Un virus que examina a la izquierda

  • "Este virus trae trabajo para la izquierda, al menos para la que se toma en serio la lucha contra el crecimiento de la exclusión social, esa otra peste"
  • "En España, la exclusión social y la desigualdad han crecido, y mucho, empiezan a abrumar los datos de la repercusión de la epidemia sobre los niveles de equidad"
  • "Lo que logra el virus es acelerar las desigualdades ya existentes, y no afrontadas por nuestro sistema educativo"

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Es falso que este virus mate por igual a ricos y pobres. En todo el mundo se ceba con los más humildes. Discrimina, ya lo creo. Peor aún, el maldito SARS-CoV-2 dejará a su paso sociedades más desiguales. Este virus trae, pues, trabajo para la izquierda, al menos para la que se toma en serio la lucha contra  el crecimiento de la exclusión social, esa otra peste.

El Imperial College London, dedicaba uno de sus solventes estudios sobre la epidemia, el del pasado doce de mayo, a medir su impacto en la población con menos recursos. Entre otras evidencias, destaca que en el mundo hay más de dos mil millones de personas que no tienen posibilidades de lavarse las manos con agua y jabón, algo decisivo contra la infección y la transmisión. O cómo el acceso a mascarillas y respiradores mecánicos es un lujo en tantos lugares del planeta.

En los países desarrollados, especialmente en los que, como en España, la exclusión social y la desigualdad han crecido, y mucho, empiezan a abrumar los datos de la repercusión de la epidemia sobre los niveles de equidad. Además del daño terrible en vidas, pagaremos también -ya veremos en qué medida- en este frente. Tiene razón el economista Daron Acemoglu cuando dice que esta es una crisis de desigualdad.

Entre otras, hay dos situaciones que reflejan bien esta relación entre Covid y justicia social: el teletrabajo y la enseñanza online. Además, la pandemia desvela hasta qué punto tenemos en el país un serio problema de brecha digital que nos hace más débiles frente a la crisis, y más desiguales. Una debilidad que no se resuelve simplemente con muchos kilómetros de fibra óptica.

El trabajo en casa con medios digitales permite una mejor defensa contra el contagio sin perder ingresos. Por esta vía se están agrandando las diferencias sociales y territoriales. Según Eurostat, España ocupa uno de los últimos lugares en teletrabajo; sólo cinco países europeos están por detrás. Es decir, tenemos menos posibilidades de sustituir trabajo presencial por teletrabajo. Se evidencia nuestro retraso en la digitalización de la economía, que tiene mucho que ver con niveles de salarios y renta. Lo que no sabemos es si el país reaccionará.

En segundo lugar, ¿cómo se ha abordado la adaptación de nuestro sistema educativo a la pandemia? La actividad escolar durante el confinamiento y la capacidad para organizar la vuelta a clase no dejan en buen lugar a España en el conjunto de países europeos. Y no es una cuestión de poca monta; el crecimiento de la desigualdad se dirime hoy básicamente en ese terreno de juego. La covid-19 nos evalúa.

La fundación Cotec, a partir de los abundantes datos de los informes Pisa de la OCDE, ha elaborado un estudio sobre las condiciones de los alumnos para la enseñanza online durante el confinamiento en España. En materia de desigualdad, lo que se deduce es que el virus tiene un campo abonado en nuestro país para hacer mucho daño.

Los datos obtenidos a partir de las respuestas de los directores de los centros muestran que, para empezar, hay un retraso enorme en la dotación de “plataformas online eficaces de apoyo a la enseñanza”, sin las cuales es imposible organizar adecuadamente la enseñanza a distancia. Habría un 50% de centros sin esa opción. Esto explica la desesperación de muchos profesores durante estas semanas en su esfuerzo por desarrollar actividad online sin recursos.

Además, el estudio detecta diferencias sociales escandalosas. Los datos sobre conexión y, sobre todo, de disponibilidad de un ordenador o similar adecuados muestran diferencias decisivas según rentas familiares. Para un elevado porcentaje de familias no es posible seguir estas clases a distancia en condiciones adecuadas.

Más que el tipo de centro -público, concertado o privado- lo que marca las dificultades es su ubicación en zonas de mayor o menor nivel de renta, como ocurre con otros indicadores de calidad educativa recogidos por Pisa. Lo que logra el virus es acelerar las desigualdades ya existentes, y no afrontadas por nuestro sistema educativo.

