Felipe González contra los bárbaros

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Jesús Cuadrado *

Jesús_CuadradoEn el cerco de Troya narrado por Homero, cuando buscaba “un plan para salvar a los aqueos”, Agamenón decidió pedirle al viejo Nestor que hablara a los soldados. Por qué no les hablas tú, que eres su jefe, le dijeron; “porque a él le creerán”, les contestó el líder de los aqueos. Cuando a Pedro Sánchez, el secretario general del PSOE, las encuestas le empezaron a quitar el sueño, recurrió al veterano exministro Ángel Gabilondo para recuperar la confianza de los electores. “Porque a él le creerán”, debió pensar el líder de los socialistas.

Pero, los milagros no existen. Cuando la desconfianza se hace crónica, como ocurre con el Partido Socialista de Sánchez y su grupo, no hay una fórmula de recuperación de la misma de “bajo coste”, no hay atajos ni salvadores. Más, si el procedimiento elegido es una monumental chapuza. Los farfulleos de Cesar Luena, con explicaciones contradictorias e inverosímiles sobre el golpe de mano en Madrid, demostraron que se trataba, no de una reflexionada decisión estratégica, sino de una improvisación desesperada.

Una chapuza, aunque contara con el aval de Felipe González, que justificó la operación en un reciente artículo. Hay que conectar, antes que con los militantes, con los electores, venía a decir. Tiene razón, pero se contradice si pretende hacerlo con un candidato que, por muchos méritos personales que le adornen, no se puede ocultar que surge de una confabulación en la sombra, del concierto de cuatro mandamases. Si se trataba de conectar con los votantes, el método se llama “primarias abiertas”, que a González tanto le repugnan. Una chapuza, con la participación imprescindible del grupo Prisa que aporta a la operación una extraterrestre “encuesta flash”, según la cual la intención directa de voto para el PSOE en Madrid habría pasado de un 11%, en el mes de enero, a un 19% a las cuatro horas de hacer pública la decisión de imponer la candidatura de Gabilondo, para caer, ocho días más tarde, según una nueva encuesta de Metroscopia, a un 9%. Pronto las urnas mostrarán qué resultados proporciona al Partido Socialista esta nueva corazonada de González.

La legendaria inteligencia contextual de Felipe, “eso de la visión”, como decía con sorna Bush padre, hace tiempo que parece averiada. Recuerdo su tozudez para defender en solitario, hace veinticinco años, el servicio militar obligatorio, la mili, cuando el proceso hacia los ejércitos profesionales ya era imparable. Desde entonces, valiéndose de su carisma imbatible entre los militantes, no ha dejado de mover en la sombra los hilos, y de pilotar la deriva hacia el desastre. Forzó el adelanto electoral e impidió las primarias abiertas en 2011, impuso a Rubalcaba, en su opinión, la mejor cabeza del país, y jugó el papel del Llopis de Suresnes para impedir cualquier cambio en el Congreso de Sevilla. Y ahí sigue, haciendo oportunas para el PSOE las palabras de Shakespeare en Julio Cesar: “En las cosas humanas hay una marea que, si se toma a tiempo, conduce a la fortuna; para quien la deja pasar, el viaje de la vida se pierde en bajíos y desdichas”.

A lo largo de la historia, quienes ven amenazado su estatus se consideran la civilización y califican como bárbaros a quienes les amenazan. En los últimos tiempos, González, más activo que nunca, ha asumido el mando directo en la defensa de la “civilización” frente al asalto de “los bárbaros”, las nuevas fuerzas políticas, que supondrían un riesgo para la gran obra de la transición. Él quiere plantar al PSOE como la muralla china, construida entre 1400 y 1600 frente a los bárbaros del Norte. Para lo que nos ocupa, resulta útil la narración de la muralla que hace Alessandro Baricco; la considera, no como un dispositivo militar, sino como una manera de pensar que se repite en la historia, una opción para evitar cambios, mutaciones, que se interpretan como amenaza. Los emperadores de la dinastía Ming tenían otras alternativas basadas en la negociación, pero “Dios no hace tratos con los salvajes”. La gran muralla resultó un fracaso, como arma y como idea. De hecho, Kublai Khan, el emperador que conoce Marco Polo, ya no era de la dinastía Ming, era mongol, un bárbaro, y el último emperador, depuesto en 1912, era manchú, otro bárbaro.

Felipe González ignora una lección histórica elemental, que los grandes cambios los producen los bárbaros, sea contra Llopis o contra la dinastía Ming. Y hoy, en España, la corriente de cambio es tan imparable que no hay muro, ni físico ni mental, que pueda detenerla. Así describe Baricco lo que hacían los bárbaros con esa gran muralla: “Los bárbaros llegaban hasta ella, blasfemaban un poco, luego le daban la vuelta al caballo, y empezaban a galopar a lo largo de la muralla. Cuando ésta se acababa, daban la vuelta alrededor e invadían China”.

