La vida es así

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Montoro, el 26 de junio, durante la sesión de control en la que justificó los errores de Hacienda. / Ballesteros (Efe)

Cuentan que el Gobierno ha subido el precio del tabaco de picadura, ese que fuman los que tienen que ahorrar unos eurillos y ya solo pueden caer más bajo recogiendo colillas. Por cierto, ayer mismo subió la luz un 1,2% para casi 22 millones de hogares españoles que, en los últimos cinco años, han visto cómo subía su factura de la electricidad en torno al 60%. Pero no todo son apreturas y tristezas. También hemos conocido algunos jugosos detalles de la vida de Javier Arenas, uno de los carismáticos líderes del PP, cuando era diputado nacional. Cuenta Eldiario.es que el partido (Popular) le pagaba a Arenas su dormidero en Madrid: el Hotel Palace, un chamizo. Solo en el año 2000 los "gastos de alojamiento" de Arenas ascendieron a 260.000  pesetas al mes. La contabilidad del PP refleja que el político de arrogante porte llegó a fundirse en un solo día 1.748 euros en ¡tres comidas! Sus abrevaderos: Zalacain, Lhardy, Solchaga, Jockey...  Restaurantes de lujo para un partido, el Popular, cuyo presupuesto proviene en un 90% de subvenciones públicas. No lo olvidemos...

¿Esta es la austeridad de que tanto habla el PP? Deberían haberlo advertido. El sentido del ahorro de Mariano Rajoy y sus chicos resulta francamente sorprendente: tabaco de liar para vosotros, cava de puros del Palace para nosotros. Una política del embudo, insisto, lo ancho para nosotros y lo estrecho para vosotros, que me lleva a sospechar de cada uno de sus actos. Incluido su afán recaudatorio, una ansiedad depredadora descomunal. Tan grande como su grado de corrupción. Tan espectacular como su descaro y sinvergonzonería.

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En estas circunstancias es muy difícil ser bloguero, columnista o tertuliano de barra de bar, cubalibre en mano, y no sentir la tentación de dedicarle unos minutillos a Cristóbal Montoro, nuestro risueño ministro de Hacienda, un político de profundas y sesudas reflexiones. Sus explicaciones en la última sesión de control al Gobierno en el Congreso sobre la atribución de propiedades a la infanta Cristina resultaron simplemente memorables: “No siembren dudas... La vida es así”, dijo [ver vídeo], en un discurso solo comparable con los de Groucho Marx en sus momentos más inspirados o con los de María Dolores de Cospedal durante sus “simulaciones en diferido” del finiquito a Bárcenas.

"La vida es así". Es muy difícil ignorar a un hombre capaz de realizar semejante análisis del momento que vivimos los españoles. Yo ni lo voy a intentar: parece evidente que Montoro tendría que estar fuera del Gobierno. Es posible que incluso fuera del país, escondido en desiertos remotos o montañas lejanas. Pero cuidado... ¿Y si no fuera tan torpe? ¿Y si estuviésemos ante un político minimalista? ¿Ante un filósofo de la minucia liberal, de estupidez fingida? ¿Y si su “La vida es así” fuese el resumen más lúcido y preciso que se ha realizado jamás de la España del PP?

Austeridad para usted, y nosotros al Palace. Porque... ¡la vida es así!