Las otras negociaciones con ETA: cuando Asunción ‘dinamitó’ la ‘vía Vera-Benegas’

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Captura del vídeo difundido por el diario ‘Gara’ el 20 de octubre de 2011 en el que tres encapuchados anunciaron en nombre de ETA el «cese definitivo de la actividad armada». / Efe

En 1994, el entonces ministro del Interior, Antoni Asunción, ‘dinamitó’ una línea de negociaciones con ETA abierta por el tándem Rafael Vera-Txiki Benegas que pudo haber llegado a buen puerto. Ahora, 21 años después, cuando ETA acaba de anunciar que ha desmantelado la estructura de la lucha armada, cuartopoder.es revela los entresijos de aquella negociación escasamente conocida y hace públicos algunos de los documentos que dieron lugar a la misma.

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A estas alturas nadie duda de que ETA está acabada, pero se necesita aún un último empujón para que la banda certifique su disolución final. Eso es lo que el lehendakari vasco, Iñigo Urkullu, le ha pedido al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y ese ‘empujón’ significa buscar una salida a los presos de ETA, primero, y luego a los terroristas que están fuera de España. Pero antes de todo, el Gobierno quería un nuevo gesto unilateral de la banda, y ese gesto ha llegado a través del anuncio del desmantelamiento de la estructura de la lucha armada con un comunicado a través del diario Gara. Aún así, sin embargo, Rajoy teme la reacción de parte de los dirigentes de su propio partido y de las asociaciones de víctimas del terrorismo respecto a cualquier compromiso con ETA.

No obstante ese temor, el Gobierno del PP sabe perfectamente que siempre se ha buscado una salida negociada con la banda. A lo largo de la historia ha habido conversaciones de todo tipo, pero cuartopoder.es profundiza ahora en los entresijos de una vía que el ex secretario de Estado para la Seguridad, Rafael Vera, y el ex secretario de Organización del PSOE, José María Txiki Benegas, abrieron en 1993 y que el ex ministro del Interior, Antoni Asunción, ‘dinamitó’ en 1994. Ésta es la historia y estos, sus documentos.

El inicio de la ‘vía Vera-Benegas’

En marzo de 1993, ETA dirigió el siguiente documento al gobierno socialista de Felipe González:

«Al Gobierno del PSOE:

«1.- Han llegado hasta nuestros oídos rumores sobre una posible oferta de miembros del PSOE acerca de una tregua. Esos rumores se hallan bastante extendidos en diversos círculos, pues al parecer se han utilizado una vez más vías y canales inusuales, favoreciendo la difusión distorsionada de dicha oferta.

«2.- Queremos mostrar nuestra extrañeza tanto por el contenido como por el modo de hacerla, que denotan una muy preocupante falta de coordinación y seriedad del Gobierno y el PSOE.

«3.- Nos cuesta creer la sinceridad de dichas propuestas (que por cierto presentan distintas versiones según los círculos en los que se hallan difundidos), teniendo en cuenta que parecen contar con el aval de Benegas y Corcuera, y que el Estado español (con la colaboración del francés) se empeña en seguir utilizando la vía represiva y un lenguaje prepotente que contrasta tremendamente con el apremio que muestran en dicha(s) propuesta(s).

«4.- Nuestra Organización, como lo hemos venido manifestando hasta la saciedad tanto pública como privadamente, está dispuesta a hacer el gesto que fuera necesario con vistas a empezar a buscar vías de solución negociada al largo y duro conflicto que enfrenta a Euskal Herria y al Estado español. Nuestra propuesta no ha sido respondida desde Febrero del 92.

«5.- Para poder dar alguna credibilidad a esos rumores que se hallan extendidos en determinados círculos políticos vascos, españoles y franceses, sería necesario algún tipo de documento oficial escrito que avale la veracidad de dicha propuesta.

«6.- Esta posibilidad de hacerle llegar un documento oficial y escrito a nuestra Organización puede presentar la misma dificultad que la supuesta intención de hacernos llegar el mensaje fuente de todos estos rumores. Para evitar esa dispersión Euskadi Ta Askatasuna propone al Gobierno del PSOE, una vez más, que se dirija a nuestra interlocución hoy en la República Dominicana.

«En Euskal Herria, a 15 de Marzo de 1993»

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Rafael Vera, ex secretario de estado de seguridad. / Efe

Según relatan a cuartopoder.es fuentes vinculadas con aquella negociación, a partir de ahí se iniciaron contactos esporádicos con la banda y el 30 de noviembre de 1993 la ahora ilegalizada Batasuna movió ficha y sus dirigentes más destacados remitieron una carta al secretario de la Seguridad del Estado, Rafael Vera, en la que se definían como «intermediarios en el dialogo ETA-Estado» y le pedían una reunión para clarificar la situación. Tampoco hasta ahora esta carta había visto la luz pública en un medio de comunicación.