¿Quién va a liderar el inevitable proceso de mutación que se está produciendo en España? No está decidido, pero, de momento, parece que el Partido Socialista se autodescarta para la tarea; orientado por González y sin liderazgo sólido, anda perdido “en bajíos y desdichas”, sin un perfil estratégico definido. De poco sirven descalificaciones ingenuas hacia los nuevos, Podemos o Ciudadanos, como decir que no tienen experiencia de gobierno ¿El economista Luis Garicano o la jurista Manuela Carmena son un riesgo? Aunque, les conviene no olvidar a los partidos emergentes que el pasado también les puede enredar a ellos, sea con simplismos de Guerra Fría o con moralismos sobre el aborto, por ejemplo.

Si se observa país a país, no está escrito, ni en el Norte ni en el Sur, que los partidos socialdemócratas europeos vayan a estar fuera del escenario de cambios políticos que se anuncian. Ahí esta el caso del italiano Matteo Renzi “El Bárbaro”, el chatarrero de su propio partido, como él se autodefinió, liderando los cambios imprescindibles para el futuro de Italia, incluida la supresión del actual Senado. ¿Alguien se imagina a Renzi dejándose controlar y conducir por exlíderes de su partido? Al contrario, les desafió y les ganó, esa es la verdadera clave de su “derecho a ser escuchado”. Lo contrario a la llamada de Pedro Sánchez a Rubalcaba para que le asesorase en el debate del Estado de la Nación: ¿el líder de oposición con mayor grado de desconfianza en toda la historia de la democracia española aconsejando al nuevo líder del PSOE sobre cómo conseguir la confianza de los electores? O a la publicitada intervención de Felipe González en todas las decisiones de Sánchez, incluida la ya comentada de la candidatura de
Gabilondo o el pacto con Rajoy.

No sé si el Partido Socialista aún puede producir algún chatarrero como Matteo Renzi, si le quedan “bárbaros”, es decir, seguidores críticos frente a los que siempre dicen amén, pero, sin ninguna duda, Felipe González intentará cerrarles el paso. Un caso único en Europa, ni en Reino Unido ni en Alemania ni en ningún país existe este tutelaje sobre un partido socialdemócrata de un histórico patriarca. En cualquier caso, los bárbaros, procedan de donde procedan, con el PSOE o sin el PSOE, derribarán el muro. No sería la primera vez.

(*) Jesús Cuadrado es militante y exdiputado del PSOE.
5 Comments
  1. juanjo says

    Muy bien, Jesús. Perfecto, entre otras razones porque tu análisis, además de para el PSOE, también sirve para otros partidos.

  2. asi es says

    Y por eso, en el libro El sueño de la Transición, que son las memorias del general Manuel Fernández-Monzón -trabajó de enlace con los servicios de inteligencia de la CIA en España- hay un capítulo con título rotundo: El almirante eligió a Felipe González: de Toulouse a Suresnes.».. Gonzalez el continuista del franquismo, Solana el hombre de la CIA en el PSOE. !Atado y bien atado dijo Franco y se ha cumplido a rajatabla en el régimen franquista sin franco»»»

  3. AMADEO CALZADA says

    Ya son varios los que posicionan a llopis en Suresnes y esto es una grosera mentira. lopis no asistio a suresnes porque no tenia por qué. Felipe Gonzalez y compañia provocan la escision del PSOE en agosto de 1972 en Toulouse confirmada en suresnes en 1974. Lopis era entonces el legitimo Secretario General del PSOE; y Felipe Gonzalez lo seria de su grupo extremadamente minoritario que se puede probar en cualquier momento. Eos que escribe sobre la historia del PSOE deberian informarse antes de escribir chorradas que no sirven mas que para desprestigiar a la propia Historia.

  4. Carlos says

    El artículo de Jesús Cuadrado enfoca bien la parálisis que vive el PSOE nacional y la degradación de liderazgo, primero con Rubalcaba y ahora con Sánchez. Lo que me interesa es el análisis sobre la responsabilidad de González en esta parálisis. Bien visto. Y que González se quitó de enmedio a la vieja guardia que lideraba Llopis en el exilio es una obviedad.

  5. ramón moreno palau says

    PARA MI,FELIPE GONZALEZ resulta un personaje siniestro y manipulador,dejados en la cuneta sus ideales-si alguna vez los tuvo -en aras de llenar a rebosar sus cuentas corrientes-suculentos puestos en empresas privadas y pensión pública como expresidente del gobierno,un agravio para los ciudadanos,especialmente para los parados-este sujeto se dedica desde hace años a mangonear a su antojo en el partido con la complicidad descarada de destacados dirigentes y la benevolencia del GRUPO PRISA del turbio Juan luis Cebrian,el PSOE es un partido nominalmente de izquierdas,pero cuando llega al poder se transmuta en el otro partido de derechas de la casta y eso ha posibilitado su prolomngadoi declive durante años y el que muchos de sus votantes y simpatizantes lo cambiasen por PODEMOS,confieso que me da escalofrios la relación de este sujeto con el multimillonario mexicano CARLOS SLIM y sus declaraciones en favor de una «gran coalición» con el repugnante PP para «salvar ESPAÑA» IDEA entusiasticamente defendida por sectores afines a ese partido y por el GRUPO PRISA,asi como el sector mas conservador del viejo partido socialista,espero que las predicas de este manipulador sin escrupulos sean como predicar en el desierto y nadie le haga casodentro del partido porque yo creo que para el PSOE seria como dispararse en el pie

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