Abajo, a la izquierda

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Germán Gómez Orfanel

Dedicado a Félix Bornstein y a Irene Lozano

Amables lectores, ¿vivimos en un mundo de dicotomías y dilemas? Desde hace muchos siglos se nos  ha enseñado que el cielo está arriba, donde se encuentra Dios que todo lo ve, la tierra abajo, y el infierno más abajo todavía. Respecto a la localización del limbo hay diversas opiniones. En realidad mucha gente no tiene claro lo que era o es el limbo o los limbos, ámbito que no es ni cielo ni infierno, y en el que se reunieron los justos encabezados por Abraham, hasta que la Redención tuvo lugar, y aquel otro al que,según los teólogos iban los niños que morían sin bautizar.

Curiosamente con mis alumnos de Derecho hablamos  del limbo jurídico de Guantánamo, donde  Estados Unidos ha concentrado en condiciones inhumanas a prisioneros calificados de combatientes enemigos, pero a los que no se considera ni  delincuentes que deberían ser juzgados, ni soldados regulares a quienes habría que aplicar las convenciones protectoras internacionales.

Volviendo a lo dicho al comienzo, recordemos que San Agustín  distinguía entre dos ciudades, la de Dios y la de los hombres. Sagrada y excelsa la primera situada arriba , mientras que la otra profana, abajo. Separadas pero superior la divina a la humana.. En resumen, que lo noble, valioso y positivo se halla arriba.

Por todo ello no debe extrañarnos que existan clases altas y barrios bajos, que debamos ascender constantemente para llegar a lo más alto, que conviene combatir las bajezas, y optar por elevadas virtudes o bajas pasiones, relacionadas éstas frecuentemente con el bajo vientre, mientras que el interés por el alto, suele ser irrelevante. Alta cuna y baja cama como señalaba la canción de Cecilia.

En el ámbito de la teoría política, uno de nuestros más importantes reaccionarios antiilustrados, el culto Donoso Cortés, enfrentándose a la revolución de 1848 y proponiendo en el Congreso, medidas dictatoriales para combatirla, afirmaba con claridad : "Se trata de escoger entre la dictadura que viene de abajo y la dictadura que viene de arriba, yo escojo la que viene de arriba, porque viene de regiones más limpias y serenas. Se trata de escoger entre la dictadura del  puñal y la del sable . Yo escojo la del sable porque es más noble" (1849).

Algo semejante sucede con la dicotomía lateral entre las categorías derecha-izquierda. El lado derecho y especialmente la mano derecha  han representado, y todavía perdura en gran medida, lo valioso, la fortaleza., el Bien. Volvemos a encontrar raíces  profundas en  el cristianismo y en las civilizaciones y religiones anteriores. Después de su resurrección Jesucristo asciende a los cielos, sentándose a la diestra de Dios Padre, tras haber intercedido por el buen ladrón también crucificado , que obviamente estaba  situado a su derecha, y a la espera de que al final de los tiempos , los justos que se salvan se coloquen a la derecha, mientras que los condenados, a la izquierda.

En un interesante artículo sobre la preeminencia de la mano derecha, publicado en 1909, el antropólogo Robert Herz, escribía que la mano derecha es el símbolo y modelo de todas las aristocracias, la izquierda, de todas las plebes. Pero aún más, del contenido de su aportación, y de las de otros seguidores se pueden extraer dicotomías, algunas bastante deprimentes , que parten de la supremacía de la derecha sobre la izquierda y reflejan tal circunstancia. Tales  como: Bueno/malo- cielo/ tierra- vida/muerte-superior/inferior- aurora/ocaso- poder/ debilidad…., y por si no lo han pensado ya, hombre/ mujer.

El lenguaje y el comportamiento no se ha visto libre de la influencia de la asimetría derecha –izquierda. Así valoramos a los profesionales diestros, los toreros tienen tal connotación, lo cual es muy discutible. Huimos de los personajes siniestros, y si se nos quema la casa, sufrimos un siniestro. Qué casualidad que derecha coincida con Derecho, justo, adecuado, directo y correcto. Pensemos en las palabras Right y Recht, para convencernos más.

Además se suele saludar con la mano derecha, y se jura levantando dicha mano o colocándola sobre la Biblia. La educación hasta hace poco tiempo se ha esmerado en reprimir a los zurdos.En los países árabes no se da la mano izquierda, sobre todo si se ha empleado la derecha para comer, y la anterior para limpiar los efectos de lo que se ha comido.

No obstante el corazón está al lado izquierdo y paradójicamente la lateralidad derecha  de nuestro cuerpo, incluyendo  nuestra querida mano derecha, depende del hemisferio izquierdo de nuestro cerebro y viceversa. Seremos diestros en muchas cosas, pero cerebralmente, más bien somos zurdos.

La relectura del libro de Norberto Bobbio sobre Derecha e Izquierda, publicado en 1994, me ha suscitado alguna de estas reflexiones. Allí defiende que todavía , a pesar de los pesares, y de las transformaciones experimentadas, tiene sentido la distinción política entre ambas categorías. Se suele considerar como origen de dicha diferenciación, el hecho de que a partir de los primeros momentos de la Revolución francesa, los sectores mas conservadores de la Asamblea Nacional , se colocaran  a la derecha, no ya de Dios Padre,  si no del Presidente de la Cámara y los más revolucionarios, a la izquierda ( côté droit et côté gauche). Esta distribución continuaría  parlamentariamente a largo del siglo XIX, aunque derecha e izquierda no se imponen a nivel general como categorías políticas , hasta principios del XX.

Podría seguir comentando muchos aspectos analizados por Bobbio, aunque mejor dejarlo para otro momento. Pero pensando en la España  actual,  el dilema PSOE-PP (Zapatero- Rajoy),¿ se corresponde con la pugna entre Izquierda y Derecha? El elíptico partido de Rosa Díez, Unión, Progreso y Democracia, ¿es un partido de centro, que atrae a desengañados de los dos grandes partidos?. ¿ Con cúal de ellos acabará pactando?

Para terminar, me encantaría ser ambidiestro, y también bilingüe, y estar unas veces arriba y otras abajo, incluso delante y detrás, si preciso fuera, pero ante la predominante asímetría derechista y la hipertrofia aérea y celestial, permítanme que reivindique  un espacio: abajo, a la izquierda.

[Para leer más:

Norberto Bobbio: Derecha e izquierda. Razones y significados de una distinción política, Taurus, Madrid 1995.

Robert Herz: “ La prééminence de main droit: étude sur la polaricé religieuse”, Revue Philosophique, (1909) ]

2 Comments
  1. Mercedes says

    Un artículo ameno que me lleva a seguir profundizando en lo que marca el lenguaje, para entendernos. Y coincidir o discrepar, siempre, en este nuevo lugar de elegidos que propone, «abajo, a la izquidierda». Allí nos veremos. Un saludo.

  2. Juan Cambiardo says

    Muy divertido.
    A mi tambien me gusta parecer un poco «canalla»; pero ya se me está pasando el arroz.

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