«Excmo. Sr. RAFAEL VERA

«Secretario Seguridad del Estado

«Ante la confusión existente por las diferentes propuestas y/o reflexiones que, desde distintas fuentes promotoras y mediadoras, se vienen canalizando en el objetivo de desbloquear el actual estado de confrontación y abrir un marco de diálogo y negociación, los abajo firmantes -intermediarios en el dialogo ETA-Estado- plantean la necesidad de una reunión urgente con los promotores directos de las citadas ‘propuestas y/o reflexiones’ con el fin UNICO de situar el ‘estado de la cuestión’; es decir, en qué coordenadas de posición se está por parte del Gobierno del Estado para modificar el estadio actual de confrontación violenta.

«Consideramos que esta gestión, sin querer asumir competencias que le compiten a la Interlocución de ETA en Santo Domingo, es totalmente imprescindible para clarificar la actual situación.

«ATENTAMENTE

«Jose Luis ELKORO, «Rafa DIEZ, «Karmelo LANDA

«Donostia, 30 de Noviembre de 1993»

En realidad, desde 1992 se habían abierto dos vías que estaban destinadas a confluir en una sola. Por un lado, la ‘vía Benegas’, que comenzó cuando el ex director del ilegalizado diario Egin, Pablo Muñoz, compañero de colegio de Benegas en los jesuitas de San Sebastián, le llamó para decirle que ETA buscaba una vía de diálogo con el Gobierno para avanzar hacia un final pactado. Benegas le contestó que estaba dispuesto, pero con intermediarios, en secreto y previo cese de los atentados. En ese momento, Benegas era secretario de Organización del Partido Socialista.

A partir de ahí, Muñoz buscó la vía de Jonan Fernández, que impulsaba entonces el movimiento ciudadano Elkarri y se había desmarcado de la vía de la violencia. Como resultado, ETA declaró estar dispuesta a decretar una tregua si el Gobierno mandaba algún representante a Santo Domingo, pero el Ejecutivo socialista exigía antes el cese de la violencia, aunque no se hiciera público. En ese momento acabó la intermediación de Muñoz y comenzaron los contactos directos Fernández-Benegas.

La ‘vía Benegas’ converge con la ‘vía Vera’

Desde al menos dos años atrás (1991), el secretario de Estado de Interior, Rafael Vera mantenía sus propias vías –especialmente, con Rafael Díez Usabiaga-, además de otras que había abierto a través del centro de estudios para la paz Gernika Gogoratuz, constituido en noviembre de 1987 bajo los auspicios del Gobierno vasco y cuyo responsable era Juan Gutiérrez. Pero antes de iniciar un posible diálogo con ETA, Vera había puesto como condición que en 1992 no hubiera ningún atentado contra la Expo de Sevilla ni contra los Juegos Olímpicos de Barcelona… y ETA cumplió la condición, por lo que en 1993 todo estaba maduro para establecer los contactos.

Paralelamente, de sus encuentros con Muñoz y con Jonan Fernández, Benegas daba cuenta exclusivamente al ministro del Interior, José Luis Corcuera, quien decidió mantener ‘vivas’, aunque separadas, las dos vías: la que ya seguía Vera y la iniciada por Benegas con Fernández. Pero la existencia de dos vías paralelas generó incertidumbre en ETA, como queda reflejado en la carta que la organización dirigió el 15 de marzo de 1993 al Gobierno español pidiendo «clarificación» y que hemos reproducido arriba de forma íntegra.

Pese a tanta incertidumbre, los encuentros secretos entre Benegas y Jonan Fernández fueron frecuentes y secretos. El ‘número tres’ del PSOE dejó claro que el Gobierno no negociaba y que él se limitaba a trasladar ideas y Fernández, tras escuchar también las posiciones de ETA, debía establecer los puntos de encuentro y presentar a ambas partes una propuesta de consenso. Como resultado, Benegas y Fernández diseñaron una metodología que recogía varias fases.

En una fase previa se pedía que el Gobierno acercara a la Península a varios presos que cumplían condena en la prisión de «Salto del negro», en Canarias; a partir de ese momento, ETA se comprometía a no cometer atentados mortales, si bien no habría declaración formal de tregua; y, finalmente, que ‘Antxon’ sería el encargado de nombrar interlocutores concretos para las conversaciones, tras lo cual haría lo propio el Gobierno. La idea de Benegas era que Jonan Fernández viajara a Santo Domingo para transmitirle los pormenores a ‘Antxon’, pero significando que las ideas eran de Elkarri, aunque el Gobierno de Felipe González estaba puntualmente informado.

