La vida misma

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Rajoy responde a los periodistas tras visitar al rey en el hospital el padado domingo, día 25. / Captura de vídeo de YouTube

El domingo me pasé por el Hospital Quirón San José de Madrid, la clínica en la que permanece hospitalizado el rey Juan Carlos. Tengo un problema en la cadera parecido al del monarca, desgaste del cartílago en el fémur, y quería consultarle algunos detalles antes de tomar una decisión sobre si operarme o no. Minucias: si había tomado cartílago de tiburón, por qué había elegido esa clínica y no una pública, qué tipo de prótesis me recomendaba, si el zumo de los desayunos era natural o de cartón…

No me dejaron entrar, así que me quedé en la acera de enfrente, con los compañeros de la prensa. Éramos unos treinta, apelotonados entre los coches aparcados en la calle Cartagena, fumando, comiendo sándwiches, revisando baterías de cámaras, dormitando en las unidades móviles, repasando los textos de los directos… Más de treinta profesionales de la información reunidos durante horas, durante días, en busca de una declaración, un comunicado, una noticia. ¿Quién dijo que el periodismo estaba en crisis?

Y en eso llegó Mariano Rajoy. La prensa reaccionó como si hubiese recibido una descarga eléctrica: ¡nadie mejor que todo un presidente del Gobierno para ofrecer unas declaraciones jugosas, con contenido, de esas que sirven para engrandecer una portada o abrir un Telediario! Rajoy subió a ver al rey (a él sí le dejaron entrar) y una hora más tarde, cuando salió a la calle, se vio abordado por una horda de periodistas hambrientos de información. Cámaras y objetivos le rodearon. El presidente iba a hablar…

“Esta mañana el rey ha desayunado dos huevos fritos”, dijo solemnemente, sin perder la compostura. Sorprendidos en principio por lo peregrino de la declaración, los periodistas exigieron al líder un análisis en profundidad del encuentro. “Hemos estado hablando de medicina y de la vida misma”, respondió el mandamás del Partido Popular. Y la prensa regresó a la rutina del tabaco, las cargas de las baterías y los cafelitos en vasos de cartón encerado.

Seguramente un país con unos medios de comunicación como los nuestros, capaces de tener a una treintena de profesionales a la intemperie durante días para saber que el rey ha desayunado dos huevos fritos, merece unos políticos como los que tenemos, y una monarquía como la que disfrutamos, profundamente preocupados por los asuntos “de la vida misma”.

Poco después llegó a la clínica Iñaki Urdangarín

6 Comments
  1. Mecacholo says

    Permítaseme ilustrar con una imagen la última frase del post de hoy: http://sphotos-a.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash3/68037_10151330160956145_549832757_n.jpg

  2. qq says

    Podrían haber hablado de la vida misma. De los huevos fritos que el monarza se zampó y cada vez más gente tiene problemas para comprar en la tienda. Del hospital donde se recupera, en el que le atendieron sin aguantar las esperas de meses que sus compatriotas padecen. De la medicina de la que se beneficia él y otros muchos, pero estos fuera de España, ya que miles de médicos formados aquí (con la inmensa inversión que ello conlleva) son incapaces de conseguir un trabajo en España, y se ven obligados a irse al extranjero para poder ejercer.

    En fin, de la vida misma.

  3. Pepa says

    No todos somos iguales, eso esta claro.

  4. Esther says

    Interesantes políticos los nuestros, la verdad.

  5. Selito says

    La costumbre, que es muy mala. Y una vez que los abnegados políticos de esta tierra nuestra se han acostumbrado que a los periodistas con soltarles 3 chascarrillos ya vale (porque nadie incide o no se les deja incidir) pues a ver quién les cambia ahora el rollo.

    Lo cierto es que si antaño, para un político corrupto, negligente o simplemente idiota el ponerse delante de Periodista de lo que iban en mayúsculas era un trago amargo que a más de uno les dejaba en evidencia ante la opinión pública, ahora debe ser algo así como contarle a los colegas en el recreo qué sentiste la primera vez que te sacaste un moco de la nariz….
    Y eso sólo está en la mano de los periodistas de resolver… Y del público, pasando de leer/ver/escuchar a esos periodistas

  6. Ángel says

    Está claro que los políticos actuales se manejan perfectamente con los que se llaman a sí mismos periodistas. Selito tiene razón, los periodistas ejercen, en el mejor de los casos, de mamporreros. Los políticos disfrutan diciendo estupideces y mentiras porque saben que no tendrán ningún coste, y los periodistas disfrutan porque ya tienen titulares para dos o tres días más, y el precario trabajo prorrogado.
    A periodistas lelos políticos inteligentes. ¡País!

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