Vecinas que ayudan a vecinas

  • "La fuerza de las redes vecinales en el distrito Centro ha conseguido que haya teatros, iglesias y mezquitas convertidos en centros para almacenar y distribuir alimentos"
  • "Cuidar no es sólo una cuestión de proveer recursos alimentarios o de primera necesidad, cuidar también es acompañar y compartir"
  • "Las vecinas y vecinos del distrito se han adelantado y han generado un músculo que nos ha permitido amortiguar algunos de los duros efectos de esta crisis social"

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Jorge García Castaño y Eric Hernando Ehrhardt, fueron concejal y asesor en la Junta Municipal de Centro en el gobierno de Manuela Carmena y ahora participan en Más Madrid

El sábado 14 de marzo se decretó en toda España el estado de alarma en el que vivimos ya desde hace más de dos meses. Los días previos se vivía en Madrid un ambiente raro, un tanto irreal. Esa misma semana habían cerrado los centros educativos y la mayoría de edificios públicos, a muchos nos habían enviado a trabajar a casa sin fecha de vuelta y la gente estaba preparándose para algo que no se sabía muy bien qué iba a ser.

Dado que en el momento parecía que íbamos a quedarnos en nuestras casas durante mucho más que una semana, pronto muchas personas empezaron a ser conscientes de que era de recibo colgar notas en los portales de sus edificios ofreciendo su ayuda para hacer la compra o cualquier otro recado a las personas mayores o con dificultades, aislados y en riesgo. Pero casi tan pronto como aparecieron esas primeras muestras de solidaridad espontáneas se ponía de manifiesto que la situación requería algo más que ayudar a la vecina del tercero mientras estábamos unos días confinados en nuestros hogares.

Si hay alguien que sabe cómo respiran las calles de un barrio son sus propias vecinas y vecinos, y así lo están demostrando diariamente las redes de apoyo que han surgido estas semanas en todos los distritos de nuestra ciudad. El día antes al estado de alarma, las vecinas y vecinos del distrito Centro ya habían creado un grupo de whatssap llamado Cuidados Madrid Centro con el objetivo de tener un espacio donde poder comunicarse y coordinarse virtualmente ante las necesidades que surgiesen, fuesen éstas las fueran. Ese grupo tiene a día de hoy 245 miembros y cuenta con una lista de distribución de información auxiliar de 240 personas más.

La Red de Cuidados de Madrid Centro no es ni mucho menos un grupo de mensajes de texto, es probablemente el espacio más amplio y estable de cuidados que existe en el distrito, donde ninguna persona es preguntada ni juzgada por dar o recibir ayuda, y eso es precisamente lo que genera confianza cuando se viven momentos repletos de incertidumbre.

En ella participan personas de Lavapiés, de Malasaña, del barrio de las Letras o de Chueca. Es una red amplia porque participan desde personas que llevan años involucradas activamente en asociaciones vecinales como La Corrala, Sol y Letras o en la Asamblea Ciudadana Del Barrio de Universidad (ACIBU) hasta personas que antes de esta situación apenas conocían a sus vecinas del edificio y se han sumado a ayudar de forma espontánea. Personas que tienen una larga trayectoria en ayudar como la Red de Solidaridad de Acogida, la Red Interlavapiés o la Asociación Plaza Solidaria que reparte comida a personas sin hogar en la plaza Tirso de Molina; entidades que ayudan a personas excluidas del sistema de protección social como es Valiente Bangla, el Sindicato de Manteros o la Asociación de Inmigrantes Senegaleses en España (AISE); otros colectivos que ayudan a través del deporte como son Dragones de Lavapiés. Y muchos espacios comunitarios más como Esta es una Plaza o la Plataforma Maravillas. 

La fuerza de las redes vecinales en el distrito Centro ha conseguido que hoy haya en nuestro distrito teatros, iglesias y mezquitas convertidos en centros de almacenaje y distribución de alimentos y otros productos de primera necesidad. El pequeño comercio también está jugando un papel muy importante, vemos farmacias que provén de mascarillas a personas que no pueden tenerlas, bares y restaurantes que ceden sus cocinas, ahora sin uso, para elaborar comida caliente para quién la necesite. Comercios de carnicería, pescadería, frutería y panadería que en los mercados municipales se coordinan con los bancos de alimentos de las redes vecinales, que se preocupan de si un día hace falta más pollo o si no hay arroz suficiente. A día de hoy en Centro, estas redes vecinales de apoyo cuentan con más de 750 personas voluntarias que han atendido a más de 4.100 personas en estos meses, alcanzando cerca de 1000 familias.

Pero cuidar no es sólo una cuestión de proveer recursos alimentarios o de primera necesidad, cuidar también es acompañar y compartir. Estos meses también hemos visto cómo han surgido bingos vecinales como los que organizan los vecinos de la calle desengaño, radios comunitarias, fiestas que estaban previstas en las calles que se han trasladado a los balcones, como las del Dos de Mayo en Malasaña.

Las vecinas y vecinos del distrito Centro se han adelantado a los acontecimientos y han generado un músculo que nos ha permitido amortiguar algunos de los duros efectos de esta crisis social. Han demostrado conocer, saber y comprender a sus vecinas y vecinos. Están demostrando lo que significa cuidar en una ciudad. Quienes nos dedicamos a la política tenemos mucho que aprender de ellas. Mientras los servicios sociales de los distritos, cada una de sus trabajadoras y trabajadores están también luchando por dar soluciones y revertir la situación, la actual corporación demuestra en la mayoría de ocasiones una falta de comprensión total. Las trabajadoras de los servicios sociales y vecinas y vecinos que se ayudan, apoyan y cuidan merecen unas instituciones que comprendan y actúen lo que está ocurriendo y lo que viene en un futuro cercano, y esa es la labor quienes gobiernan y gestionan.


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