Dado que había que viajar a Santa Domingo, donde estaba ‘Antxon’ y este terrorista formaba también parte de la vía de Vera, el ministro del Interior, José Luis Corcuera, decidió unificar ambas vías, aunque optando por Elkarri. Así, fue Fernández quien viajó por sorpresa a la República Dominicana.

Según relatan a cuartopoder.es fuentes conectadas con la negociación, Vera recibió un fax de Batasuna dirigido al Ministerio del Interior comunicando los nombres de las personas que habían de actuar en la negociación: Landa, Díez Usabiaga y Elkoro (el segundo documento que reprodujimos arriba). Y poco después, el 30 de noviembre de 1993, Vera recibió un escrito firmado por esas tres personas acreditando la representación. Así es como se puso en marcha la ‘vía Elkarri’: el Gobierno designó como interlocutores a Vera y Benegas, mientras que Jonan Fernández quedó apartado por decisión etarra.

«La salida de presos es un proceso complicadísimo… ténganlo en cuenta»

La primera reunión se celebró en la casa de unos conocidos de Benegas en un pequeño pueblo de Navarra próximo a Pamplona y participaron cuatro personas: Díez Usabiaga, Elkoro, Vera y Benegas. La reunión fue tensa: cuando los representantes de ‘Antxon’ hablaron de los presos, Vera les interrumpió y les dijo:

– «Ustedes, cuando hablan de los presos y su salida siempre lo contemplan pensando en que si hay un acuerdo eso es algo muy fácil, que no tiene dificultades. Pues es todo lo contrario, es un proceso complicadísimo porque hay sentencias, jueces, normas jurídicas y víctimas que hacen que cualquier excarcelación implique un proceso muy complicado. Ténganlo en cuenta».

Vera puso entonces sobre la mesa un listado de todos los presos de ETA, fue leyendo la lista y dio su opinión sobre los que podrían salir o no. Díez Usabiaga no salía de su asombro y cuando terminó Vera su exposición le dijo: «Con ese criterio he contado que más o menos puedan salir entre 27 y 30”. “Eso es lo que hay», le contestó Vera.

Tras el almuerzo, los reunidos se centraron en la cuestión del método. Llegados a ese punto, Benegas puso sobre la mesa un esquema que ya había trabajado con Jonan Fernández y que tenía el visto bueno de Corcuera.

Esencialmente, ese plan consistía en que el grupo de trabajo no actuaba en nombre de nadie, no representaba a ninguna de las partes; que debería ser aceptado por todos; que actuaría con el máximo secreto, incluso sobre su composición; que las partes tenían que asumir que en esta fase no podían dar cuentas a casi nadie de las propuestas del grupo dinamizador; que sólo algunas personas del grupo podían tener acceso a las partes para transmitir propuestas y recibir contestaciones; que el grupo debería partir de las posiciones de las partes para elaborar una propuesta realista; que tendría para sus trabajos un plazo de seis meses; que las propuestas podrían ser rechazadas, con lo que el grupo tendría que reelaborarlas; que si se producían filtraciones, el grupo asumía su responsabilidad dejando claro que ni el Gobierno ni ETA tenían nada que ver con sus iniciativas y que, en caso de que el grupo no consiguiera ofertar una propuesta viable, se disolvería y asumiría un compromiso de discreción.

Asunción ‘dinamita’ las conversaciones

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Antoni Asunción, ex ministro del Interior. / Efe

De esa forma había empezado a rodar la nueva ‘mesa negociadora’. Sin embargo, el 23 de noviembre de 1993, José Luis Corcuera presentó su dimisión como ministro del Interior como consecuencia de haber sido declarados inconstitucionales algunos preceptos de la Ley de Seguridad Ciudadana -conocida como la ‘ley de la patada en la puerta’– por el Tribunal Constitucional y su sucesor, Antoni Asunción, no vio con buenos ojos estos contactos y acabó por ‘dinamitarlos’.

Según ha confirmado Rafael Vera a cuartopoder.es, Asunción le prohibió acudir a más reuniones y en esos momentos se planteó su dimisión. Benegas, por su parte, mantuvo una tensa conversación con Asunción, en la que el entonces ministro le dijo que él tenía otra vía, la de prisiones, y que no autorizaba más reuniones que no fueran las diseñadas por él mismo.

La siguiente reunión en Navarra se celebró sin Vera, lo que despertó recelos en Usabiaga y Elkoro. No obstante, los batasunos dieron su apoyo a la propuesta metodológica, e incluso se habló de París o de Estados Unidos como lugares para una ‘mesa negociadora’ con ETA. No obstante, tal decisión tenían que someterla a consideración directa de ‘Antxon’ en Santo Domingo. Asunción no permitió los encuentros… y ahí se acabo todo. Un problema, acaso de celos, ‘dinamitó’ lo que parecía una excelente vía.