, entre los que barre Biden.

Durante un tiempo se pensó que el candidato izquierdista podría compensar ese déficit con el apoyo del voto hispano. El argumento tenía lógica, teniendo en cuenta el crecimiento enorme de los electores de esta minoría. Ya son un 13,3% del total y superan a los afroamericanos, que son el 12,5%. Y tiene mayor peso si se tiene en cuenta su distribución por Estados, con un 30% en California y Tejas y hasta un 43% en Nuevo Méjico. ¡Un espejismo!

Para empezar, la composición de los hispanos con derecho a voto ha cambiado radicalmente. Los nacidos en EEUU representan ya el 75% del total. Lo que dicen los estudios de opinión es que estos votantes están interesados, sobre todo, por las políticas del país que les afectan personalmente, y están contra Trump. Así que, sí, muchos simpatizan con Sanders, pero sobre todo quieren que los demócratas ganen en Noviembre. Tópicos aparte, es una minoría que ya forma parte del común estadounidense.

Tiene interés para la política europea  analizar qué significa este candidato que se autocalifica como representante de un “socialismo democrático”. Daron Acemoglu –Por qué fracasan los países- ha escrito un interesante análisis sobre esta cuestión. Para él, Sanders no tiene nada que ver con la socialdemocracia nórdica, frente a lo que opinan muchos de sus partidarios.

Para este reconocido economista, el candidato izquierdista, que aspiraría a “una democracia económica, en la cual las empresas estarían controladas o por sus trabajadores o por una estructura administrativa operada por el estado”, contradice los valores básicos socialdemócratas de los países nórdicos que tantos citan como ejemplo a seguir. Según Acemoglu, ese modelo no funciona sin la mejora de la productividad como objetivo central de la política económica, y ahí no está Sanders.

Ni tampoco líderes españoles como el secretario de UGT, Pepe Álvarez, que hace unos días declaraba públicamente que hay que subir los salarios para mejorar la productividad. ¿No será justo al revés? Lo que hace inviable en EEUU la candidatura del senador de Vermont es su desprecio hacia cualquier cosa que tenga que ver con el crecimiento de la productividad. Le pasa a él y a muchos políticos radicales europeos que responden a los fundamentalistas del mercado con fundamentalismos de Estado.

Poco que ver con el viejo principio socialdemócrata: “Todo el Mercado que sea posible, todo el Estado que sea necesario”. O, con otras palabras, Sanders no tiene respuestas sobre cómo pagar todo lo que propone, y propone casi de todo. Sirva como ejemplo su iniciativa de un “Medicare para todos”, sin explicar cómo, sin subir impuestos a las clases medias, podría sustituir el Obamacare por un sistema de salud pública unificado. A pocos convence, tampoco a los sindicatos estadounidenses.

En lo que Sanders sí ha tenido éxito, desgraciadamente, ha sido en la caída de la candidata, con posibilidades inicialmente, Elizabeth Warren. Con un perfil de centroizquierda, sí hizo esfuerzos por adaptar su programa a las exigencias de los electores menos ideologizados, más pragmáticos, los que se mueven por los resultados de las políticas. Destacó la importancia del crecimiento económico generalizado y fue capaz de identificar los principales problemas que frenan la productividad en EEUU. No le sirvió; ni convenció a los más radicales, frente a Sanders, ni tranquilizó a los más pragmáticos. ¡Lástima!

¿Lecciones para Europa? Como se comprueba en Francia y Reino Unido, o en Grecia, es difícil convencer a los electores si no se clarifica cómo se van a financiar las propuestas contra la desigualdad o para la supervivencia del Estado de bienestar. Habrá que ver qué resultados, en concreto, produce el gobierno de coalición en España, pero, en lo que a valores y políticas viables socialdemócratas se refiere, mejor no emplear el nombre de Dinamarca en vano. No, si no estás dispuesto a aplicar sus políticas. Laborales, por ejemplo.

7 Comments
  1. Magdalena Más says

    Este artículo es una basura de principio a fin.

    1. La carrera para nominación demócrata no está ni mucho menos acabada.
    2. El Senador Bernie Sanders es probablemente uno de los políticos más populares en EE.UU que tiene una largísima y consistente trayectoria política, pero sobre todo, tiene un gigantesco movimiento joven detrás.
    3. El próximo domingo hay un debate de 2 horas cara a cara (Sanders/Biden) y todo el mundo podrá observar que Biden es un candidato débil que comete cagadas en directo porque padece alzeimer y no está preparado para el puesto de responsabilidad.
    4. El aparato del partido demócrata está forzando erroneamente la elección de un candidato débil que va a ser devorado por Trump.
    5. Es posible (y bastante probable) que BernieSanders no sea elegido candidato, pero es 100% seguro que Biden NO será presidente.

    1. Mig says

      Basura absoluta. Sin contar con que Warren es de izquierdas mis cojones morenos. Es una mentirosa patológica y una oportunista sin principios. Lástima tener que leer aquí estas patochadas.

      1. mig says

        https://www.youtube.com/watch?v=kdjzlmFJhMc
        Qué pedazo de g******** este tipo.

    2. Mig says

      Se me olvidó apuntarlo. Estupendo por bueno y por sucinto, comentario, Magdalena. Enhorabuena.

    3. Jesús Sáenz says

      No consideras los aspectos que da por supuestos el autor del artículo: la preparación de los votantes americanos sobre la economía de los países nórdicos (¡!); los datos económicos para llevar adelante el Obamacare (¡solo por medio de la subida de impuestos a las clases medias!); los nuevos votantes de procedencia hispana solo quieren ganar (¡sin votar al candidato de más preparación y experiencia!). Y por último, la moraleja destinada a Europa y a España: ¿cómo se va a mantener el castigado estado del bienestar sin hallar recursos? Superemos primero la crisis del coronavirus y modifiquemos los presupuestos en lo necesario para desarrollar las políticas de progreso (dándoles prioridad a los más débiles de la sociedad). Intentaré ver ese debate de hoy. Un tanto tendenciosillo veo al articulista…

  2. Mig says

    Recordemos el tipo de cosas que escribe este señor que llama a Sanders «izquierda radical» por proponer cosas que aquí tenemos (a duras penas).
    https://www.cuartopoder.es/ideas/2019/03/30/la-izquierda-y-los-llamados-vientres-de-alquiler/

  3. Kira says

    Pésimo artículo. Se nota un claro sesgo ideológico del periodista. Que no te guste Sanders no lo hace un mal candidato. La única razón por la que va perdiendo es porque el establishment del Partido Democráta ha hecho todo lo posible para que no gane. Sanders tiene enormes obstáculos en contra; instituciones y personas con recursos, dinero y el poder de los medios, que han intentado bajar su candidatura desde el día 1. Y a pesar de todo lo que tiene en contra, es uno de los nominados. Eso demuestra que su programa e ideas si resuenan con gran parte del electorado. A menos con el electorado que no sigue ciegamente a los grandes medios de comunicación, que han tratado de pintar a Sanders como un tipo radical y no elegible. Las ideas de Sanders son sensatas, y no muy radicales, para serte sincera.

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