Honrados como todos

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El vicesecretario del PP González Pons, el sábado pasado, durante su intervención en la convención de Nuevas Generaciones del PP valenciano. / Manuel Lorenzo (Efe)
El vicesecretario del PP González Pons, el sábado pasado, durante su intervención en la convención de Nuevas Generaciones del PP valenciano. / Manuel Lorenzo (Efe)

González Pons dijo hace unos días que el PP es “un partido de dirigentes tan honrados como todos”. Una frase un tanto abstracta, pero no por ello menos tranquilizadora. Una reflexión de esas que invitan a los ciudadanos a creer de nuevo en los políticos, en la política. Una sesuda y hermosa cita que, pese a sonar más a Al Capone que a Churchill, el dirigente del PP utiliza para intentar dar por zanjado el tema de la corrupción en su partido. Son tan honrados como todos, y no se hable más.

El problema es que todos somos honrados, cierto, pero de distinta manera y hasta cierto punto. No se si usted me entiende... Ahí tienen a Carlos Fabra, expresidente de la Diputación, condenado por la Audiencia de Castellón a cuatro años de cárcel por cometer “repetidos delitos fiscales en cantidad de notoria gravedad”. “No es un defraudador cualquiera, era presidente de la Diputación y mientras exigía impuestos él, por detrás defraudaba”, aseguró el ministerio público en la última sesión del juicio. Honrado como todos, Fabra blanqueó tres millones de euros “en una operación de manual”.

El concepto de honradez que tiene Pons, ciertamente relajado, no es creación suya. Es cosa de partido. Y viene de lejos. Ya en 2008 Mariano Rajoy, presidente del actual Gobierno en el momento en que escribo este post, dijo que el recientemente condenado Carlos Fabra era “un ciudadano y un político ejemplar”. Sabias palabras, puesto que Fabra no es un defraudador cualquiera, un vulgar delincuente. Es un símbolo para los populares, el ejemplo perfecto del delincuente honrado. Como todos, ¿recuerda?

Fabra, Bárcenas, Pons, Cospedal, Rajoy… ¡Cómo han tenido que ser esas reuniones de gente honrada (como todos)! Me río yo de la convocada por el gánster Joseph Bonanno en octubre del 57 en el lujoso Grand Hotel et des Palmes de Palermo, cumbre entre capos sicilianos y norteamericanos. O de las organizadas por la Comisión, órgano rector de la Mafia, en los años treinta, reuniendo a las Cinco Familias de Nueva York y al líder del Chicago Outfit. Minucias. Las reuniones del PP han resultado tan interesantes, tan jugosas y tan creativas que hasta se construyeron una sede a la medida de su honradez: la reforma del edificio de Génova costó 5,6 millones de euros. Una cifra de por sí obscena, a la que podemos añadir la posibilidad de que fuese pagada con dinero negro. ¿Honrados? Como todos.


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6 Comments
  1. luigi says

    Lo que está sucediendo en España es algo histórico por único. Tranquilamente, sin que ni uno se despeine, salen por las pantallas, por las emisoras, por los papeles… y mienten con descaro, sabiendo que todos sabemos que mienten. Les da igual, se han dado cuenta de que no pasa nada y de que sus golfadas son ya de tal calibre que no pueden poner excusas ni razonamientos, solo les queda mentir con aplomo.
    Estamos cruzando algún tipo de línea que antes no se había traspasado y que no sabemos con claridad a dónde nos lleva. Los procesos históricos a veces toman formas nuevas, evolucionan, y no siempre es posible reconocerlos con anterioridad. ¿Un nuevo tipo de fascismo? ¿Una época de transición hacia el abismo?
    La gente en general creo que intuye de una manera más o menos consciente que estamos en una encrucijada y siente miedo frente a ello; y vive con la vaga esperanza de que esto pasará con el tiempo como si de una gripe se tratara. Pero yo creo que se trata de una neumonía y los antibióticos (partidos de supuestas izquierdas y sindicatos) han dejado de ser efectivos porque los virus y las bacterias los han adormecido, los han “comprado”. Así el cuerpo se ve abandonado y solo frente a temibles enemigos…

  2. Mecacholo says

    González Pons se gusta. No hay más que ver la foto del post.

  3. Albert says

    Glez Pons es la pendencia cínica hecha persona, que habla cual pomposo canónigo cebado y acostumbrado a exigir y señalar humildad, mansedumbre, y perseverancia a la plebe hambrienta.

  4. inteligibilidad says

    Y la vergüenza es la oposición parlamentaria…

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