La difícil encrucijada económica del Ateneo

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Julián Sauquillo

Imagen de la biblioteca del Ateneo de Madrid. / ateneodemadrid.com

Este pasado jueves, día treinta de mayo, la candidatura del filósofo Carlos París venció en las elecciones habidas en el Ateneo de Madrid para la renovación de seis puestos de la Junta de Gobierno. A estas incorporaciones, se añaden otros cinco cargos que mantendrán su mandato hasta mayo del 2014, momento en que tendrá que haber nuevas elecciones para estas responsabilidades. La institución puede contar con una unidad de acción política bajo el recién elegido presidente. Pero reúne medios económicos escasísimos para afrontar los problemas actuales. Se ha producido un desplome de las subvenciones habituales de la Administración pública (de 879.015 euros en 2008 a 270.938 euros en 2012, si se confirma la ayuda de la Comunidad de Madrid). Y, además, se dio una reducción drástica del número de socios.

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Quedan muy lejos los tiempos en que la institución reunía más seis mil socios. Durante el mandato ya cumplido por Carlos París, el Ateneo ha pasado de dos mil ochocientos socios a menos de dos mil. Las cuotas de los socios sólo alcanzan a cubrir el cuarenta por ciento de los gastos fijos del Ateneo (530.000 euros en el 2012 aportados por cuotas). La sociedad española ha cambiado. Ya no quedan socios patrocinadores que costeen la sociedad cultural a pesar de su escasa actividad societaria. Antes era muy normal que hubiera patrocinadores individuales. Quedaron atrás los tiempos en que era necesario ser avalado y justificar la entrada. En la actualidad, no se requieren protocolos de entrada –sólo la firma muy fácil de tres socios- y pagar una inscripción de entrada de ciento diez euros (existen reducciones por edad y parentesco directo). Pagamos sesenta y tres euros trimestrales.

A finales de los ochenta, presencié cómo el entonces presidente, D. José Prat, -yo era bibliotecario- concedía la condición de socio de honor a dos separados en la misma tarde: Carmen Martín Gaite y Rafael Sánchez Ferlosio. En principio, se requiere poco sentido del riesgo para mezclar la cultura con el derecho de familia. Pero a los  ateneístas nos sobra arrojo. El presidente solicitó tras una presentación breve de la homenajeada: “Doña Carmen Martín Gaite, ¿tiene la bondad de dirigir unas palabras a esta Asamblea antes de recoger el carnet de socia de honor?” Y aquí hoy resuenan nostálgicas en mi mente sus palabras: “Mi padre me aconsejó que entrara en el Ateneo y me dijo que, aunque dejara de asistir, nunca faltara al pago de la cuota porque esta es una casa muy “santa”.

La escritora temía sus inmersiones obsesivas en la biblioteca ateneísta, tan necesarias a los fines de escribir los Usos amorosos del dieciocho en España (1973) y los Usos amorosos de la Posguerra española (1981). Llegó a involucrarse económicamente en el apoyo a grupos activos por la renovación del Ateneo. A Rafael Sánchez Ferlosio le recuerdo, en cambio, receloso esa tarde: “¡¡No!! ¡¡No tengo ninguna bondad de dirigir unas palabras en esta Asamblea!!”, fue su contestación vibrante a la misma pregunta. El estupor general era mayor pues sólo los de la mesa apreciamos que acababa de tener un accidente con el abundante caudal de la jarra de agua del caño del que se sirvió. Se la había vertido encima entera antes de comenzar a hablar. Ferlosio discutió airado otra medida gratuita del orden del día por suntuaria. La iniciativa no dejaba de ser estrambótica: la casa regional de Zamora nos donaba una reproducción de Adán después del pecado de Eduardo Barrón, situada ya en la noble escalera del Ateneo, por posibilitarles su vaciado. Trataban así de homenajear a su paisano. Tener dos figuras era disparatado, además de gratuito, para el Ateneo pues no tenemos jardín como el Museo Jean Rodin, pero a los ateneístas nunca nos faltó un “gramo de locura”. Todo era posible en aquellos tiempos. Espero que las medidas económicas que ahora requiere el Ateneo sean más razonables y efectivas que aquellas regionales.

