La unidad de las fuerzas alternativas y la centralidad de la vida

  • Tras el II Foro Europeo de fuerzas políticas de la izquierda, verdes y progresistas

Íñigo Martínez Zatón

Los pasados 9, 10 y 11 de noviembre se reunió en Bilbao el II Foro Europeo de fuerzas políticas de la izquierda, verdes y progresistas. Un Foro que trata de construir un espacio que pueda encontrar puntos básicos de coincidencia entre fuerzas diversas de carácter, ecologista, progresista y de la izquierda europea para plantear una propuesta que pueda hacer frente a la ofensiva de las fuerzas de la derecha y la extrema derecha que se está produciendo en todo el planeta y de forma especial en Europa.

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Este proyecto, parte de la constatación de que el sistema que rige este mundo, el capitalismo, tiene una planificación concreta a nivel global, más allá de las disputas entre potencias o precisamente eso, y que tiene un desarrollo posterior en cada región del planeta. A esa gran fuerza de la llamada globalización (libre comercio sin fronteras y con limitación de derechos) es necesario responderle con la mayor de las fuerzas y unidad posibles. Desde Europa tenemos que plantar cara, sin perder de referencia la necesidad de encontrarnos con el resto de fuerzas que en todo el planeta luchan por un mundo mejor.

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Una respuesta que tiene que ser a todos los niveles; desde el movimiento social, al sindical, el feminista, el ecologista y por supuesto las organizaciones políticos. En un momento de avance del fascismo y la extrema-derecha en Europa tenemos que recuperar la política de unidad de las fuerzas de progreso para tratar de construir espacios de encuentro sobre los que construir un Consenso Europeo. Las dificultades son tantas que no está asegurado que esto sea posible a corto plazo, pero de quedarnos parados esta asegurado que una vez más la historia nos desbordará y quizás sea tarde cuando nos demos cuenta de que solamente desde la más amplia convergencia se puede derrotar a la extrema derecha.

El Foro que se celebró en Bilbao ha logrado reunir a más de 45 partidos políticos de Europa y decenas de movimientos sociales y sindicatos de 50 países diferentes y terminó con una declaración política final llamando a la movilización y a la construcción de una alternativa concreta para Europa.

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Una alternativa concreta que busca la redistribución de la riqueza en un nuevo modelo de desarrollo social y ecológico que parte de  una premisa básica como es la incompatibilidad del capital con la vida. En un momento en el que la concentración de capital en pocas manos demuestra que riqueza sí que hay pero mal repartida, es urgente redistribuir la misma y reorientarla a satisfacer las necesidades de la gente; servicios públicos, educación, sanidad, protección social y políticas de cuidados, reducción de las jornadas de trabajo y transformación del modelo productivo en un sentido de reducción del consumismo y satisfacción de las necesidades vitales de todas las personas atendiendo a los límites del planeta.

El Foro concluyó con una llamada a que la alternativa será feminista o no será. El patriarcado es una de las columnas vertebrales del capitalismo y tiene que ser derribado. Pero esto no se hace solo con la proclamación de la alternativa. Es necesario construir un modelo social de solidaridad, igualdad y equidad que elimine de raíz la discriminación de género desde la más salvaje en modo de violencia machista hasta la brecha salarial y el modelo de relaciones hegemónicas así como la redistribución de los cuidados. La lucha contra el patriarcado es fundamental para la construcción de un proyecto de sociedad que anteponga la vida al capital.

Un modelo alternativo que ponga la vida en el centro tiene que ser necesariamente pacifista y en ese sentido es necesario denunciar como una amenaza para la paz y el desarrollo la actual carrera armamentística que lideran los países de la OTAN. Además de la guerra comercial de Trump, que lejos de suponer un problema para los grandes multimillonarios es una fuente de empobrecimiento para las clases populares. Un modelo alternativo de sociedad viable necesita de un nuevo modelo de relaciones internacionales basadas en la complementariedad y en el intercambio justo entre los países desarrollados y los países empobrecidos o en vías de desarrollo. Un modelo en el que a la libre circulación de capitales se incorpore el derecho inalienable a la libre circulación de personas basada en la solidaridad y la responsabilidad compartida con los desplazamientos de personas sea por temas políticos, económicos, de seguridad o medioambientales. No podemos aguantar ni un segundo más la salvaje política migratoria de la UE que ha convertido el Mediterráneo en un gran cementerio. Esto es la verdadera seguridad, paz y desarrollo con justicia social.

Todo lo que hemos descrito revela en definitiva la falta de una democracia verdadera en Europa. Una curiosa forma de democracia dónde las decisiones importantes se toman en despachos oscuros y dan un poder sin límite de las corporaciones mientras asistimos a una profunda limitación de las libertades civiles con un fuerte aumento de políticas xenófobas, entre otras. Necesitamos por tanto una fuerte lucha por la recuperación de la democracia y reivindicar la soberanía popular frente a decisiones que atentan contra el bienestar de las personas. Soberanía popular combinada con la cooperación entre pueblos y naciones poniendo en común los recursos de unos y otros para satisfacer las necesidades vitales. Las necesidades de una vida digna para todas y todos.

El reto es grande, ¿pero qué podemos perder?

Íñigo Martínez Zatón es Parlamentario vasco y responsable de Europa en IU