Erasmus para la 'buena estirpe'

Mario Bedera *

Mario_BederaCorría el año 2006, con Mercedes Cabrera de ministra de Educación, cuando se constató que muchos estudiantes que obtenían por méritos académicos la beca Erasmus, finalmente renunciaban a ella. La razón no era otra que la falta de recursos. Bruselas dotaba estas becas con unas cuantías que necesariamente debían ser complementadas, cosa que hacía el Ministerio pero en un montante insuficiente para hacerlas efectivas a estudiantes de familias con bajo nivel de renta. Esta carencia se subsanó en los Presupuestos Generales del Estado de 2007 con un incremento del 825%. Desde esta fecha, la falta de recursos no ha sido un problema para que casi la totalidad de los alumnos con derecho a beca Erasmus hayan accedido a las universidades europeas de su elección… hasta la llegada de Wert al Ministerio de Educación.

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Ocupados todos en denunciar los atropellos del ministro de Rajoy a la educación pública, ha pasado bastante desapercibido el brutal recorte a las becas Erasmus. Desde el último presupuesto socialista (2011), la ayuda complementaria del Ministerio ha caído un 71%; es fácil deducir que con el 29% restante la aportación de Wert a los becarios Erasmus quedaba muy deslucida. ¿Cómo conseguir sacar lustre a tan magros recursos empleados? Wert, que ‘necesita mejorar’ en educación pero que es un maestro consumado en el cocinado de cifras, dio rápidamente con la solución: se eliminan los complementos económicos y a cambio se crean unas becas propias del Ministerio, eso sí, con más dotación que las de Bruselas (100€ más), ‘becas premium’, como las tarifas telefónicas.

Pero al igual que éstas, las becas Erasmus del Ministerio tienen también letra pequeña porque se conceden para la mitad del curso académico, mientras que antes eran para el curso completo; y lo más duro, se exige un nivel B2 del marco común europeo de referencia para las lenguas (MCER), difícil de obtener en inglés (First Certificate in English) y casi imposible para otras lenguas menos estudiadas, salvo para aquellas familias con poder económico suficiente para enviar de forma continuada a sus hijos a academias privadas o para pagarles estancias en un país extranjero.

Para hacernos una idea del nivel exigido, la Comisión Europea realizó en 2011 la Primera Encuesta Europea de Competencias Lingüísticas encargada al consorcio internacional SurveyLang que analizó el nivel de competencia en idiomas de 14 países de la UE. En el caso de España, la encuesta mostró que sólo el 13% de nuestros alumnos serían capaces de desenvolverse en inglés en el nivel B (que engloba B1 y B2). Este bajo porcentaje sería infinitamente menor si se analizara cuántos estudiantes tienen un dominio B2 en idiomas minoritarios como francés, alemán, italiano y no digamos en otros ajenos a nuestro entorno cultural como los de países del Este.

Los efectos de este despropósito ministerial, y más en tiempo de crisis, serán que volveremos a encontrarnos con importantes renuncias a las 30.000 becas Erasmus que ya no tendrán más complemento que el que reciban de las propias familias. Con la subida salvaje de las tasas universitarias, las familias con renta media-baja, bastante tendrán con hacerse cargo del curso ordinario de sus hijos como para poder destinar recursos a completar la beca de Bruselas. Estas mismas familias verán con impotencia cómo sus hijos tampoco pueden acceder a las ‘becas Erasmus premium’ del Ministerio por no tener acreditado un nivel B2 de idiomas.

La primera consecuencia la observaremos en algunos meses, sobre la segunda ya tenemos datos: de las 10.000 becas convocadas por Wert, 1.143 se han quedado sin cubrir por no cumplir el requisito del idioma. Además, con datos aportados por el mismo ministerio, de los 13.508 solicitantes sólo el 65,6% cumplía con las condiciones de la convocatoria, lo que significa que el Gobierno ha dejado fuera a 4.651 interesados.

Cada nuevo paso, Wert ahonda más en la desigualdad educativa. No se trata sólo de poner trabas de acceso a la universidad a los más necesitados (tasas más altas y endurecimiento de criterios para obtener becas); ahora se favorece descaradamente a los más pudientes para poder viajar a estudiar en otro país. Todo es poco para la ‘buena estirpe’ como dijo Rajoy.

(*) Mario Bedera. Portavoz de Educación del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso y exsecretario de Estado de Educación.