El origen de su plantilla actual fue el traspaso de personal, primero, del aula de cultura de Falange y, después, del Ministerio de Cultura. Desde entonces, el Ateneo dispone de un personal adecuado al aumento de actividad cultural y asociativa que vivimos en las últimas décadas. Un personal que ha sufrido un ERE parcial y una reducción salarial de todo el colectivo (seis trabajadores en suspensión y otros veintiséis en reducción de jornada). El Ateneo programa alrededor de cien actos al mes con muy pocos medios, ofrece clases de yoga y esgrima, y hace un esfuerzo en el alquiler de sus espacios (130.000 por alquileres; 90.000 por cafetería; y 105.000 euros por otros conceptos, cuantificados, todas las cantidades en el 2012, con un aumento de ingresos muy notable) para remontar un déficit de explotación de trescientos mil euros en este año 2013. Ha logrado superar una declaración de preconcurso de acreedores hace medio año. Su secretario primero, Carlos García Álvarez –a quien se deben las informaciones puntuales que utilizo-, declara que la amenaza empresarial se levantó por el pago del ochenta por ciento de las deudas acumuladas.

Cabe acometer nuevos recortes laborales, si no obtiene nuevas financiaciones, y se acudió a una subasta de obras de su propiedad –así una polémica salida de grabados de Goya de tirada amplia detenida por la Comunidad de Madrid- y otras donadas altruistamente por Martin Chirino, Alberto Corazón, Juan Francisco Casas, Daniel Canogar, Carmen Laffon y Antonio López. Son nombres sobresalientes que reconocen también la importancia de la Galería del Ateneo en sus respectivos lanzamientos como artistas  jóvenes. Se calcula que ochocientos cuadros se salvaron del expolio y la dispersión en los Paradores Nacionales. Hay un compromiso de la Junta de Gobierno de que estas ventas no abran una “pendiente resbaladiza” de enajenación del valioso patrimonio histórico-artístico del Ateneo.

El Ateneo ha iniciado un camino de máxima austeridad. Además, ha restringido  su horario de apertura en dos horas al final del día. Asimismo cierra los días festivos –no así, los domingos-. Sin embargo, no puede seguir con recortes de personal ilimitados. Es necesario que se declare al Ateneo dentro del programa “Ateneo, dos siglos de Ciencia y Arte” para que se den los patrocinios privados con beneficios fiscales ahora inexistentes; igualmente, que se le incorpore en las rutas turísticas y de bibliotecas de Madrid (quizás, incluso en su propia red bibliotecaria con algún régimen especial para investigadores); también, que se le tenga en cuenta entre sus dotantes de medios para los nuevos emprendedores empresariales, que se sume al Plan Estratégico de Cultura dependiente del Ayuntamiento de Madrid; y que se refuerce su biblioteca (posiblemente la segunda de España en fondos nacionales y extranjeros, hasta la guerra civil española, a pesar de no contar hoy con la prensa diaria). La actual Junta de Gobierno prevé contactos con la Sociedad General de Autores, las agregadurías culturales de las Embajadas, las instituciones culturales y museos privados no sólo de Madrid  y los Museos Municipales para exponer mejor su patrimonio, cederlo temporalmente y contribuir mejor a la difusión cultural de la historia contemporánea de nuestro país.

