IU, ante sus primeros 25 años

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Cayo Lara *

En los veinticinco años de vida de Izquierda Unida, las primeras luces aparecieron con el propio surgimiento de la organización, ya que fue una alternativa necesaria en torno a la cual se sumó mucha gente que estaba desencantada con el SÍ a la OTAN; cuando una gran parte de sociedad más consciente estaba por el NO. Surgió así nuestra IU de la suma de una serie de personas independientes  y de partidos políticos que habíamos coincidido en el movimiento anti-OTAN.

Hubo un crecimiento hasta 1996, cuando se produjeron las elecciones generales, que fue sostenido y llegamos a tener 2,6 millones de votos. Más tarde se produjo la ruptura dentro de la organización y, finalmente, llegamos a las elecciones del 2000 con el objetivo de salvar los muebles porque ya estábamos en caída. Fueron malos tiempos, esa es la parte de las sombras, y ya no fuimos capaces de enderezar un proyecto dividido en lo interno y con mucho enfrentamiento que trascendía públicamente.

Hasta la IX Asamblea Federal. A partir de ahí creo que estamos trabajando en una línea ascendente y ganando un clima de confianza interna. Me atrevería a decir que estamos ante un nuevo periodo de luces. Es importante para la izquierda alternativa que seamos capaces de consolidar y mejorar esta situación, porque en la actualidad hay más razones que en 1986 para disponer de una IU fuerte que, además, tiene que ser el eje sobre el que habrá de pivotar la centralidad de un proyecto de izquierda alternativa en nuestro país.

Como punto álgido en nuestra biografía destacaría el momento de mejor resultado electoral, que fue en las municipales de 1995 y en las generales de 1996. Son los dos puntos más elevados de IU, en el sentido de alcanzar el mayor apoyo popular que hemos tenido. Después, al poder económico y político no le interesaba que hubiera una izquierda alternativa en el parlamento, con unas propuestas nítidas enfrentadas al sistema capitalista, y comenzaron a moverse los mecanismos que nos frustraron el despegue, hasta abocarnos a las elecciones municipales y autonómicas de 1999, que vendrían a constituir el momento más amargo, también para mí, ya que perdimos la alcaldía de Argamasilla de Alba.

Situados en el presente, afrontamos las próximas elecciones del 22-M con una organización ilusionada  y expectativas positivas. Las afrontamos en un momento de la historia de nuestra organización apasionante y de gran confianza. Nos hemos instalado en una posición de crítica claramente anticapitalista y de oposición a las políticas neoliberales representadas en España por el PP y el PSOE. A partir de esta evidencia hemos de ir elaborando una propuesta alternativa, día a día, junto a toda aquella persona o colectivo que quiera colaborar con nosotros.

Izquierda Unida es un referente para la izquierda y para los trabajadores. Entiendo que somos la única fuerza política de ámbito estatal que ha estado con total nitidez frente a los ataques y las agresiones que sufre, en sus derechos sociales y laborales, la clase trabajadora. Por ello nos oponemos a las políticas de ajuste duro de Zapatero, a la reforma laboral, y hemos participado activamente en la huelga del 29-S. Hemos estado en contra del ‘pensionazo’ y, por tanto, al lado de la mayoría de la población que está en contra del recorte de pensiones en nuestro país. En definitiva, estamos haciendo frente al mayor ataque al estado del bienestar que jamás se ha dado, un ataque frontal a lo público y que, a su vez, implica también un ataque directo a los sindicatos de clase. Es una muy peligrosa deriva del Gobierno, que ha cogido una hoja de ruta alejada incluso de un planteamiento socialdemócrata.

En esta larguísima precampaña he podido constatar que la gente nos está pidiendo que no tiremos la toalla, que resistamos, que sigamos trabajando en la misma línea, y que planteemos la defensa de una organización independiente, unitaria, soberana, que no se casa con el poder político ni económico. Una organización que sea un instrumento útil para los de abajo, un instrumento útil para los que más están sufriendo la crisis pero, a su vez, que también sea útil a los que sin sufrir la crisis directamente, tienen una visión crítica del mundo y de un sistema que no les gusta, y por ello apuestan por una izquierda alternativa.

Como organización, nuestra prioridad principal es crecer en las elecciones municipales y autonómicas, porque crecer significa que tenemos más confianza de los ciudadanos y eso alimenta a la organización y alimenta la ilusión que tiene la gente y sus impagables militantes. Asimismo, los retos inmediatos son generar una gran alternativa política, con una potente participación ciudadana, y conseguir hacer frente a las políticas neoliberales y a un modelo de sociedad capitalista que se muestra cada vez más insaciable. Es un capitalismo depredador del planeta, que va dejando cadáveres sociales y medioambientales por donde pasa.

El desempleo es nuestra máxima preocupación, así como la vergüenza que constituyen los desahucios de viviendas. Estamos convencidos de la necesidad de que las PYMES y los autónomos tengan una vía de financiación suficiente para poder seguir creando empleo. Nos preocupa la desintegración social. Queremos que la gente tenga un techo donde vivir, un empleo digno y además que haya una dinamización de la economía, a la que solo podemos aspirar con una banca pública, pues es un imprescindible instrumento para hacer frente a la política especulativa de los grandes banqueros y de sus insaciables aspiraciones.

En una reciente entrevista para Mundo Obrero, se requirió mi opinión acerca de los anteriores coordinadores de IU, y quiero reproducir también en este artículo aquellas respuestas para dejar constancia de mi gratitud a la labor de quienes me precedieron, con mayor o menor acierto:

Gerardo Iglesias fue un coordinador necesario. Fue un hombre clave en el proceso de arranque y de constitución. Gerardo era un hombre de base, un hombre honesto, sin ninguna duda fue un hombre clave en el proceso inicial de transición a IU.

Julio Anguita fue el hombre que hizo levantar la dignidad de la gente. Les hizo ilusionarse por un proyecto colectivo, un proyecto compartido, y también les hizo comprometerse en la vida y en la lucha pública. Aportó mucha dignidad, mucha  ética y mucha honestidad, y esos son referentes que han quedado en esta organización.

Gaspar Llamazares ha hecho un excelente trabajo como diputado. Un gran parlamentario que ha trabajado en el Congreso desplegando un gran esfuerzo en unas condiciones muy difíciles para IU.

En cuanto a mí, pues espero que se me valore porque ayudé en lo que pude para mantener y forjar la unidad dentro de la organización y porque colaboré, con los pies en el suelo y la propuesta alternativa concreta, a vencer el miedo y  trasladar un mensaje de futuro y esperanza a la sociedad.

Si me pongo a imaginar a Izquierda Unida dentro de otros 25 años, me gustaría verla a la cabeza de un gobierno de la izquierda alternativa de nuestro país, con una sociedad más justa e igualitaria, donde el paro hubiera pasado a ser una página negra de la historia. Una sociedad donde, como escribió Galeano, nadie tenga tanto poder para que otro se tenga que poner de rodillas ante él, y donde nadie tenga tan poco poder para tener que arrodillarse delante de otro poderoso.

(*) Cayo Lara es coordinador federal de IU.
1 Comment
  1. Ana says

    A mí, también, Cayo, me gustaría que IU fuera fuerte en votos y afiliados y que esa fuerza, hoy residual, no quedara convertida en el modus vivendi de cuatro dúctiles, maleables y manejables por el PP y el PSOE, el sistema que tanto critican en las campañas electorales.

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