Nada ha cambiado

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Los padres del niño fallecido Gabriel Cruz. / Efe

Sucedió el 13 de noviembre de 1992. Tres niñas de entre 14 y 15 años fueron secuestradas, violadas, torturadas y asesinadas en el pueblo valenciano de Alcàsser. Setenta y cinco días después, cuando dos apicultores descubrieron sus cuerpos semienterrados, nació un género televisivo: la telebasura. Fue el 27 de enero de 1993 cuando Nieves Herrero, en el programa de Antena 3 ‘De tú a tú’, convirtió Alcàsser en un plató desde donde realizaron el programa en vivo. Participaron familiares de las víctimas, que iban conociendo detalles de los crímenes y las detenciones sobre la marcha. El dolor, la miseria, la rabia… en directo en el prime time televisivo.

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Nada ha cambiado. Veinticinco años después la telebasura sigue siendo el modelo de televisión favorito de las cadenas. Sencillo, barato, irresistible… y por supuesto tremendamente rentable. Una inversión mínima, un beneficio máximo. Por eso todas las grandes cadenas comerciales buscan a la hija de la presunta asesina del niño Gabriel. Y quieren entrevistar a sus ex parejas. E intentan localizar al dueño del burdel de carretera donde dicen trabajó al llegar de la República Dominicana. E improvisan especiales nocturnos cargados de morbo, de supuestos, de declaraciones chuscas e informaciones dudosas, de profesionales de la carroña.

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Han pasado 25 años, pero todo sigue igual. Antena 3 dedicó su informativo estrella, tres de la tarde, al asesinato del niño Gabriel. Todo el informativo. Crimen, crimen y más crimen. Y los deportes. Y los presentadores de los especiales se regodean en Twitter de las audiencias alcanzadas: “nuevo record histórico tras reunir anoche a más de 1,9 millones de telespectadores y un 13,7% de share”. Y los telespectadores se embrutecen un poco más. Y los directivos siguen haciendo caja. Como en 1993 en Alcàsser, pero en 2018 en Níjar.

Dicen que es periodismo. Pero recuerde: solo es telebasura. Apague el dispositivo.