La ‘gymkana’

El Papa saluda a una multitud de monaguillos que se concentraron en Roma el 4 de agosto de 2010. / Efe

Perdone, pero tengo que volver a hablarle del pueblo donde vivo. Ya sabe, en Castilla La Mancha, apenas cien habitantes, gobernado por el Partido Popular… Pues resulta que como estamos en plenas fiestas patronales, se está celebrando lo que llaman “La semana cultural”: petanca, cartas (tute, mus y poker), fútbol sala, concurso de postres, juegos de agua… Y una gymkana para niños que los organizadores, la Asociación de Mujeres, puso en manos del cura de la localidad. Les resumo algunas de las preguntas que este sacerdote, de 31 años, hizo a los chavales participantes, de entre cuatro y doce años de edad:

- ¿De qué color será la casulla del sacerdote durante la misa en honor a Santiago Apóstol?

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- ¿Cuánto costaría encender el lampadario de la derecha?

- ¿Cuántos capítulos tiene el evangelio de San Marcos?

- ¿Cómo se llama la vela grande que se enciende en Semana Santa, en los bautizos y en los entierros?

- ¿Cuáles son los sacramentos?

- ¿Qué día recordamos a los fieles difuntos?

¡Cómo disfrutó la chavalería! Tenían que haberlos visto en el atrio de la Iglesia, con sus radiantes sonrisas virginales, algunas teñidas por regalices y chuches de fresa, discutiendo sobre la tonalidad de la casulla sacerdotal. “¿Será del blanco de fiestas y memorias de santos no mártires?”, decía un pequeñín de mirada angelical. “ ¿O quizá rojo pasión del señor, como en los funerales del Papa y de los cardenales en la Basílica Vaticana?”, dijo un mocito con algo más de mundo. “O tal vez del morado de las fiestas de Adviento y Cuaresma?”, sugirió una chavalita, de vestido de rosa, mientras los mayores discutían el tema de la vela. “Yo creo que es un cirio pascual, bendecido en Semana Santa y fabricado con cera pura de abeja, que por algo representa el cuerpo de Cristo”, dijo un chavalote que lucía aparato dental y camiseta de Ballotelli. “Puede que no, querido amigo, y que simplemente sean las dos velas de obligación en misa, símbolo de Dios, el dador de vida y la luz del mundo”, le respondió otro muchacho enfundado en una sudadera de Iron Maiden.

Los niños de este país laico (Artículo 16.3 de la CE: “Ninguna confesión tendrá carácter estatal”) necesitan entretenimientos sanos y de calidad. Ya está bien de tirarse a bomba en la piscina, jugar al futbol, echar una partida en la Play Station, leer a Jack London o ver pelis de Harry Potter. Los niños están pidiendo a gritos recordar el día de los difuntos o memorizar los sacramentos. Cansados sin duda de la superficialidad de la sociedad actual, los críos piden reflexión y vida interior. Algo que no quita que los más macarrillas, alguno ya en la pre adolescencia, puedan hacer alguna  gamberrada, como tatuarse los mejores párrafos del evangelio de San Marcos en la piel que les cubre el glande. ¡Diablillos!

Cuando una madre con la mosca detrás de la oreja preguntó al cura por tan peculiar cuestionario, el individuo dedicado a sanar almas sonrió y dijo: “no se puede bajar el listón, esto es cultura, que luego bien nos quejamos del fracaso escolar”. Y se dio la vuelta y entró, solo, en la Iglesia, la casa de Dios.

P.D.

Este post resulta perfectamente compatible con "El día del señor... obispo", post de hoy en El Descodificador.