Como muestra un estudio reciente del Reino Unido, la pandemia abre “una brecha en el aprendizaje por niveles socioeconómicos familiares”. Detrás están los sospechosos habituales: falta de medios digitales, problemas de espacio en el hogar, dificultades de apoyo de los padres –afectaría hasta a un 60% en primaria-, carencia de recursos en los centros, entre otros.

Ahora, la prueba más urgente es la organización de la vuelta a clase. Será más difícil que la reapertura de las terrazas, pero mucho más apremiante y decisivo. Confieso que, hasta la fecha, no he entendido qué estrategia está siguiendo la ministra Isabel Celaá. Los cuadros comparativos entre países europeos de fechas de vuelta a clase, en los que España se diferencia de los demás por un retraso inaceptable, nos tienen que alarmar. Estos fracasos se pagarán, y durante mucho tiempo.

La gestión política de la covid-19 dejará balances evaluables. A la hora de frenar los daños colaterales en desigualdad todos los gobiernos se examinan. Al final, el índice de Gini, o cualquier otro indicador que mida el grado de equidad, ofrece periódicamente resultados, es decir, hechos. Eso es lo que importa.

En España se verá si la izquierda que gobierna se libra de la profecía pesimista del veterano sociólogo izquierdista Le GoffLa gauche á L,agonie, 2017-: “La izquierda agoniza y son los fundamentos de su doctrina los que están en cuestión”. El virus examina y no importan  “retóricas”, cuentan resultados.

4 Comments
  1. Florentino says

    … Este Sars-CoV-2 señor Jesús Cuadrado, es de momento el que ayuda a crear «más» diferencias sociales, junto con el «neoliberalismo capitalista» instalado y «apuntalado» por un «bipartidismo gatopardiano».
    Querer culpar al Gobierno actual (de izquierdas) del enfoque en sanidad y educación… habrá que seccionar por partes. Las competencias tanto sanitarias como educativas, son de las Comunidades Autónomas, cada una tiene un diseño distinto. Por decirlo de alguna manera: Andalucía y la Comunidad de Madrid como ejemplos tan lejanos como iguales… ¡ pero con las mismas directrices políticas !. Las mismas siglas PP+VoX+C´S, han llevado el «virus neoliberal» al sistema público educativo y sanitario; sus privatizaciones, concertaciones y sus miserias xenófobas, racistas y separatistas por sexos. Al existir una nula protección de lo público, sin líneas en su defensa, hacen de facto la «vulneración del derecho a la educación. Los más vulnerables, siguen siendo los mismos. La excusa del «SARS-CoV-2», les sirve a los que dominan los Gobiernos, seguir aumentando la incultura para tener mano de obra «dependiente» de la «beneficencia»… si es que había poca.
    Reforzar su pensamiento «gatopardiano» con palabras dichas en otros contextos por «otro supuesto izquierdista». Está realizando un examen tan «particular», mezclando «bilis» CoV-2, competencias, políticas, privatizaciones, deficiencias estructurales… ¡ pero omitiendo al neofascismo vestido de neoliberal, de un «capitalismo depredador» generador de tantas explotaciones del ser humano. Que Ud omite olímpicamente, para dar apoyo a un estatus personal, con una visión de una «misoginia» totalitaria !.
    Jesús Cuadrado, «su» «retórica» le suspende, por usar los mismos argumentos de los distintos partidos ultras por donde pasó. No olvide: «Toda la história de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una lucha de clases»… Marx. Un «rojo» !.

    1. Mig says

      Las lecciones de izquierdismo del señor Cuadrado. Tan socialista como yo neurocirujano.

      https://www.elnortedecastilla.es/castillayleon/exsocialista-jesus-cuadrado-20191220121015-nt.html

      1. Mig says

        Y no es de extrañar. No he leído ningún artículo aquí de este señor que no sea indistinguible de lo que pueda escribir cualquier pelagatos de Ciudadanos, no sólo ajeno por completo al Socialismo, sino al más elemental republicanismo democrático. Auténtica vergüenza en este medio.

  2. Mig says

    El señor Cuadrado como no puede hacer los editoriales de El País pues se dedica a soltar sus cosas de vieja guardia con tricornio corcuero-felipista aquí. Qué suerte tenemos.

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