Pero, en pleno periodo de crisis económica, con un cambio cultural drástico de nuestro país –la proliferación de centros culturales privados de elevado presupuesto, el cambio de las conexiones culturales en la red, la desaparición de los usuarios de biblioteca que preparaban oposiciones al Estado, el alto IVA sobre libros y actividades culturales, la atonía sobre la lectura,…- el Ateneo tiene que reinventarse y, quizás, refundarse. Puede que el próximo año confirme que el Plan de Viabilidad actual del Ateneo no es sólo trágico, sino imposible. Habría que proceder a elaborar un nuevo reglamento para el Ateneo para una nueva andadura. Para entonces, convendría concitar a los socios en este cambio (en estas elecciones últimas han votado algo más 300 solamente). Llamar también a los socios más destacados y relevantes de la sociedad española –hay nombres sobresalientes a quienes comprometer en este proceso excepcional-. Pero, claro, preferiría equivocarme y felicitar al año que viene a la nueva Junta de Gobierno por su éxito imprevisto en la reforma de la Docta Casa. Así lo hago ahora pese a mis dudas.

6 Comments
  1. Merche says

    El Ateneo programa una tertulia republicana todos los lunes. Es un logro mayúsculo, entre otros

  2. Bombilla says

    salvemos la docta casa donde todo es posible incluso las historias de amor.

  3. Maria jesus Díaz Veiga says

    Sería lamentable que una parte de nuestro pasado y presente cultural desapareciese. Nos perderiamos a nosotros mismos.

  4. Polizón del Ateneo says

    Este es un llamamiento desesperado a quien corresponda para que no dejen caer este maravilloso lugar. Acude gente un poco friki, pero el Ateneo ha sido una referencia para la cultura, la libertad y la democracia de este pais. Lo único que pido al amable personal del Ateneo es que no te eche de la biblioteca si no tienes carnet de socio y cuando solo hay cuatro gatos ocupándola. Otro aspecto a destacar es que es escasa la gente joven (si exceptuamos opositores) que acude a leer por placer. La biblioteca del siglo XIX es maravillosa y es una de mis fuentes de inspiración. La pueblan una gran cantidad de musas… Espero algún día hacerme socia si me dejan de pedir el dichoso carnet …Por cierto , señor Sauquillo, le veo muchas mañanas estudiando muy concentrado. Espero que las musas le acompañen también a usted.

  5. Erskine says

    Una de las peculiaridades mas interesantes y desconocidas del Ateneo de Madrid es su reglamento. Un reglamento que esta inspirado en la mejor tradición garantista y liberal, un reglamento que no solo asegura los derechos de los socios si no que configura un modelo participativo y horizontal. Existe una pequeña fracción de los socios que consideran que es necesario una reforma de este para implementar un modelo verticalista y dirigista que permita una total concentración de poder en manos de la junta de gobierno Esta reforma iría no solo en contra del espíritu que inspiró la creación de la de la Docta Casa sino que también iría en contra de la participación de los socios. El Ateneo es una «fabrica» de cultura y todo cambio de este en la dirección de una mayor concentración de poder por parte de la directiva no solo violentaría nuestros usos y costumbres, -de hecho la actual junta de gobierno del Ateneo de Madrid es una experta en saltarse y retorcer la interpretación a su favor del articulado- si no que cerraría las puertas a la implicación social y economica de aquellos sectores de la sociedad que están, hoy, demandando mayor transparencia y participación cultural, social y política. Son estos sectores sociales, -implicándose y participando- los únicos que pueden sacar al Ateneo del marasmo al que lo han conducido ese tipo de socios que con una visión chata, provinciana, comercialista y mimética de otras instituciones culturales que no tienen nada que ver con las tradiciones y practicas asentistas. Son estos sectores sociales quienes ahora mismo están haciendo una cultura libre abierta y participativa los que han de salvar el Ateneo. Quererlo convertir en una mala copia del Casino de Madrid, El Nuevo Club o el Circulo de Bellas Artes es un camino inviable para esta Casa. Quienes esto pretenden solo conseguirán que el Ateneo se convierta en algo ruinoso y chabacano para poder después trocearlo en varios negocios patrimoniales e inmobiliarios.

  6. Susana says

    Es muy importante en mi vida el Ateneo. Si lo cerraran cerrarian también mi corazón.

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